El oficialismo tenía que resolver cuanto antes la situación de Ameri

El Frente de Todos está demasiado ajustado con los números en Diputados como para tener un diputado suspendido y perder así un voto.

Por José Angel Di Mauro

Habíamos calificado de “bochornosa” la anterior sesión de la Cámara de Diputados, en la que casi un centenar de integrantes del bloque Juntos por el Cambio estuvieron de manera presencial en el recinto, sin ser registrados oficialmente, mientras que los que estaban de manera remota y logueados, sí figuraban dando quórum. Habrá que reconsiderar entonces qué se entiende por “bochornoso”, a la hora de calificar lo registrado en la sesión siguiente, la del escándalo del ahora exdiputado Juan Emilio Ameri.

Fue plausible la decisión adoptada por el cuerpo de deshacerse del legislador que hizo lo que hizo a las 17.20 del jueves pasado. Hora que quedó grabada porque todo el mundo acudió a ese registro para verificar si lo que ya circulaba en las redes sociales era real, o se trataba de una fake news. Cuenta el presidente de la Cámara que nadie le avisó de lo que había sucedido, que lo vio por sí mismo; es posible, ante sus ojos desfilan todo el tiempo los cientos de diputados conectados y tranquilamente pudo registrar esa escena que dura poco más de 20 segundos. Como sea, fue plausible la determinación adoptada sin dilaciones.

El que avisa no traiciona: contó Sergio Massa este sábado que antes de anunciar su determinación,  habló con las autoridades del Frente de Todos para analizar la situación y luego volvió a su puesto al frente del recinto para anunciar la conformación de una comisión investigadora, paso previo a la expulsión del legislador. Previamente debe haber consultado los pasos a reglamentarios a invocar y por eso echó mano al artículo 188 del Reglamento de la Cámara de Diputados de la Nación. El mismo figura en el capítulo XX titulado: De las interrupciones y de los llamamientos a la cuestión y al orden.

¿Qué dice el artículo en cuestión? “En el caso de que la gravedad de las faltas lo justificare, la Cámara, a indicación del presidente o por moción de cualquiera de sus miembros, decidirá por una votación sin discusión, si es o no llegada la oportunidad de usar de la facultad que le confiere el artículo 66 de la Constitución. Resultando afirmativa, el presidente nombrará una comisión especial de cinco miembros que proponga la medida que el caso demande”.

El artículo 66 de la Carta Magna al que alude el 188 del Reglamento de Diputados, señala a su vez que “cada Cámara hará su reglamento y podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación, y hasta excluirle de su seno; pero bastará la mayoría de uno sobre la mitad de los presentes para decidir en las renuncias que voluntariamente hicieren de sus cargos”.

Esto es, Ameri nunca tuvo la más mínima oportunidad de sobrevivir como miembro del cuerpo legislativo que integraba desde que se le ocurrió llamar a su compañera para sentarla en su regazo y hacer luego lo que hizo, a sabiendas o no, ante la computadora que los enfocaba. Intentó ensayar una explicación, pero su suerte estaba echada.

Cada Cámara hará su reglamento y podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación, y hasta excluirle de su seno“.

El tema es que, más allá del mal trago por tratarse de un miembro de su bancada, el bloque oficialista se encontró así súbitamente con un problema extra que no está en condiciones de afrontar en los tiempos que corren. Ajustados los números como están en la Cámara baja, donde el oficialismo es una primera minoría que apenas supera por un voto a Juntos por el Cambio, tener un diputado suspendido es un lujo que no se puede dar, más cuando se vienen por delante debates clave en los que necesita sí o sí imponer una mayoría que deberá construir con aliados, pero sobre todo con la totalidad de sus miembros.

¿Por qué decimos que supera solo por un voto, si el FdT tiene 119 miembros y JxC 116? El bloque que conduce Máximo Kirchner tiene 119 integrantes, pero uno de ellos solo vota para desempatar. Hablamos del presidente Sergio Massa. Pero en rigor de verdad, mantiene a otro de sus miembros de licencia, y todo indica que así será al menos hasta el próximo recambio legislativo, cuando a José Ignacio de Mendiguren le vence su mandato. El hombre del Frente Renovador se fue como director del BICE y si renuncia, su lugar será ocupado por un opositor, Marcelo “Oso” Díaz, del GEN de Margarita Stolbizer. Por eso hace rato que el oficialismo decidió mantener el status quo actual, pues considera preferible tener un voto menos a que la oposición cuente con un voto más. Lógico y razonable.

Pero no puede darse el lujo, como dijimos, de ceder otro voto. Por eso es que Darío Martínez todavía no juró como secretario de Energía. Elegido el 21 de agosto, se esperaba que se votara su renuncia y asumiera su sucesor en la polémica sesión del 1 de septiembre. Pero no fue así, y no porque no hubiera habido oportunidad ese día (mejor dicho, esa noche), ya que el tema no había sido siquiera incluido en el temario. Pasaba que Asunción Miras Trabalón, la mujer que sucedía a Darío Martínez en la lista del Frente de Todos de Neuquén en 2019 presentó un amparo, que la jueza María Servini desechó, invocando la Ley de Paridad de Género, y embalada por el apoyo de las mujeres de ambas cámaras apeló a la Cámara Nacional Electoral.

