El senador Marino no buscará la reelección

Así lo anunció el propio legislador pampeano en una conferencia de prensa que brindó en Santa Rosa. Culminará así en diciembre 18 años en la Cámara alta.

El senador Juan Carlos Marino no buscará la reelección.

La provincia de La Pampa es una de las ocho que renuevan bancas en el Senado este año y el representante por la minoría es el radical Juan Carlos Marino. Exvicepresidente de la Cámara alta, el legislador lleva tres períodos en el cuerpo, y acaba de anunciar que no irá por otro más. “No voy a ser candidato a senador”, dijo, concluyente, en el marco de una conferencia de prensa convocada en el Hotel Mercure, de la capital pampeana, y hasta se tomó la libertad de sugerir esa frase como título de las notas que se fueran a escribir. Tiene sentido, a partir del tiempo que lleva Marino en la Cámara alta: 18 años. 

Tras aclarar que en realidad no se estaba bajando de una candidatura a la que no se había subido en esta instancia, Marino fue más amplio, precisando que tampoco será candidato a diputado nacional, y se justificó diciendo que “debe haber caras nuevas”, remarcando que “hay mujeres y hombres con suficiente capacidad para ocupar mi lugar”. Aunque de todas maneras aclaró que esto no significa un retiro suyo de la política, en la que seguirá trabajando.  

Tampoco dio precisiones respecto de si será candidato a gobernador en 2023. “Hoy las prioridades son los problemas de los argentinos, no las candidaturas”, señaló, aunque sin bajarse en este caso de nada.  

PAE

No es la primera vez que, anticipadamente, Marino resuelve dar un paso al costado. En 2019 lo había hecho respecto de su precandidatura a gobernador, y el candidato terminó siendo el entonces diputado nacional Daniel Kroneberger. Casi paralelamente llegó una denuncia sobre abuso sexual que le  hizo una excolaboradora suya. Algunos atribuyeron su decisión de no ser candidato entonces a esa denuncia, pero en realidad se había bajado antes. Se puso a disposición de la Justicia, y lo que sí le costó esa denuncia fue la vicepresidencia del cuerpo, pues debió dar un paso al costado. Meses después fue sobreseído, y él atribuyó todo a una “operación” armada por razones políticas y los servicios de espionaje.  

Marino presidía entonces la estratégica Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. 

La Ley Justina 

Entre las cientos de iniciativas presentadas a lo largo de sus tres mandatos, seguramente el senador pampeano guardará un especial recuerdo de una ley que considerará parte de su legado. Hablamos de lo que se conoció como la Ley Justina, en referencia a Justina Lo Cane, una nena de 12 años a la que a muy temprana edad le detectaron una cardiopatía que se agravó con el tiempo y por la que debió ser internada de urgencia el 7 de septiembre de 2017. La espera por un trasplante indispensable se hizo larga y a principios de noviembre la salud de la pequeña, que iba a cumplir 13 el 9 de diciembre, se agravaba de manera desesperante. “Cuatro meses esperó y luchó, con todas sus fuerzas, para que llegara ese corazón”, tales las palabras con las que su familia la recordaba meses después de su fallecimiento, ya en el marco de una campaña a favor de la donación universal de órganos. 

El senador radical Juan Carlos Marino se puso al servicio de los padres de Justina para sacar la ley que remplazaría a la 24.193 de Trasplante de Organos y Tejidos y que convertía en donante a toda persona mayor de 18 años, salvo que expresara su oposición. “Los papás de Justina querían cumplir el legado de ella y lo primero que hicieron fue crear una asociación llamada ‘Multiplicate x 7’, que no es caprichosa, sino que lleva ese nombre porque son siete los órganos que podemos donar en vida. El paso siguiente era ver la legislación; la nuestra era antigua, no cubría las expectativas”.  

En el libro de José Angel Di Mauro “Gobernar en minoría”, se recuerda que un amigo común vinculó al senador con la familia Lo Cane. “El también había perdido un hijo… -recordó el legislador-. No era fácil trabajar en esto, porque emocionalmente no es sencillo armar un proyecto desde el dolor profundo de perder un hijo y estar en el mano a mano con los padres como estábamos acá en mi escritorio. La verdad que a los papás de Justina hay que hacerles un monumento”. 

“Argentina se caracteriza por la burocracia y la falta de sentido común -continúa Marino-; en un momento nos dijeron que una ley no puede llevar el nombre de una persona, y yo dije: ‘No, esta ley o se llama Justina, o no la trabajamos’. Si no hubiera sido por Justina no teníamos esta ley”.  

El 4 de julio de 2018 el proyecto se convirtió en ley, con la presencia de Ezequiel y Paola Lo Cane, los padres de la niña que inspiró esa lucha, en los palcos de la Cámara de Diputados. Junto a otros padres de chicos en la misma situación.  

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