Por Juan Francisco Nosiglia. El legislador de la UCR-Evolución analizó el presupuesto de contingencia que aprobó recientemente la Legislatura porteña y que responde a la quita de recursos coparticipables de la Ciudad.
Argentina enfrenta hoy una situación de fragilidad social y económica de profunda magnitud. La pobreza supera al 40% de la población, vamos a sufrir una caída del 12% del PBI, tenemos 13 puntos de desempleo y la destrucción de millones de puestos de trabajo siendo los autónomos, PyMEs y asalariados informales los más afectados y el AMBA la más perjudicada.
Estamos frente a una situación muy delicada que requiere de la responsabilidad de la dirigencia en general para alcanzar acuerdos políticos amplios y sin mezquindades de manera de sortear esta crisis de la mejor forma posible. No obstante, el oficialismo estuvo lejos de mostrar una actitud que estuviera a la altura de las circunstancias cuando decidió recortarle recursos a la Ciudad de Buenos Aires en medio de un contexto de extrema gravedad.
La decisión unilateral de reducir la coparticipación de la Ciudad del 3,5 % al 1,4% - primero por decreto y luego aprobada por el oficialismo en el Congreso- no solo fue un retroceso para el fortalecimiento del federalismo y un ataque a la autonomía, sino que también condicionó enormemente el presupuesto 2021 sancionado recientemente en la Legislatura porteña. Como producto del avasallamiento a las finanzas de nuestro distrito, la Ciudad tuvo que reordenar y ajustar gastos que perjudicarán indudablemente a todos los porteños.
Tal como venimos advirtiendo, la quita de los recursos a la Ciudad atenta contra toda posibilidad de planificación de sus gastos e inversiones dándole un trato distinto al del resto de las Provincias. Nada de eso importó. Primó la estrategia de someter a un distrito adverso, y también a uno de los distritos que más aporta a la masa coparticipable (22%) y que menos recibe. En el mismo sentido, cabe destacar que más del 70% de los recursos de la Ciudad de Buenos Aires son propios, siendo una de las provincias argentinas menos dependientes de los fondos coparticipables.
La caída de la actividad económica y su impacto en la recaudación golpeó tanto a la Ciudad como al resto de las administraciones provinciales. Sin embargo, fue la CABA el distrito más maltratado al sufrir un recorte de fondos que afectará a más del 10% de los ingresos tributarios previstos para 2021.
En este contexto es que aprobamos en la Legislatura un presupuesto de emergencia y con un resultado deficitario, siendo que los gastos representan unos 612.000 millones de pesos y los ingresos 587.000 millones de pesos. Como consecuencia de la quita de fondos coparticipables y con el fin de compensar la caída de recursos, la Ciudad modificó la Ley Tarifaria y también sumó un impuesto a las operaciones con tarjeta de crédito. Impuesto que fue resistido por el oficialismo nacional en la Legislatura pero que sin embargo hoy está vigente y se aplica en provincias como Buenos Aires, San Luis, Chaco, Tucumán y Tierra del fuego.
Si bien seguirán siendo prioritarias las áreas sociales y el 52% del gasto se destinará a salud, educación y trabajo, los ajustes en materia de obras, infraestructura, revisión de contratos, paritarias y gasto público, afectarán, sin dudas, a la calidad de la vida de todos los porteños.
La decisión política improvisada y oportunista del oficialismo no castiga a un distrito, castiga a las tres millones de personas que viven en la Ciudad de Buenos Aires y a todos aquellos que trabajan, se educan y utilizan nuestros servicios públicos, y lo hace en un momento de crisis social y económica como producto de la pandemia, pero también como consecuencia de errores cometidos por el propio Gobierno nacional.