Fue así que, por si acaso, el oficialismo no hizo renunciar nunca a Martínez, hasta tener resuelta esa cuestión. Y si bien el jueves pasado el planteo de la dirigente de Nuevo Encuentro no había sido definido aún por la CNE, las autoridades de la Cámara hicieron jurar y asumir a Guillermo Carnaghi. Así se lo habían hecho saber que sucedería fuentes de la Cámara baja consultadas por parlamentario.com, remarcando que la Ley 27.413 de Paridad de Género es bien clara en ese sentido.

En efecto, y tal cual indicamos una y otra vez en este portal, la norma deja bien claro el tema que se insistió en cuestionar. En su artículo 3 se establece que “en caso de muerte, renuncia, separación, inhabilidad o incapacidad permanente de un/a diputado/a nacional, lo/a sustituirán los/as candidatos/as de su mismo sexo que figuren en la lista como candidatos/as titulares según el orden establecido”. Y agrega: “Una vez que ésta se hubiere agotado ocuparán los cargos vacantes los/as suplentes que sigan de conformidad con la prelación consignada en la lista respectiva y el criterio establecido en el párrafo anterior”.

Así es que el Frente de Todos se vistió de pragmatismo el jueves pasado e hizo jurar a Guillermo Carnaghi, sin que ninguna voz femenina de esa bancada se elevara para objetarlo.

En la Cámara baja está tan justo el Frente de Todos que no puede hacer como en el Senado, donde José Alperovich va a cumplir un año de licencia, por una denuncia por violación, nada menos.

Por eso es que deben haberse agarrado la cabeza en el oficialismo cuando a poco de iniciarse el debate del primer proyecto puesto a consideración en esa jornada un diputado del FdT obligara a decidir su propia exclusión. La suspensión anunciada por Sergio Massa implicaba perder un voto hasta tanto no se resolviera su situación. Que podía ser rápida, pero por lo pronto lo que resolviera la comisión creada debería ser puesto a consideración del cuerpo; y resuelta la segura expulsión de Ameri, recién entonces se podría disponer la asunción de su reemplazante.

Todo podría hacerse en una misma sesión, seguramente la próxima, en la que el oficialismo quiere que se vote el proyecto de ley de aporte solidario, donde el Gobierno descuenta tener los votos necesarios, pero mejor no correr riesgos. Por eso la situación necesitaba una resolución urgente. “O renunciás antes de las 12 o te echamos esta misma noche”, dicen que le mandó a decir Massa al ahora exdiputado salteño.

Tiene que ver con la necesidad de cerrar rápido esa polémica, pero también con las necesidades operativas del propio bloque Frente de Todos.

Las polémicas anexas abiertas

Ante semejante estropicio protagonizado por este salteño hasta ahora desconocido, habrá que mirar el lado bueno de este insólito episodio. Una vez más volvieron a elevarse voces contra las listas sábana. Comprensible, pero el tema es que en este caso no puede considerarse que se trató de una lista sábana.

Porque convengamos que la lista sábana existe fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, donde cada partido participante presenta una boleta con 30 diputados nacionales, más una cantidad de suplentes. Esto es, un incalculable número de desconocidos aparecen en esos listados. Y en el caso de la lista ganadora, con el tiempo pueden llegar a sus bancas más de 20 miembros: los que resultan elegidos en la elección y quienes con el paso del tiempo llegan por renuncias.

Decir que en provincias como Salta hay listas sábana es un exceso. O como decir que las listas de senadores nacionales lo son también. Todo elector puede -y debería- conocer quiénes son al menos los que va a elegir: hay dos titulares y otros tantos suplentes, no es tanto. En el caso de la elección salteña, en 2017, cuando participó el mentado Ameri, se ponían en juego tres bancas, y se repartieron entre tres fuerzas. Cambiemos ganó por el 30,25% de los votos y consiguió un diputado; el Frente Unidad y Renovación, que respondía al gobernador Juan Manuel Urtubey, tuvo un 24,44% y el Frente Ciudadano para la Victoria, encabezado por Sergio “Oso” Leavy, y que respondía al kirchnerismo, logró un 23,24%. Leavy fue electo diputado nacional y dos años después resultó electo senador nacional. Junto con Nora Giménez, que precisamente iba detrás de “Oso” Leavy en la lista para diputados de 2017. Fue por eso que el 4 de diciembre del año pasado Juan Emilio Ameri juró para completar el mandato de Leavy, quien era además su jefe político. Se supone que en una provincia como Salta, todos los que votaron esa lista debieran saber quiénes la integraban.

Ahora se celebra que en lugar de Ameri asuma Alcira Elsa Figuera, una mujer con muchos más pergaminos que el que se va, cuyos antecedentes lo sitúan como exintegrante de la barra brava de River. ¿Cómo es posible que Figueroa, antropóloga y militante feminista, estuviese detrás de Ameri? Es un reparo justo, pero comprensible en política, donde la meritocracia se analiza con otros parámetros.

Pero para el futuro recordemos que la Ley de Paridad de Género en vigencia a partir de las elecciones de 2019 daría lugar a ese tipo de situaciones, pues en su artículo 1° indica que las lisas deben estar “integradas por candidatas y candidatos de manera intercalada, en forma alterna y consecutiva, desde la primera o el primer titular hasta la última o último suplente, de modo tal que no haya DOS (2) personas continuas del mismo género en una misma lista”.

Si el que encabeza entonces es varón, el tercero siempre deberá ser de ese género. O viceversa.

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