Este año el “Día del Empleado Legislativo” nos encuentra más fuertes y unidos que nunca

Por Norberto Di Próspero. El secretario general de la Asociación del Personal Legislativo analiza la fecha que celebran los trabajadores del Congreso, en un contexto de pandemia.

Todos los años, la celebración del Día del Empleado Legislativo se resignifica por el contexto político, social y económico del momento. En 2019 estábamos con la expectativa del inminente cambio de gobierno, que afortunadamente implicó el regreso a un modelo de país nacional, popular e inclusivo. Este año, pasó lo más inesperado: la pandemia causada por el coronavirus llegó a la Argentina en marzo y nos obligó a alterar nuestras vidas, relaciones, costumbres y, por supuesto, la manera de desarrollar nuestro trabajo.

En el caso de los empleados y empleadas legislativos el desafío fue mayúsculo: las modalidades online, que seguramente estaban en los planes a futuro de las autoridades, repentinamente se tuvieron que llevar a la práctica para que el Congreso estuviera a la altura de las circunstancias. Más allá de los cambios e innovaciones tecnológicas que se tuvieron que implementar en tiempo récord, el recurso humano, es decir, los compañeros y compañeras legislativos, con voluntad, ductilidad e idoneidad hicieron posible que el proyecto fuera exitoso.

En los meses en que los argentinos y argentinas vivimos en aislamiento, o ahora, con distanciamiento preventivo y obligatorio, el Parlamento, columna vertebral de la democracia, continuó su labor con la modalidad a distancia y, cuando la presencialidad fue ineludible, desde la Asociación del Personal Legislativo cuidamos que los compañeros/as estuviesen protegidos con un estricto protocolo para cuidar su salud y la de sus familias.

Así, en todos estos meses, el Senado y la Cámara de Diputados sesionaron en forma remota y la labor en comisiones no se interrumpió. A su vez, la Dirección de Ayuda Social (DAS) atendió los trámites a través de la web para no afectar las prestaciones de salud a los afiliados y, como todos los años, realizó la vacunación antigripal para cuidar a los más vulnerables. La Biblioteca se adaptó a las necesidades del público y subió innumerables contenidos al sitio online para facilitar el acceso de cientos de lectores y estudiantes, en tanto que la Imprenta trabajó intensamente para satisfacer la demanda no sólo del Congreso, sino también de ministerios y organismos públicos. Detrás de todo ese esfuerzo, hay hombres y mujeres orgullosos de ser parte del Poder Legislativo.

La Ley 24.600 del Estatuto y Escalafón para el personal del Congreso de la Nación, sancionada en 1995, establece en el Artículo 34º el 11 de noviembre como el “Día del Empleado Legislativo Nacional”, en conmemoración de la Asamblea constituyente de 1853 que sentó las bases de la Argentina moderna. Este año, no tengo dudas que los legislativos y legislativas también hicimos historia. Mostramos a la ciudadanía que el debate político y la sanción de leyes no se detuvo, porque legisladores y personal legislativo tiramos, juntos, del mismo carro para que así sucediera. Todo esto a los trabajadores legislativos nos hace más fuertes para refutar opiniones maliciosas y críticas tendenciosas destinadas a menoscabar nuestra labor. Por todo ello, feliz Día del Empleado Legislativo para todos los compañeros y compañeras. Seguiremos adelante para llevar al país por la senda del crecimiento, la inclusión y la justicia social.

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