Piden que las escuelas de la Ciudad tengan equipos que midan el dióxido de carbono

Se trata de una petición de Santiago Roberto junto a otros legisladores del FdT, quienes aseguraron que se trata de un instrumento capaz de “proveer información crucial para garantizar una presencialidad segura en las escuelas”.

Debido a la nueva normalidad que impone la pandemia del coronavirus,el legislador Santiago Roberto junto a otros diputados del Frente de Todos (FdT) presentaron en la Legislatura porteña un proyecto a través del cual le solicitaron al Gobierno de la Ciudad que se compren equipos de medición de dióxido de carbono para su utilización en establecimientos dependientes del Ministerio de Educación a los efectos de incorporar un instrumento “capaz de proveer información crucial para garantizar una presencialidad segura en las escuelas”.

En los fundamentos de la iniciativa, los legisladores indicaron que “la posibilidad de mantener la presencialidad en las escuelas en el contexto de una persistente pandemia, depende de la capacidad que se despliegue para evitar los contagios” e indicaron que “la posibilidad de realizar testeos masivos a los docentes o de tomar la temperatura al ingreso de los edificios escolares es una fuente válida para la prevención, entendiendo que se obtiene información válida para evitar la contagiosidad que pudiera generar una persona ya infectada”.

“Sin embargo, debe avanzarse en otros planos, que permitan prevenir la existencia de condiciones que habiliten contagios en un contexto, por ejemplo, en que la enfermedad se desarrolle de manera asintomática o no haya sido aún detectada”, señalaron y remarcaron que es por ello que “resulta indispensable minimizar las posibilidades de que existan condiciones para el contagio: la limpieza de las superficies, el uso de alcohol en gel y el lavado de manos resultan mecanismos básicos de defensa. El uso del barbijo y el distanciamiento social, por otra parte, se presentan como los recursos básicos frente a un virus que se transmite a partir de la expulsión de microgotas al hablar, toser, gritar, cantar, etc”.

No obstante advirtieron que a pesar de los recaudos “resulta potencialmente peligroso permanecer en ambientes cerrados y poco ventilados” y destacaron que “compartir un espacio cerrado durante un espacio de tiempo prolongado con una persona contagiada implica una alta probabilidad de transmisión del virus, más allá de las prevenciones que podamos tomar, como las anteriormente señaladas. Ello implica que necesariamente, resulta crucial ventilar los ámbitos de trabajo escolar”.

Al mismo tiempo que indicaron que “las condiciones básicas definidas para el cumplimiento del protocolo establecido por el Ministerio de Educación no existen en una importante cantidad de establecimientos. En las últimas semanas, se han realizado compras de equipos de circulación de aire provistos de filtros HEPA, capaces de generar un cierto recambio de aire”.

“Por lo tanto, resulta indispensable apelar a un recurso que económicamente no es oneroso y, sanitariamente, es indispensable. Nos referimos a los equipos de medición de dióxido de carbono, que posibilitan de manera simple y eficaz, identificar rápidamente si un ambiente reúne las condiciones para ser ocupado por los grupos de escolares”, afirmaron y concluyeron señalando que “no proveer a las escuelas de este recurso significa abrir una brecha más por la que se puede filtrar el virus. Mientras los docentes no sean vacunados es nuestro deber, como estado, proveerle la mayor cantidad de herramientas de cuidado a toda la comunidad educativa”.

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