El radicalismo porteño pidió planificar el regreso a las aulas para el 2021

Los legisladores del bloque UCR-Evolución emitieron un comunicado en el que advirtieron que “los aprendizajes durante 2020 fueron menores en cantidad y calidad que antes de la pandemia” e insistieron en la necesidad de que se retome la presencialidad en las escuelas.

FOTO: Radio Fueguina

Tras un año lectivo sumamente complejo a causa de la pandemia del Covid 19, los diputados del bloque UCR-Evolución emitieron un comunicado en el que exigieron que el Gobierno Nacional y el de la Ciudad elaboren políticas públicas que permitan que los estudiantes puedan volver a la presencialidad de las clases durante el 2021.

En ese sentido, los legisladores remarcaron que “la finalización del 2020 exige un diagnóstico sobre los problemas surgidos en la pandemia y sobre los resultados de las políticas implementadas a nivel institucional” y destacaron que “en materia educativa se destaca una certeza: debemos garantizar el regreso a las escuelas en 2021”.

A su vez señalaron que “el cierre de las escuelas y la suspensión de las actividades presenciales implicaron la adaptación de urgencia a la enseñanza remota. En el marco del profundo impacto emocional que la pandemia y el aislamiento provocaron, la comunidad educativa realizó un gran esfuerzo para poder contar con cierta continuidad pedagógica”.

“Como nunca antes, las familias cumplieron un rol fundamental en acompañar el aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo, estos esfuerzos no pudieron evitar consecuencias negativas para los niños, niñas y adolescentes de nuestra ciudad: en promedio, los aprendizajes durante 2020 fueron menores en cantidad y calidad que antes de la pandemia, las oportunidades de socialización entre pares disminuyeron drásticamente y la capacidad del sistema educativo para detectar vulneraciones a los derechos de los estudiantes se vio sumamente dificultada”, alertaron los radicales.

Al mismo tiempo que consideraron que “es esencial ofrecer certezas a la comunidad educativa que contemplen los diversos escenarios sanitarios en los que podemos encontrarnos al inicio del ciclo lectivo 2021” y advirtieron que “en la actualidad, los casos diarios de Covid 19 se están incrementando paulatinamente y la posibilidad concreta de una campaña de vacunación es cada vez más incierta; debemos estar preparados para afrontar los escenarios más difíciles: es posible que lleguemos a febrero sin una vacunación masiva y con casos en aumento”.

Por lo que concluyeron señalando que “es urgente que el Ministerio de Educación de la Nación y el de la Ciudad de Buenos Aires trabajen junto a los docentes, las familias y los especialistas en salud y educación para definir políticas educativas que aseguren un regreso a la escuela en 2021”.

El comunicado completo

La finalización del año 2020 exige un diagnóstico sobre los problemas surgidos en la pandemia y sobre los resultados de las políticas implementadas a nivel institucional. En materia educativa se destaca una certeza: debemos garantizar el regreso a las escuelas en 2021.

El cierre de las escuelas y la suspensión de las actividades presenciales implicaron la adaptación de urgencia a la enseñanza remota. En el marco del profundo impacto emocional que la pandemia y el aislamiento provocaron, la comunidad educativa realizó un gran esfuerzo para poder contar con cierta continuidad pedagógica.

Como nunca antes, las familias cumplieron un rol fundamental en acompañar el aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo, estos esfuerzos no pudieron evitar consecuencias negativas para los niños, niñas y adolescentes de nuestra ciudad: en promedio, los aprendizajes durante 2020 fueron menores en cantidad y calidad que antes de la pandemia, las oportunidades de socialización entre pares disminuyeron drásticamente y la capacidad del sistema educativo para detectar vulneraciones a los derechos de los estudiantes se vio sumamente dificultada.

Esta situación ha sido considerablemente más grave para niños, niñas y adolescentes de los sectores más vulnerables, cuyas familias tuvieron menos capacidad de acompañarlos en su escolaridad. Lo que la pandemia dejó en claro es que la educación remota no puede reemplazar la presencialidad.

En este contexto, es esencial ofrecer certezas a la comunidad educativa que contemplen los diversos escenarios sanitarios en los que podemos encontrarnos al inicio del ciclo lectivo 2021.

En la actualidad, los casos diarios de Covid 19 se están incrementando paulatinamente y la posibilidad concreta de una campaña de vacunación es cada vez más incierta. Debemos estar preparados para afrontar los escenarios más difíciles: es posible que lleguemos a febrero sin una vacunación masiva y con casos en aumento.

Estos escenarios deben prever como condición mínima para mitigar los daños causados por la pandemia y el aislamiento en niñas, niños y adolescentes, la presencialidad en las escuelas, y la definición de su frecuencia e intensidad de acuerdo con la evolución de la situación epidemiológica.

En este esquema de planificación de vuelta a clases se debe priorizar el regreso de los alumnos más vulnerables: los que no pudieron sostener la continuidad pedagógica; los de menor desempeño académico; los hijos de trabajadores esenciales; los alumnos de nivel inicial y de los primeros años de la primaria y los que se encuentran en años de transición hacia otro nivel educativo.

Debe preverse una mayor demanda de vacantes en el sistema público, particularmente en el nivel inicial. Faltando pocas semanas para el comienzo del ciclo lectivo 2021 es crucial aprovechar este período para establecer pautas que regulen la actividad educativa en los distintos formatos en que pueda desplegarse a lo largo del año.

Se debe contemplar un diagnóstico de la cantidad de docentes fuera de grupos de riesgo; instancias de formación docente en prácticas de educación a distancia; una comunicación más clara con las familias para orientarlas en acompañar a niñas y niños a lograr los objetivos mínimos de aprendizaje; el asesoramiento a los equipos de conducción de las escuelas para reorganizar sus grupos de trabajo y la mejora en las condiciones de infraestructura educativa tanto en lo referido a cuestiones edilicias de las escuelas como en lo relacionado con la disponibilidad de dispositivos digitales, conectividad y plataformas educativas.

Al mismo tiempo, es necesario implementar una política consistente para compensar los daños causados en los aprendizajes por la pandemia y el aislamiento. Diversas evaluaciones de impacto a nivel internacional han mostrado que los programas de tutorías educativas resultan sumamente efectivos para mejorar los aprendizajes de los estudiantes. Algunos países están implementando este tipo de programas de forma masiva en el contexto actual.

Una política de este tipo podría beneficiar a los estudiantes y también involucrar a la sociedad en la mejora de la educación, aprovechando a todos los docentes del sistema educativo y también a estudiantes de profesorados y, con una capacitación previa, a estudiantes universitarios y profesionales idóneos.

Resulta indispensable la articulación de políticas y la construcción de consensos que permitan tomar las decisiones que requiere este difícil momento. El Estado es garante del derecho a la educación y debe focalizar los recursos para proveer condiciones seguras y equitativas.

Es urgente que el Ministerio de Educación de la Nación y el de la Ciudad de Buenos Aires trabajen junto a los docentes, las familias y los especialistas en salud y educación para definir políticas educativas que aseguren un regreso a la escuela en 2021.

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