La carta de CFK, las ausencias de los Kirchner y la reaparición de Carrió

Como el 17 de Octubre, el Presidente no tuvo a su lado a su vice en el aniversario de la muerte de Néstor Kirchner. Ella le avisó un día antes, a través de una extensa carta en la que habló de la pandemia, de la economía y dijo mucho del gobierno. Los temores de Carrió y una sugerencia que mete ruido en JxC.

Vilma Ibarra, Alberto Fernández y Sergio Massa rumbo al CCK para el homenaje a Néstor Kirchner.

Por José Angel Di Mauro

Si Cristina Kirchner es capaz de provocar lo que genera con un tuit, ¿qué no podía esperarse de una carta de 9 páginas? Cierto es que generalmente la exmandataria no se ciñe al límite de los 144 caracteres de Twitter; suele escribir hilos extensos, pero la carta que publicó en vísperas del décimo aniversario de la desaparición de su esposo recordó que el poder de síntesis jamás fue una de sus características.

Titulada “27 de octubre. A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas” su carta tiene casi 18 mil caracteres y está llena de mensajes, sobre todo para quien ella eligió para ejercer la presidencia.

Allí deja claro que en un sistema como el argentino es “imposible que no sea el presidente el que tome las decisiones de gobierno”. Frase que pretende dejar claro que las responsabilidades de los resultados que está teniendo y tendrá Alberto Fernández son enteramente suyas. Y el espíritu de la misiva no deja dudas de que para ella los resultados hasta ahora son malos. Allí habla de “funcionarios o funcionarias que no funcionan”, y es algo que ella misma ya le ha dicho al Presidente. En el Instituto Patria se respira un aire enteramente crítico hacia la gestión de este gobierno.

Más allá de las  múltiples interpretaciones que ha generado, el texto es muy claro por ejemplo en pasajes como el que para certificar que ni el rencor ni la venganza son elementos que la caractericen, pone el ejemplo de haber construido un frente “con quienes no solo criticaron duramente nuestros años de gestión, sino que hasta prometieron cárcel a los kirchneristas en actos públicos, o escribieron y publicaron libros en mi contra”. Alberto, que a lo de los “funcionarios que no funcionan” contestó de manera curiosa, le respondió a su vice con la foto en la que se lo ve caminando hacia el CCK flanqueado por Vilma Ibarra y Sergio Massa. En un solo cuadro los tres referenciados en la frase lapidaria de la exmandataria. Fue la única respuesta audaz del Presidente hacia una carta que él mismo definió como una defensa de su gobierno, como si Cristina fuera ajeno al mismo.

Cristina habla de “funcionarios o funcionarias que no funcionan”, y es algo que ella misma ya le ha dicho al Presidente.

La foto que no tuvo el Presidente fue con su mentora ni el 17 de Octubre, ni el 27. El martes pasado, en el CCK Alberto Fernández homenajeó a Néstor sin ningún Kirchner presente: tampoco estuvo Máximo, que prefirió mostrarse en Villa Fiorito junto al intendente Martín Insaurralde, el presidente de la Cámara baja bonaerense Federico Otermín y los ascendentes camporistas Daniela Vilar y Facundo Tignanelli. La joven gana cada vez más espacio en la Cámara de Diputados, donde ya una vez Máximo la eligió para cerrar un debate y el miércoles pasado fue la encargada de abrir los homenajes a Néstor Kirchner en el recinto -un detalle no menor-; Tignanelli preside el bloque de diputados bonaerenses y el hijo de los Kirchner lo lleva siempre a sus recorridas por el Conurbano. Dicen que lo piensa como intendente de La Matanza.

Desde el entorno de Máximo Kirchner sugirieron que estaba preocupado por Guernica, donde el desalojo de los terrenos ocupados se inició de madrugada.

Máximo parece ser más parecido a su padre que a Cristina, aunque sería lógico lo contrario, pues madre e hijo estuvieron más cerca en los años en que ella era legisladora nacional y pasaba la semana en Buenos Aires, igual que él por razones de estudio -que nunca concluyó-. Mucho más chica, Florencia en cambio estaba en Santa Cruz, por eso siempre fue más apegada al padre. Pero el primogénito de los Kirchner ha heredado de su madre la costumbre de hablar con los gestos. Sería interesante desentrañar entonces qué señal quiso dar cuando en la maratónica sesión del Presupuesto 2021 no pisó el recinto, ni siquiera cerró el debate, como históricamente ha sido siempre con los jefes de bloque. Cierto es que el gesto de bajar tanto su cierre como el de Mario Negri fue bienvenido al cabo de una sesión de más de 18 horas, pero no deja de ser curioso y generar múltiples interpretaciones.

Desde su entorno sugirieron que estaba preocupado por Guernica, donde el desalojo de los terrenos ocupados se inició de madrugada. Es probable, considerando la obsesión que madre e hijo tienen por todo lo que pueda suceder en el territorio que gobierna Axel Kicillof, pero no deja de llamar la atención que tampoco haya estado en el inicio en el recinto. Ni siquiera para el homenaje a su padre.

