Laspina y las lecciones que dejó el Gobierno de Cambiemos

En una entrevista detalló las oportunidades que se le plantearon en 2016 y que no supo o no pudo aprovechar. Definió al vigente como un “populismo económico” y si bien consideró que La Cámpora “ha madurado”, dijo que “sus ideas atrasan 30 años”.

El diputado de Juntos por el Cambio Luciano Laspina sostuvo que el actual gobierno mantiene un modelo de crecimiento gestado durante el kirchnerismo, al que el gobierno de Cambiemos “intentó cambiar”, pero “no llegó a corregirlo”. El diputado santafesino habló de “populismo económico” y detalló sus rasgos como un “sesgo antiexportador, antiinversor y antiempleo en los tres niveles de gobierno, tanto en materia tributaria, como materia regulatoria”.

características que definió como “un cepo al crecimiento”, por lo que consideró que “sin revisar esa agenda, es imposible que Argentina vuelva a crecer”.

Entrevistado por Carlos Pagni en “Odisea Argentina”, por La Nación+, el vicepresidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja aseguró que “Argentina es una máquina de impedir generar empleo”, y puso como ejemplo la Ley de Teletrabajo recientemente aprobada por el Congreso. Recordó que él no la votó, pero reivindicó a su vez el voto en contra de Juntos por el Cambio en el Senado -en la Cámara baja el resultado fue más amplio-. Ese es pera él “el último ejemplo que dimos como dirigencia política de una ley que va a contramano de lo que se necesita para crear empleo. Y así en todos los niveles”.

“Ese modelo está agotado y Argentina no va a salir de la depresión económica aun con el acuerdo de la deuda. Incluso aunque estabilicemos las cuentas fiscales, es un problema más complejo”, dijo. Laspina sostuvo que “hay un error de diagnóstico y por supuesto que hay conflictos de poder” en esta administración.

Agregó que a su juicio, “para salir del populismo, para dar vuelta la página, yo creo que vos necesitás una coalición política amplia, transversal a los partidos, con un diagnóstico común. Yo creo que esa es una primera lección que dejaron los cuatro años del gobierno de Juntos por el Cambio”, dijo, aunque reconoció que “es fácil decirlo, muy difícil hacerlo en la práctica”.

“En 2016 fue un intento que después se abortó”, reconoció, al recordar la experiencia de Sergio Massa en Davos acompañando a Mauricio Macri. “Era una forma de decir: hay otra oposición distinta”, observó.

El periodista le recordó que ahora Alberto Fernández lo tiene a Massa a su lado. “Pero no alcanza, porque ahora está Cristina, que dinamita esa posibilidad”, advirtió Laspina, que reconoció también que “en aquel momento había algunos sectores de nuestro gobierno que dinamitaron esa posibilidad”, y añadió: “Yo me acuerdo de haber recibido inversores en 2016, cuando Argentina era una estrella en los mercados de capitales, y les decía: ‘Bueno, mirá, si nos va mal a nosotros, lo tenés a Sergio Massa, a Urtubey, a Schiaretti y a María Eugenia Vidal. ¿Con cuál te quedás? Obviamente los inversores con cualquiera de esos veían que no había una vuelta al populismo. Entonces, una segunda lección que dejan los 4 años de Cambiemos es que salir del populismo requiere necesariamente recrear una oposición de centro nacional, que sea alternativa de gobierno, sino volver al populismo y al péndulo”.

“Tambien, fácil de decir, muy difícil de hacer”, reconoció, y en ese sentido puso 2016 como “un ejemplo donde nosotros teníamos una oposición que apoyaba las leyes, y nos metía un montón de leyes en contra… Hasta la ley antidespidos. Cuando esa coalición opositora de centro racional empieza a desdibujarse y nosotros quebramos esa alianza -porque esto es como un matrimonio, nunca hay un solo culpable-, el Gobierno de Macri pierde gobernabilidad. Ese centro racional se diluye y emerge como alternativa a una crisis el kirchnerismo, que es la vuelta al populismo. Y eso condicionó al Gobierno de Macri”.

Cómo ve al presidente actual

En otro pasaje, Luciano Laspina dijo que ve a Alberto Fernández “como un presidente sin un proyecto político, un presidente de transición”.

Respecto de La Cámpora, consideró que “ha madurado, tiene exponentes más dialoguistas”, y lo atribuyó a que “entienden que el ascenso al poder, que podrá darse tal vez con Mäximo Kirchner, requiere no ser una opción radicalizada”.

Y si bien habló de una “maduración personal” de ese sector, advirtió que “cuando rascás un poco sus ideas, atrasan 30, 40 años”.

Por otra parte señaló que La Cámpora “hoy es un factor de poder”, y observó que actualmente tienen alrededor de 60 diputados. En 2023 el presidente que llegue va a tener que sentarse a dialogar con La Cámpora”, porque el deseo de esa agrupación es “llenar las listas de diputados. Tienen un proyecto de poder y superación hacia adelante”.

Ante ello, observó que “un presidente que no lo tiene está debilitado”.

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