La pesca puede ser muerte

Por Carlos Lionel Traboulsi. El dirigente del Partido demócrata cristiano CABA alerta sobre el enorme daño que puede causar ser indiferente ante el avance de la pesca ilegal en el Atlántico Sudoccidental.

La Argentina tiene por delante distintos desafíos, uno de ellos y quizás el más importantes es el desarrollo de una cultura del encuentro basada en una auténtica revolución moral que nos permita llevar adelante políticas de estado cuyo objetivo sea la construcción de caminos de prosperidad y crecimiento. 

Una nueva visión estratégica incorporando a la matriz industrial productiva actual al mar como actor protagónico, nos permitirá generar los ingresos suficientes para poder generar trabajo y desarrollo para todos los argentinos. 

Las riquezas del mar y el desarrollo poblacional y urbano de nuestra costa son inmensos, pero también su protección soberana y ecológica es esencial. 

PAE

No escapa al entendimiento general que la sobre explotación de los recursos ictícolas genera modificaciones irreversibles en el ecosistema generando en forma muy rápida la muerte de nuestros mares y eso es lo mismo que decretar la defunción de la humanidad. 

Estamos siendo testigos últimamente gracias a la atención que le están prestando los medios de comunicación, de la gran cantidad de buques extranjeros en el mar argentino frente al Golfo San Jorge. 

El agua es la que genera la vida y si esa agua muere dejando de ser apta para la cadena de desarrollo biológico de la vida, estamos en un gran problema. 

Hoy la pesca en el mundo, y la Argentina no es ajena a eso, está en manos de un sistema industrial y comercial sin límites. La pesca ilegal se extiende a todos los océanos y mares, en particular en nuestro atlántico sudoccidental donde más de 400 buques en forma permanente amparados por el Reino Unido y la indiferencia de nuestras autoridades, generan una depredación de más de un millón de toneladas de pescados y mariscos al año. 

Pero lo grave no es solo lo que ello significa en dinero valuado en más de cuatro mil millones de dólares, sino lo que significa en esa cadena de vida que se destruye. Ese millón de toneladas anuales implica muchísimas más toneladas de pesca incidental que termina siendo descartada. La pesca de descarte mata ballenas, delfines, tiburones, focas, variedad de peces, etc. que son regresadas al mar sin vida. La ausencia de estas especies destruidas en la cadena de equilibrio marino que son esenciales, genera una interferencia tal que hasta los corales sufren extinción. Se destruye la trama trófica. En Argentina solamente se descartan unas 500 mil toneladas al año. 

Si los peces en sus distintas especies desaparecen y se modifica la regla que el más grande se come al más chico, la ausencia de alimentos va destruyendo a las distintas especies generando la perdida de oxígeno de las grandes extensiones de agua que son el pulmón más importante del planeta. 

Esta situación solo nos lleva a la muerte como especie humana. Son conclusiones impactantes y extremistas, pero no estamos lejos de este apocalipsis si los gobiernos no toman decisiones firmes frente a la pesca ilegal, las mafias, piratas, traficantes, mercenarios, etc. que conviven dentro de este submundo de la pesca, tan o más peligroso y agresivo que el narcotráfico y la trata de personas. 

Debemos generar políticas adecuadas para proteger nuestros recursos y la sustentabilidad real de la explotación pesquera, haciendo realidad un recurso que hoy está en manos de extranjeros en forma ilegal y que los argentinos necesitamos. Debemos generar políticas de estado adecuado a ello, modificación del código penal, conformación de una gran unidad latinoamericana trabajando en el cuidado de nuestros mares como países ribereños asociados con los países de África Occidental, logística adecuada para impedir la depredación pesquera extranjera, continuar con las zonas y épocas de veda, zonas de protección, observadores, inspectores, etc. 

No engañarnos con sellos de calidad y de no pesca de descarte que se coloca en los envoltorios de los productos marítimos en el mundo que tienen solo un fin lucrativo, ya que ellos son de incierta comprobación por cuanto en la mayoría de los casos queda en manos de la honestidad de los capitanes de barco que están en gran número sujetos a la voluntad de sus empleadores para mantener el trabajo. Hay falta de observadores e inspectores en alta mar y los que hay se les dificulta la tarea, siendo público en muchas partes del mundo la desaparición de estos funcionarios durante las travesías. 

No somos conscientes del daño que nos estamos causando, tanto desde el punto de vista económico al darle la espalda al mar, como al permanecer indiferentes con el daño monumental que se está haciendo en nuestro Atlántico Sudoccidental que todavía está a tiempo de ser recuperado. 

Argentinos, la patria somos todos y debemos garantizar la vida y los recursos para nosotros y para las generaciones venideras. 

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password