El presidente Fernández durante el acto de homenaje a Néstor Kirchner. (Presidencia de la Nación)

El desalojo de las tierras en el partido de Presidente Perón, e incluso la resolución del caso de la ocupación del campo de Luis Miguel Etchevehere, fueron un alivio para el gobierno, muchos de cuyos miembros parecieran no terminar de comprender lo mucho que los afectan semejantes situaciones. Aunque el Presidente después aparezca diciendo que “la idea de Grabois de buscar tierras para que la gente las explote no es descabellada”. Llegará el día en el que Fernández entienda que no siempre lo favorece tratar de conformar a todos los sectores de su tan diverso espacio político.

Si hasta sonó más razonable Hebe de Bonafini acusando a Juan Grabois de “poner gente a tomar el terreno” de los Etchevehere. “No teníamos por qué meternos, me parece que es un lío al cohete”, dijo. Aunque Hebe es Hebe… y al día siguiente volvió por las suyas sugiriendo “sacarles tierras a los ricos, la mitad de lo que tengan. Si tienen 100 mil hectáreas, saquémosle la mitad, 50 mil. No es tanto”.

Minicumbre en casa de Carrió para tratar el caso Rafecas.

Quien recuperó protagonismo fue Elisa Carrió, que esta semana reapareció públicamente con argumentos inesperados. Se sabe que está muy preocupada por lo que el oficialismo pueda llegar a hacer con la designación del procurador general de la Nación, una figura clave en materia judicial que lo será aún más cuando los fiscales cobren un mayor protagonismo en las investigaciones, al entrar en vigencia la reforma del Código Procesal Penal Federal. Por eso es que salió a pedir públicamente que Juntos por el Cambio reconsidere su resistencia a la designación de Daniel Rafecas, propuesta por el presidente Fernández y frenada a partir de que la principal oposición demostró que puede evitar en el Senado que el oficialismo alcance los 2/3.

Teme Carrió que, así como en el pasado la oposición le frenó a Cristina a Daniel Reposo y descubrió luego cómo era Alejandra Gils Carbó, ahora en lugar de Rafecas desembarque por ejemplo Graciana Peñafort u Oscar Parrilli. Fueron los senadores de JxC los que alertaron sobre esos nombres durante la reunión de la Comisión de Justicia que como presidente de la misma convocó hace dos viernes el propio Parrilli. El senador neuquino se sonrió cuando lo mencionaron como eventual procurador, habilitado por una reforma de la Ley Orgánica del Ministerio Público que el oficialismo activó a partir del tratamiento de proyectos de los opositores Martín Lousteau y Lucila Crexell. Si bien la oposición quiso retirarlos, el Frente de Todos impuso su mayoría para mantenerlos vigentes y permitir su tratamiento.

Se dará así la inédita situación de proyectos cuyos autores piden no sean tratados y a los que el oficialismo trata igual, porque el reglamento se lo permite. Originalmente los proyectos piden limitar el carácter vitalicio que le asiste a ese cargo, pero la oposición sospecha que durante el debate modifiquen la mayoría requerida para designar o revocar su mandato, que actualmente es de 2/3, llevándolo a mayoría simple. El senador camporista Martín Doñate no negó que vayan a hacerlo, al señalar que “desde el oficialismo vamos a pretender sugerir modificaciones al texto original. Esto es insólito: que sancionemos el texto sin debate, entregarnos sin condicionamientos… ¿Dónde se vio esto?”.

Martín Doñate no descartó que el oficialismo vaya a hacer modificaciones a los proyectos de Lousteau y Crexell. (Foto: Comunicación Senado)

Ha circulado la versión de que Rafecas no está dispuesto a asumir si cambian las reglas de juego y ese es el temor de Carrió, quien admitió que hace unos meses le pidió al juez federal no renunciar a esa designación.

Son las actitudes que no suelen tolerar los socios ocasionales de Lilita. Y eso quedó expuesto el jueves en pleno recinto, cuando el senador de Juntos por el Cambio Ernesto Martínez la criticó duramente sin nombrarla, hablando del “exhibicionismo ofrecido a la sociedad en el día de ayer comprando libros de Derecho y haciendo pendantcon operaciones mediáticas de una señora gorda. Es inaceptable”. El senador del partido de Luis Juez aclaró que eso lo decía a modo personal, pero en nombre del bloque advirtió que “ese acuerdo para llegar a los dos tercios con relación a la persona que se viene proponiendo por el PEN no existe ni existirá, porque este interbloque no admite influencias externas, tengan el peso que tengan”.

Igual, nada es definitivo. El viernes Lilita cerró su semana de centralidad recibiendo en su casa a Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, más los cívicos Maximiliano Ferraro y Maricel Etchecoin. Fueron cuatro horas en las que el tema Rafecas estuvo presente. Pero no fue lo único de lo que se habló. Carrió no solo teme que en lugar del juez federal termine “alguien peor”. También alerta en privado que un presidente muy debilitado abra la posibilidad de un retorno de CFK.

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