¡Feliz kumpleaños Edesur!

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza los entretelones de las demandas de sectores del Frente de Todos ante el ENRE para que le quite la concesión a la empresa, hoy propiedad de Enel y del grupo argentino Sadesa.

Ni que hubieran visto el calendario para elegir el obsequio aniversario. El 21 de julio de 1992, la Empresa Distribuidora de Energía Sur Sociedad Anónima (Edesur) se hacía cargo, y hasta 2087, de la distribución eléctrica de la mitad sur de la Ciudad de Buenos Aires y partidos del sur del conurbano. Justo en fechas, varios inviernos y veranos, crisis, elecciones, congelamientos y tarifazos después, diez intendentes acaban de denunciar que el servicio eléctrico es un flagelo para castigados usuarios. El Ombudsman, presto, ha reclamado al Ente Nacional de la Energía Eléctrica (ENRE), que le quite la concesión a la empresa hoy propiedad de Enel y del grupo argentino Sadesa (en el que participa Nicky Caputo quien previsiblemente será blanco predilecto en este conflicto). 

El ENRE no deberá ir muy lejos para buscar el origen de los argumentos sobre los supuestos pésimo servicio y ganancias exorbitantes. Unos cuantos tips de los planteos comunales están en su recién anunciada auditoría de 200 páginas que terminó en conclusiones furibundas sobre la Revisión Tarifaria Integral (RTI), de la gestión de Juan José Aranguren, para Edesur y Edenor en el periodo 2017-2021. Tan drásticas que terminó recomendando al ministro productivo Matías Kulfas el cese y devolución a los bolsillos ciudadanos de la revisión cuestionada. Pésimo dato para las distribuidoras del AMBA que por el contrario venían advirtiendo que en la post pandemia será imperioso actualizar lo que hoy pagan los clientes. 

Los tambores de guerra comenzaron con unos primeros tuits de la hiper cristinista, como le gusta definirse, Mayra Mendoza, desde Quilmes y hoy son un coro dentro del Frente de Todos. La movida tiene todo el aval de Axel Kicillof y hay quienes dicen que es Máximo Kirchner quien maneja el joystick del nuevo vuelo del dron estatizante. El ENRE es conducido hoy por Federico Basualdo, quien junto con su tocayo bioquímico Federico Bernal, colega del ente ENARGAS, son los alfiles que colocó Cristina Kirchner para regular servicios y tarifas eléctricas. 

Basualdo, pese a ser sociólogo, no es un desconocido para el ámbito energético: ya fue vocal en el ente eléctrico en 2014. El tanque de ideas que da letra y sustento a los dos federicos es el Observatorio de la Energía, Tecnología Infraestructura para el Desarrollo (OETEC). En los años macristas este núcleo estuvo particularmente activo a partir de trabajos sonados como “la estafa del tarifazo” y otros menos comentados como los que avalaron la política energética de Julio De Vido, su columnista invitado, pero al que muchos señalan también como sostenedor de OETEC. 

Precisamente, el exsuperministro, en diciembre de 2018 se lamentaba desde su prisión preventiva por diversas y supuestas corrupciones: “El 14 de enero de 2014 tenía en mi escritorio la intervención y la posterior estatización de Edenor y Edesur. No se llevó adelante y no voy a decir por qué. Es una asignatura pendiente. Nacionalizamos el espacio radioeléctrico, el Correo, Aerolíneas, YPF, Aguas Argentinas. Nos quedó eso, no llegamos con el tiempo”, sostuvo. 

La grieta. Y el on y off de Edesur 

La famosa grieta argentina ayer no hablaba de otra cosa que Edesur, mientras la eléctrica calibraba la respuesta, aunque en la prensa bonaerense salió a dar sus fundamentos en respuesta a la andanada pejota. En una solicitada en la prensa del conurbano sur del AMBA ha recordado que el dinero del descongelamiento que obtuvo del macrismo no se lo metió en el bolsillo: 

Edesur desea compartir las siguientes informaciones. Nuestra misión, hoy más que nunca, es brindar un servicio esencial. Estamos dedicando todos nuestros esfuerzos para que sea mejor cada día

Como todos, estamos atravesando una crisis sanitaria sin precedentes. El aislamiento sanitario ha concentrado el uso de energía eléctrica en horas y lugares distintos a lo que ocurre normalmente. Esta situación ha generado un estrés extraordinario en la red eléctrica que estamos enfrentando con la máxima seriedad

Desde 2016 a la fecha hemos logrado reducir la duración de los cortes en un 40%. Hemos realizado inversiones de 720 millones de dólares en los últimos tres años

La mejora en el servicio eléctrico es un hecho, certificado y publicado por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) en su sitio web. 

