Es ley en la Ciudad el “parto respetado”

Los legisladores porteños sancionaron por unimidad una normativa a través de la cual se garantizará la elaboración de un plan de parto, un parto respetuoso y la atención perinatal.

FOTO: Diario de Río Negro

Durante la sesión ordinaria de este jueves,  la Legislatura porteña aprobó por unanimidad una ley que tiene por objeto regular los mecanismos y las condiciones necesarias para asegurar el parto respetado con el fin de garantizar los derechos de las personas gestantes, antes, durante y después del parto al igual que un nacimiento digno.

De esta manera el texto establece que el parto respetado es “aquel que garantiza el respeto de las decisiones de las personas gestantes en relación a cómo, con quién y en donde parir, y el acompañamiento necesario para la toma de decisiones autónomas, seguras e informadas antes, durante y después del parto, incluso en el periodo de puerperio; así como también el respeto del cuerpo y del transcurrir fisiológico del parto, expresado en un trato digno, en atención adecuada en tiempo y forma, sin intervenciones y/o medicalización innecesarias, a no ser por pedido expreso de la persona gestante, y sin patologización del proceso reproductivo”.

Es así que sostiene que las personas gestantes puedan desarrollar su propio “plan de parto”, el cual prevé cómo será el trabajo colaborativo entre el médico, el obstetra, la embarazada y su familia.

Mientras que para los recién nacidos el texto plantea que tienen derecho a ser tratados “en forma respetuosa y digna” y a “no ser sometida a ningún examen o intervención médica cuyo propósito sea de investigación o docencia salvo consentimiento manifestado por escrito otorgado por la persona gestante y luego de que se hayan explicado las implicancias de dichos procedimientos a la persona que otorga el consentimiento”. Además de acceder a una correcta e inequívoca identificación y filiación.

Por otro lado, la iniciativa prevé que todo hospital o sanatorio que preste servicios de maternidad deberá garantizar la presencia de puericultoras para acompañar en el proceso de lactancia materna del recién nacido durante las 24 horas todos los días del año.

Asimismo establece que cuando no fuera posible que la persona gestante lacte de forma directa al recién nacido, sea por razones personales, físicas o psíquicas de la misma o por cuestiones relativas a la persona recién nacida, “se debe posibilitar la lactancia mediante biberón y, de no ser ello posible, la alimentación mixta o con formula, previo consentimiento expreso de la gestante”. No obstante, también prevé un protocolo para cuando la parturienta haya fallecido o se encuentre sin acompañante.

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