Mauricio Macri es una referencia recurrente en el Senado

Un conteo de las mencionadas en las sesiones tendría seguramente al expresidente al tope. Y no porque lo elogien, más bien lo contrario. La sesión en la que se debatió Ganancias -un karma del líder del Pro- fue un claro ejemplo en la materia.

Llamó la atención durante la última sesión del Senado el clima espeso que reinó a lo largo de la jornada. En rigor, nada que sorprenda en general, pero lo curioso fue que tal grado de aspereza acompañara el tratamiento de una ley en la que oficialismo y oposición estaban de acuerdo.

Hablamos de la sesión en la que se debatió el proyecto de reforma del impuesto a las Ganancias, en la que los discursos del Frente de Todos estuvieron cargados por un alto grado de hostilidad hacia el Gobierno anterior.

Más específicamente hacia la figura de Mauricio Macri, que fue el eje de los discursos durante largos pasajes de las exposiciones. Tan es así que el apellido del expresidente tuvo nada menos que 74 menciones a lo largo del extenso debate.

¿Es parte de una estrategia electoral del oficialismo para demonizar la figura del presidente que antecedió a Alberto Fernández camino a las elecciones de medio término? No necesariamente. Es que si bien, como decimos, llamó la atención tanta insistencia en la sesión del jueves en citar el nombre del exmandatario, esto no es algo inhabitual en la Cámara alta Por el contrario allí el oficialismo es tan crítico como insistente respecto del fundador del Pro, quien suele estar presente en los discursos de un oficialismo que no deja pasar oportunidad para pasarle facturas a lo que fue su gestión presidencial.

Pruebas al tanto, una revisión de todas las sesiones del año pasado en la Cámara alta permite observar que Mauricio Macri fue mencionado nada menos que 853 veces a lo largo de 2020. Habría que revisar bien para encontrar referencias tan puntuales a un expresidente, pero lo cierto es que hubo muy pocas sesiones en las que Macri no fue citado. El pico se registró en la sesión del 2 y 3 de octubre, en la que se trató la quita de coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En esa reunión nombraron a Macri, o las palabras “macrista” o “macrismo”, 81 veces. Otros picos se registraron el 10 de diciembre (77 veces), el 5 de febrero (73), el 27 y 28 de agosto (68) y en la sesión del 30 de diciembre (59).

En la sesión de este 8 de abril hubo 63 menciones directas a ese apellido, 7 al “macrismo” y 4 a la caracterización “macrista”; en este último caso todas correspondieron a la senadora Anabel Fernández Sagasti.

Fernández Sagasti fue particularmente dura con el expresidente durante su intervención en el cierre del debate.

Convengamos que en este caso era obvio que Macri estaría muy presente en la sesión, a partir del hecho de que se estuviera hablando de Ganancias, un tema que siempre se le reprocha al expresidente a partir de esa promesa de campaña incumplida. Tan es así que el senador santiagueño Gerardo Montenegro, que no hablaba en el recinto desde 2018, esta vez lo hizo para enrostrarle el tema al expresidente: “Los trabajadores pasaron de aspirar a no pagar el impuesto a las Ganancias a rogar que las políticas de Cambiemos no los dejaran sin empleo -dijo-. Debo suponer que esa era la manera en que Macri cumplía con su promesa: no iban a pagar el impuesto a las ganancias, porque, directamente, sus políticas los dejaban sin trabajo”.

Mauricio Macri dijo: ‘El salario no es ganancia’. Esa fue la expresión más cabal de su campaña electoral. ‘Vamos a terminar con la inflación’, ‘En pocos días terminamos con la inflación’ y ‘El salario no es ganancia’. No solo que no terminó con la inflación, sino que la multiplicó mucho más arriba de lo que hoy está y el salario siguió siendo ganancia. Mucha más ganancia porque seguía subiendo el salario un poquito, pero no seguía subiendo la escala”, señaló por su parte la tucumana Beatriz Mirkin.

