Más de dos horas de tensión y cruces en Diputados por la vigencia del protocolo virtual

Llegada la medianoche se desató una discusión sin salida entre oficialismo y oposición por la validez de la sesión remota. Al final, el Frente de Todos ganó la votación para reencauzar el debate, a las 2.30 del martes. Juntos por el Cambio no descartó ir de nuevo a la Justicia.

Por Carolina Ramos

Faltaban pocos minutos para la medianoche cuando la sesión ingresó en un callejón sin salida y la Cámara de Diputados se transformó en escenario de durísimos cruces entre oficialismo y oposición, con gritos en el recinto y un desesperado intento de Sergio Massa por poner orden. El motivo fue la discusión -que se extendió hasta las 2.30- sobre la vigencia del Protocolo de Funcionamiento Remoto después del 30 de noviembre.

En una sesión atípica donde hubo 15 homenajes, más de medio centenar de cuestiones de privilegio y numerosos pedidos de apartamiento del reglamento -todos de Juntos por el Cambio-, se dilató el tratamiento del proyecto que reduce la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires, el objetivo principal del bloque presidido por Máximo Kirchner.

Entrada la noche, el presidente Alberto Fernández firmó el decreto de prórroga de las sesiones ordinarias hasta el 11 de diciembre y convocó a extraordinarias desde el 12 de ese mes hasta el 28 de febrero, saldando así la cuestión del límite del período ordinario. Sin embargo, quedaba pendiente la puja por el protocolo virtual, que según Juntos por el Cambio también caducaba a las 0 horas del 1ro. de diciembre.

Tras dos horas de una disputa “estéril” -en palabras de Massa-, el Frente de Todos logró aprobar, con 129 votos afirmativos, 108 negativos y dos abstenciones, una moción formulada por la oficialista Vanesa Siley para reencauzar el debate. Juntos por el Cambio votó negativamente “con reserva”, advirtiendo sobre la supuesta nulidad de la sesión. Eso sí: para no consentir la votación por el sistema virtual, los diputados liderados por Mario Negri pidieron votar uno por uno, a viva voz.

Madrugada caliente

El enfrentamiento empezó cuando la vicejefa del bloque oficialista, Cecilia Moreau, formuló una moción para que el proyecto de la coparticipación pasara al primer lugar del temario, desplazando otra iniciativa sobre uso de cisternas de doble descarga. Pero Silvia Lospennato, secretaria parlamentaria del Pro, advirtió que el cambio de orden requería una mayoría calificada de tres cuartos de los votos.

La discusión entró entonces en un terreno técnico; las diputadas se ampararon en diferentes artículos del reglamento y finalmente, sin acuerdo posible, Moreau retiró la moción. Pero lejos de cesar la polémica, el jefe del bloque Pro, Cristian Ritondo, inició el segundo capítulo.

“Estamos convocados para una sesión que partió de una reunión atípica de comisión, donde Pablo González (presidente de Asuntos Constitucionales) dijo que tenía todos los informes a disposición pero ningún diputado del interbloque los pudo conseguir”, cuestionó, sobre la reunión donde se dictaminó el proyecto vinculado a los fondos de la CABA.

Ritondo alertó que el pedido de sesión se hizo “el viernes 3 horas y 20 minutos después de cerrada la Mesa de Entradas, y 20 minutos después de haber asegurado que no había ninguna sesión”, y exigió conocer el acta formal de convocatoria, tal como había solicitado antes su par mendocino Omar De Marchi.

El diputado insistió en que a la medianoche venció el protocolo y pidió a Massa que “verifique el quórum, porque tenemos que funcionar con quórum como marca el reglamento”. Y remató: “Sino, nosotros veremos que hacemos”.

Desde el oficialismo, Paula Penacca subió aun más el tono y denunció que “todo el día estuvieron construyendo el escenario” para obstruir el Orden del Día. “La vigencia del protocolo fue prorrogada hasta el 30, nada dice sobre qué sucede el mismo día en que la vigencia del protocolo llega a su fin”, aclaró.

