Mera, sobre el grooming: “El paradigma de tranquilidad si el hijo está en casa, ya no existe más”

El senador catamarqueño, uno de los impulsores de la Ley Micaela Ortega, recientemente sancionada, se refirió a la importancia de la intervención del Estado en la prevención del ciberacoso y aseguró que “no podemos dejar a nadie solo en esta pelea”.

Hace pocos días, la Cámara de Diputados sancionó la “Ley Micaela Ortega”, que tiene como objetivo crear un programa nacional de lucha contra el grooming o ciberacoso, un flagelo que va en aumento y que afecta especialmente a niños, niñas y adolescentes.

La norma fue bautizada con ese nombre en memoria de una niña de 12 años que en 2016 fue asesinada por Jonathan Luna, un hombre que la contactó por la red social Facebook haciéndose pasar por un menor y luego la citó en persona.

El senador Dalmacio Mera, uno de los impulsores de la ley junto a sus pares Cristina López Valverde, Beatriz Mirkin y Silvia Elías de Pérez, conversó con parlamentario.com acerca de la norma y aseguró que “el paradigma de tranquilidad si el hijo está en la casa, ya no existe más”, debido a la alta exposición a dispositivos tecnológicos a la que se enfrentan los menores.

El legislador del Frente de Todos explicó que existe entre los adultos y sus hijos una “brecha de conocimiento digital”, en la que es necesario que el Estado intervenga. “No podemos dejar a nadie solo en esta lucha”, sostuvo.

-¿Cuál es el objetivo de la Ley Micaela Ortega?

El objetivo es centralmente concientización para todos, empezando por la educación, capacitando a nivel inicial, primario y secundario, para que los docentes, los directivos y los padres entendamos la problemática compleja del grooming.

Este flagelo por un lado tiene al acosador virtual “casero”, que pretende violentar la integridad sexual de nuestros niños. Cuando digo casero me refiero a su mecanismo artesanal: agarra y se pone a ver distintos perfiles Facebook, de Instagram, se pone a husmear, a ver fotos, a indagar distintos perfiles e intenta hacer algún contacto. Eso es un método clásico y que muchas veces está en el ámbito cercano al niño o el adolescente que padece ese acoso sexual, muchas veces puede ser intrafamiliar, alguien del barrio o un conocido.

Y después está el “especialista”, que muchas veces es parte de una empresa criminal, organizada con fines delictivos, donde desde cualquier lugar del mundo te contactan, te estudian tu perfil, saben cómo hackearte las cuentas. Incluso, hay equipos que trabajan para el marketing, para la psicología del niño. Por ejemplo, se vende un manual de “cómo desnudar a un niño en 12 minutos” a través de la pantalla. Ahí ya nos enfrentamos ante cosas más complejas.

-¿Por qué es necesaria la intervención del Estado en la problemática?

-La realidad es que no podemos dejar a nadie solo en esta pelea, donde hay una brecha de conocimiento digital entre los menores y los que ya no somos menores. Y esa brecha está a favor de los niños. O sea, que los niños que están indefensos ante los grandes, encima tienen un manejo de mayor habilidad, no de mayor conocimiento, pero sí de mayor intuitividad, de mayor familiaridad, es más amigable para ellos la tecnología que para los padres, los docentes y los directivos. Esa brecha hay que solucionarla con una intervención del Estado, por eso una campaña, por eso el planteo para que los dispositivos digitales cuando se prenden les adviertan los riesgos de un mal uso o de un uso indebido, y los riesgos de que detrás de la pantalla puede estar alguien que sea otra persona de la que dice ser a través del perfil.

Los menores entre 10 años y 17 años están con su identidad afirmándola, con curiosidades, con las ganas de agradar a los demás, de gustar, es una edad de crecimiento y son fácilmente influenciables. El Estado no puede dejar de intervenir con una campaña y con acciones concretas.

-¿Quién era Micaela Ortega?

-Mica era una niña con sueños, con ilusiones, llena de vida y un delincuente, un asesino empezó contactándola, empezó con grooming y terminó encontrándola físicamente en un lugar para asesinarla. Todos somos padres de Mica Ortega y cualquier hijo nuestro puede ser Mica Ortega, entonces tenemos que concientizarnos y trabajar conjuntamente para que esto no vuelva a ocurrir.

-En 2013 el grooming o ciberacoso se incorporó como un delito penal, ¿se necesita avanzar con modificaciones?

-Sí, creo que es necesario revisar la legislación, hay que abordarla para ver si se la puede mejorar porque es perfectible y además porque hay que atender a otras cuestiones que tienen que ver con los ciberdelitos. Por eso hemos presentado un proyecto para la creación de un observatorio en el Senado para poder trabajar con especialistas, porque acá corremos muy de atrás. Hay ingenieros, programadores, que muchas veces trabajan del lado de estas empresas que se dedican al ciberdelito, organizaciones criminales. Es importante tener un observatorio que pueda ser asesor permanente para los senadores y las senadoras que tenemos inquietud en esta materia y poder estar actualizados y en línea con lo que está ocurriendo en el mundo.

-¿Qué deben aprender los adultos en materia de prevención?

-Considero que el diálogo es fundamental. Ese paradigma de la seguridad y tranquilidad de nuestros niños con la que nos criamos nosotros, que tenía que ver con estar tranquilo si el hijo estaba en la casa, en el cuarto, ya no existe más. Tenemos que internalizar los padres que hoy el riesgo también está cuando están jugando en casa y nosotros no tenemos diálogo. Hay que apelar al diálogo con nuestros hijos, a entenderlos, a escucharlos, a acompañarlos, a aprender de ellos esa facilidad que tienen para manejar aplicaciones y, en esa construcción de confianza, estar cerca para cuando hayan tenido una interacción con alguien raro; no para invadir la esfera de privacidad que les corresponde, sino para estar cerca cuando lo necesiten.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password