Vallejos polémica: “Tenemos la maldición de exportar alimentos”

Lo expresó la diputada del Frente de Todos al hablar de la necesidad de desacoplar los precios internacionales de los domésticos. La reacción de la oposición.

Vallejos habló de la necesidad de desacoplar la evolución de los precios internacionales, con la de los precios domésticos.

Siempre disruptiva, la diputada kirchnerista Fernanda Vallejos armó una nueva polémica al afirmar que “tenemos la maldición de exportar alimentos, de modo que los precios internos son tensionados por la dinámica internacional”. Así las cosas, consideró “imperioso desacoplar precios internacionales y domésticos, ya que los domésticos deben regirse por la capacidad de compra en pesos de los argentinos”.

Las declaraciones de la presidenta de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja fueron hechas a radio El Destape, en un contexto que la legisladora estaba analizando la evolución de los precios de productos que son commodities.

“Hay que hacer un análisis profundo de lo que está ocurriendo en el mundo, de cómo el propio escenario de la pandemia ha impactado, más alguna circunstancia si se quiere climática, que obviamente siempre afecta a los precios de la economía, y termina afectando la oferta de determinados commodities, o productos, y todas esas variables en conjunto también han tenido un impacto en la cuestión de los precios de los alimentos”, explicó la legisladora, para encender a continuación la polémica: “Porque Argentina tiene una desgracia. A veces se piensa que es una bendición, que en algún punto lo es, porque en situaciones de crisis como la que hoy vivimos, donde el comercio internacional se desploma, bueno, mal que bien la demanda por alimentos siempre se mantiene, porque obviamente es lo último que cualquier país del mundo abandona. Porque lo último que dejás es de comer. Y entonces siempre hay demanda por los productos que la Argentina le vende al resto de mundo”.

Vallejos continuó: “Pero la maldición de todo eso es que los precios de los productos también indispensables que tenemos que consumir los argentinos, como son los alimentos, terminan muy tensionados por la dinámica de lo que ocurre en el comercio internacional de esos bienes”.

En este marco, Vallejos piensa que “allí hay una serie de medidas a adoptar que tiendan a desacoplar la evolución de los precios internacionales, con la de los precios domésticos, porque la de los precios domésticos tiene que regirse por la capacidad de compra que tienen los argentinos. Sino, los salarios de los argentins y de las argentinas tendrían que estar atados a la evolución del dólar, la evolución del precio internacional de los alimentos, y estaríamos a mano. Pero sabemos que no es así”.

“Los empresarios cuando negocian paritarias muestran una ecuación de los costos que tienen, de lo que pueden pagar, y en función de lo que son los precios domésticos, estiman y negocian las paritarias, los salarios de los trabajadores”, apuntó la diputada kirchnerista. Entonces, continuó, “si los salarios están en pesos, los precios de los alimentos en la Argentina tienen que estar regidos por lo que ocurre con el peso y particularmente por lo que ocurre con los salarios y con los ingresos en pesos de los argentinos”.

“Y bueno, el precio obviamente internacional se debe regir por otras reglas que obviamete pueden beneficiar en algún punto a la Argentina, porque son divisas que ingresan a la economía y obviamente son indispensables para sustentar el proceso de crecimiento y desarrollo de nuestro país, concluyó Vallejos.

Críticas de la oposición

Previsiblemente salieron a cruzarla desde Juntos por el Cambio. Uno de los primeros fue el vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda,

Luciano Laspina, quien advirtió que es “la primera vez que leo que exportar alimentos es una ‘maldición’. ¿Cómo califican los países que los importan? ¿Bendecidos? La ‘maldición de los recursos naturales’ es un debate clásico sobre cómo administrar ‘la abundancia’ que sintetiza todo lo que hizo y hace mal el kirchnerismo”, expresó.

Desde la Coalición Cívica, la diputada Lucila Lehmann fue más severa, al hablar de “dos burradas al precio de una: hay que ser muy ridícula para considerar una ‘maldición’ tener la bendición natural de poder producir y exportar alimentos; por políticas populistas te convierten en pobre y después la culpa de no poder comprar alimentos es de los productores”.

A su vez, la diputada radical Karina Banfi señaló que “en todo el mundo las políticas que garantizan el acceso a los alimentos en calidad, precio y cantidad se enfocan en la demanda, no en reprimir a la oferta con impuestos y regulaciones. Hagamos un país mejor para todos y todas, Fernanda”.

“Estas políticas erradas que lastiman la confianza de quienes producen para exportar son una de las causas de nuestro estancamiento.

Después nos hablan de ‘falta de dólares’ y ‘restricción externa’. La restricción al crecimiento son estas políticas”, concluyó.

“La maldición es que no entienda nada acerca de cómo hacer que Argentina crezca y mejore la vida de los argentinos”, señaló por su parte la senadora del Pro Laura Rodríguez Machado.

Para el diputado del Pro Jorge Enríquez, “la maldición argentina es tener dirigentes que crean que exportar alimentos es una maldición”. En tanto que Cristian Ritondo señaló: “Para la diputada Vallejos, tener uno de los complejos agroindustriales más importantes del mundo es una maldición. ¿Así vamos reconstruir la Argentina? Poner trabas al sector que más divisas genera sólo nos puede traer pobreza”.

Vallejos le contestó al jefe del bloque Pro a través de Twitter: “Hola, Cristian. Tener un complejo agroindustrial competitivo como el argentino está buenísimo. Pero que tu canasta exportadora esté dominada por bienes salario (alimentos) es una maldición para el pueblo cuando tiene que pagar los alimentos a precio internacional”.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password