Y agregó: “Como eso no está taxativamente planteado, debemos interpretarlo, como sucede ante cualquier norma jurídica, y para eso tenemos que basarnos en la Constitución, que plantea la razonabilidad. Si algo no hubo en toda esta jornada fue buena voluntad y predisposición. El bloque opositor se dedicó a intentar posponer el ingreso al temario de esta sesión”.

En medio de un alboroto, Penacca advirtió que “obstruir el funcionamiento de Diputados es obstruir la democracia”. “¡Hablaron ocho horas para hablar de cuestiones que no le importan a la ciudadanía!”, exclamó.

En reiteradas oportunidades, Massa intentó calmar los ánimos pidiendo silencio en el recinto, y hasta tuvo que aclarar que “tenemos dos orejas y una boca”. Pero la tensión no se alejó, sino todo lo contrario: en respuesta a los gritos de Fernando Iglesias (Pro), Cecilia Moreau le exigió que le permitiera hablar y lo llamó “cobarde” por pararse de su banca. “No le tuve miedo a la dictadura, no le voy a tener miedo a sus insultos”, sentenció.

Jorge Enriquez (Pro) adelantó entonces que su interbloque irá a la Justicia, una vez más, al considerar que “esta sesión es nula de nulidad absoluta”. “Los plazos están para ser cumplidos. A las 12 de la noche terminó el protocolo. Esto tiene que ser presencial les guste o no les guste”, aseguró.

Massa aprovechó para recordar que “el 4 de agosto la Cámara sesionó y siguió sesionando después de las 12 a pesar de que el protocolo estaba vencido, y no hubo en ese momento ninguna presentación, ni resolución, ni observación. Cuando hay buena voluntad, la Cámara sigue funcionando”.

Sin embargo, Lospennato recogió el guante y aclaró que el protocolo en ese momento se renovó “por 30 días corridos desde la fecha de suscripción del acta, que fue el 7 de julio, por ende estuvo vigente hasta el 7 de agosto”, es decir, más allá de la sesión mencionada por Massa.

También levantó la temperatura la diputada Gabriela Cerruti, del Frente de Todos, recordando sus épocas de legisladora porteña. “Después del 10 de diciembre de 2015 me han hecho votar el Presupuesto, ¡Usted también, (Maximiliano) Ferraro! ¡Y usted también, (Paula) Oliveto! Porque las sesiones continúan. El 9 empezábamos la sesión y los mismos pasábamos a cuarto intermedio y seguíamos hasta terminar la sesión aunque hubiera pasado el 10 de diciembre”.

Más adelante, Iglesias tomó la palabra y se defendió: “No le debemos nada al oficialismo. Es nuestro derecho hacer cuestiones de privilegio y apartamientos del reglamento. No es que nos dan una graciosa concesión ni que ponen buena voluntad”, dijo, y añadió: “Empezamos una sesión hace más de 10 horas de manera irregular, pasaron 10 horas y no aparece el acta, no se sabe a qué hora entró ni dónde están las firmas”.

Conectado desde Córdoba, intervino finalmente Mario Negri, quien aseveró: “Lo remoto, que vino como excepción, se está convirtiendo en natural. Si no hubiera sesión virtual, no convocarían a una sesión del viernes para el lunes. Ahora sí, porque están detrás de una pantalla”.

Negri cargó las tintas contra Massa: “El nivel de tensión que se vive hoy es responsabilidad suya, porque ha ninguneado a los presidentes de bloque, ningunea la institucionalidad de la oposición, cree que somos empleados suyos”. Y, por si quedaban dudas, aclaró que su bancada no estaba dispuesta a irse: “Si con estos antecedentes nos retiramos, son capaces de apartarse del reglamento para tratar cualquier cosa”.

La oficialista Siley, al formular su moción, retomó el tema de la intervención de la Justicia y pronosticó un fallo desfavorable para un eventual amparo. “Ya la Corte Suprema, cuando interpretó el caso del Senado, como el Fuero Contencioso, dijeron que es una potestad soberana del Congreso determinar su reglamento y su funcionamiento”.

Una vez aprobada la moción, la Cámara baja se metió en el debate del proyecto sobre promoción de las cisternas con doble descarga, a lo que seguía el tema de la coparticipación porteña y, finalmente, otros dos proyectos sobre libre navegación por plataformas educativas y aumento del presupuesto de ciencia y tecnología.

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