“Petardos cargados de falacia”: el presidente estaba calificando su propio discurso

Por Brenda Austin. Para la diputada radical, el presidente ignora a la política como un actor clave para acuerdos de largo plazo.

El discurso de apertura de sesiones fue una enorme oportunidad perdida. Alberto Fernández ensayó varios pasajes de “política de Estado”, “acuerdo nacional”, “unidad del país”. Sin embargo, si algo lo caracterizó fue la agresión constante y la acusación a otros. No hubo reconocimiento de errores, ni autocrítica real. Faltó visión de futuro y estrategia para llegar ahí. Fue el imperio de la sarasa. Mucha frase para la pancarta, poca para las políticas.

Una y otra vez el presidente ignora a la política como un actor clave para acuerdos de largo plazo. Lo hizo con el Consejo Económico y Social, y lo refuerza ahora. Agrede, agrede y agrede. Habla de federalismo, pero no de una genuina distribución de recursos que garantice autonomía. Ataca a la oposición y así a la mitad de los argentinos/as.

En materia educativa, títulos pomposos, porcentajes sesgados de aumento de inversión en ciertos programas, pero nada de la enorme catástrofe generacional que implica que más de un millón y medio de chicos/as hayan dejado la escuela.

Habla de bajar la inflación, pero la receta: control de precios. Habla de cuidar empleos, la herramienta prohibir despidos. Creen que se gobierna el país con la palabra (devaluada, poco clara y deshonesta), pero nunca mirando de frente los problemas reales que generan esas consecuencias.

En materia ambiental, enorme contradicción. Sigue la apuesta a los hidrocarburos, de espaldas a los acuerdos globales. No menciona biocombustibles, algo de lo que depende las economías regionales. Habla de economía circular pero no menciona iniciativas concretas para promoverlo. Habla de cuidar los bosques nativos, pero el presupuesto que mandaron recortaba los fondos para cuidarlos.

Menciona economía del conocimiento, como ejemplo de política de Estado, y olvida decir que lo congelaron todo el año hasta que hicieron de la ley una herramienta inservible e ineficaz.

Con la deuda, tiran títulos para la tribuna, boicoteando la necesidad de un acuerdo y miente cuando desconoce que el origen de la deuda proviene de sus propios gobiernos. Mentiras, medias verdades, sin hoja de ruta.

Atacó al Poder Judicial sin mesura. Otra vez la vuelta al pasado: incertidumbre sobre el mecanismo de selección y remoción de jueces ¿Qué quieren hacer? No lo dijo. Lo que sí: crear tribunales intermedios para sacarse de encima las denuncias de corrupción que pesan sobre ellos.

Habla del pleno respeto de los derechos humanos y que triplicaron las querellas, pero no menciona la violencia institucional, las muertes de personas por aplicación abusiva de sus decretos, ni las violaciones a DDHH en Formosa.

Esperábamos que diera señales bien claras condenando el Vacunatorio VIP, pero volvió a hablar sólo de errores, minimizando lo ocurrido, y cuanto le costó soltarlo a Ginés. No hay mención a políticas estrictas en materia de transparencia o acceso a la información pública.

Un discurso que da una profunda tristeza. Mas grieta, mas miopía, mas endogamia.

Una enorme oportunidad perdida.

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