En particular en la provincia de Buenos Aires la repotenciación de 10 subestaciones, 359 centros de transformación, 1.032 telemandos y la renovación de 1.100 km de red han beneficiado a la gran mayoría de nuestros clientes. Sabemos que aún no hemos llegado a cada uno de los barrios y seguimos trabajando a diario para hacerlo

Todos nuestros ingresos y ganancias, los hemos reinvertido para acelerar este proceso de mejora, aportando recursos extraordinarios en los años de adversidad macroeconómica, como en 2019, con cien millones de dólares financiados por nuestro accionista ENEL. Pueden verificar estos hechos en la Bolsa Nacional de Valores, donde se encuentran los estados financieros auditados y certificados de la empresa

Con total transparencia desde nuestro sitio web abrimos la información en cada partido para que las vecinas y vecinos conozcan cómo se invierten los fondos recaudados a través de sus facturas, recordando que cada cien pesos que se cobran, solamente 34 están a disposición de Edesur después de los impuestos y compra de energía

Edesur desea reiterar su vocación de servicio y continuará realizando su máximo esfuerzo para la mejora del mismo”. 

Edesur no lo ha dicho en un su comunicado, pero Sofía Diamante, en La Nación, dio otra clave de la arremetida de los intendentes, pero-kirchneristas: la abultada deuda 3.000 millones de pesos por el consumo en 81 “bocas de expendios” o medidores colectivos en asentamientos y villas que antes pagaba, o mejor dicho usualmente adeudaba la provincia. Una cuenta que María Eugenia Vidal transfirió a los intendentes y hoy es una bola de nieve. 
 
Mientras se dilucida la madeja política, la empresa eléctrica desmintió ante EnerNews cualquier insensibilidad social en medio la pandemia con estos datos:

  • Ha conectado 23 unidades sanitarias nuevas y acondicionado instalaciones esenciales de 194 centros como urgencias, geriátricos, laboratorios. Además de haber cedido para la emergencia sanitaria a su Centro de Capacitación para el municipio de Ezeiza. 
  • Ha respondido a una demanda constante entre 3,500/4,000 megas, pero de otro perfil porque el comercio estaba cerrado y los hogares vienen consumiendo a full, con un crecimiento del 15/17%. 
  • Además este invierno, uno de los cuatro más fríos en 40 años, ha sostenido esta tensión sobre el servicio, salvo problemas puntuales en cuatro o cinco días.  
  • Edesur subraya que las cifras de denuncias al ENRE son normales, pese a lo que dicen los intendentes. 
  • Desde la revisión tarifaria asegura haber reducido en un 40% la duración de los cortes con respecto a 2016. 
  • Hace diez años que Edesur no reparte dividendos y lleva US$ 726 millones invertidos, entre ellos, el endeudamiento con el socio mayoritario, Enel, en US$ 100 millones, por el congelamiento de tarifas desde marzo de 2019. Las tarifas se iban a ajustar en enero de este año pero todo siguieron igual por la Ley de Emergencia y el DNU de 180 días por la pandemia. 

Desplegó 50 Mw en grupos electrógenos en la provincia de Buenos Aires, para evitar el stress del sistema. 

“No hay más quejas” 

La calidad del servicio se mide por semestres y en el último informe del ENRE se observa la mejora acumulada en los últimos cuatro años con respecto a los parámetros de la RTI. La información es pública y la puede ver cualquiera, dice Edesur. 

Y también que no es cierto que hayan ocurrido más quejas o denuncias desde su universo de 2,5 millones de clientes (unos 2,1 MM residenciales) con respecto a la calidad del servicio y comparando invierno similar. Además, por los decretos presidenciales de la emergencia, prácticamente no hay cortes por morosidad. 

“Hubo unas reglas de juego por RTI desde febrero de 2017 y que hemos acatado, con más inversiones de las previstas y mejorado los índices de calidad del servicio. Puede haber algún lugar de la red, que no hayamos llegado con el 100% de los planes, por el carácter progresivo en alta y media tensión. Edesur está listada en la Bolsa de Comercio, los balances son todos públicos, no cotizamos acciones, pero nuestros balances son públicos y auditados por la Comisión Nacional de Valores”, resumieron las fuentes. 

Los días venideros aportarán claridad, hacia el interior del gobierno argentino y en la sociedad, si esta embestida y amagues de un giro copernicano en la política energética nacional se terminan verificando en los hechos de una u otra forma. Signos del asedio sobran en este frío julio que comenzó, en la relación ENRE – Edesur, con la Resolución 63/2020, por la que el ente multó a la distribuidora con 168 millones de pesos por “deficiente atención a los clientes en 2017”. 

“En el gobierno nadie quiere que se vayan ni quitarles la empresa, sólo que Edesur y Edenor inviertan más y que dejen de lado la idea de pedir más tarifas”, dijo a EnerNews un peronista energético que prefirió el anonimato. Una alquimia difícil de resolver, dicen las empresas. 

El Edesurgate tiene todos los condimentos para ser el nuevo combate por la “Soberanía y Seguridad Jurídica Popular”. Precisamente, ese es el lema rector del mencionado Oetec, del ala más radical del gobierno y de los entes reguladores que tuvieron escaso peso el primer kirchnerismo, en el largo docenio de tarifas congeladas y absoluto monopolio devidista, que llevó a las empresas de servicios públicos privatizadas a la asfixia y al CIADI. Por entonces, los entes eran poco menos que cartón pintado y pensar que unos cuantos empresarios del sector les reclamaban otro protagonismo. 

Otro conejo ha salido, en tiempo y forma, de la galera política y de nuevo todos miran a ver qué dice o no dice el tensionado Alberto. Son tiempos de muchas ideas y poco dinero en el mundo. Imaginate en la Argentina. 

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