Tanto nombraban al expresidente en esta sesión que la senadora del Pro Laura Rodríguez Machado arrancó su discurso así: “La verdad es que varias veces y en varias sesiones he escuchado algo que para mí es realmente insólito: que los legisladores del oficialismo nombran más al expresidente, que no es de su partido, que al propio presidente que nos gobierna ahora; es decir, a su supuesto líder. En un papelito iba haciendo palitos a medida que escuchaba a los oradores que lo nombraban, pero se me terminó el papelito y ya no tenía dónde más hacer esas marcas, porque es permanente la alusión a Macri de cada uno de los que habla. Fíjese que ni lo nombran a Fernández y sí lo hacen de manera permanente con Macri, el gobierno de Cambiemos, Juntos por el Cambio. Dirían los psicólogos que cuando uno nombra mucho a alguien es porque está enamorado. No creo que sea el caso este, y esta sea una especie de terapia colectiva donde internamente reconocen que acá hubo un líder que se llama Mauricio Macri y, bueno, de alguna manera quieren revertir esa sensación que tienen nombrándolo de manera permanente. Pero revean sus discursos, donde el eje de esta discusión ha sido el nombramiento permanente del presidente Mauricio Macri. Lamento por Alberto Fernández, que se puede poner un poco celoso, que no lo nombren de la misma manera. Probablemente, en realidad –y ahora yendo al plano político–, no lo nombran porque es muy difícil encontrar aciertos para nombrarlo. Muy difícil. En el interior hay un dicho que reza que no hay mejor defensa que un buen ataque; entonces, se defienden de los malos logros de su gestión utilizando la estrategia que tenemos los del interior, que es atacar para no mostrar nuestras propias falencias”.

Ese fue el argumento de la senadora cordobesa para interpretar la insistencia oficialista en citar al presidente anterior. Lo cierto es que la propia Rodríguez Machado terminó sumando a esta lista, porque nombró a Macri 8 veces.

Le contestó a la senadora del Pro el oficialista Alfredo Luenzo: “Recién, la senadora preopinante hablaba y se preguntaba por qué razón nosotros mencionábamos tanto a Macri. Y esto tiene varias explicaciones. Es verdad: desde el punto de vista psicológico, uno las podría abordar. Una, es la interpretación que le dio la senadora Rodríguez Machado. La otra, también puede derivar de lo que se denomina en psicología ‘trauma’. El trauma puede ser consecuencia de una agresión física o también de una agresión psicológica. Y el trauma lo que, generalmente, trae como consecuencia es el debilitamiento de la autoestima. Somos víctimas de ese trauma de la autoestima. Yo ahí también trato de entender, a partir de esa conclusión a la que arriba la senadora, por qué aquellos empresarios –gente con no tanto dinero, pero con fuerte militancia dentro de lo que fueron las filas del partido que nos gobernó hasta hace un año y medio atrás– eligen vivir en otros países. Han dicho en innumerables oportunidades, inclusive quienes han ganado mucho dinero, que se han radicado en Uruguay, en Chile, en Estados Unidos. Y eso también es una consecuencia del trauma que genera, a veces, el maltrato psicológico o físico desde una persona hacia, en este caso, una sociedad como la que sufrió durante cuatro años una política neoliberal que lo que hizo fue, justamente, eso: degradarnos como sociedad en cualquiera de los aspectos en que se los quiera analizar. Es decir, no es casual que lo nombremos tanto a Macri; no es casual”.

Luenzo salió al cruce de la interpretación psicológica que hizo su colega Rodríguez Machado.

El misionero Maurice Closs dio su propia interpretación. Oficialista también, el exgobernador dijo que “Macri, de quien se habló mucho acá, y yo no tengo ningún problema psicológico con mi casi tocayo, tomó una decisión política que le salió muy mal, y no es que yo quiera ponerme a pelear y a rayar los muebles con los que hoy son la oposición y antes fueron oficialismo. Tomó decisiones políticas continuas de bajar impuestos que, como toda decisión política de bajar impuestos no es neutra, terminó en un tremendo déficit fiscal; y ese déficit fiscal terminó en un default, en un endeudamiento y en su derrota electoral. De eso no hay duda. Ese es un dato objetivo, que incluso acá colegas del partido suyo lo han reconocido en varios discursos. Cuando él gana la elección aplica al Decreto N° 394 y toma una primera decisión, que es la de correr las alícuotas, y con eso saca a muchas personas de pagar el impuesto a las ganancias, cumpliendo apenas parcialmente su propuesta electoral”.

También varios senadores de Juntos por el Cambio nombraron a quien encabezó ese sector hasta 2019. Claro, todos para rechazar las críticas oficialistas. Una vez el fueguino Pablo Blanco y el riojano Julio Martínez¸ 2 la tucumana Silvia Elías de Pérez y 8 la mencionada Rodríguez Machado. También opositora, la neuquina Lucila Crexell lo mencionó una vez.

Lo curioso es que casi todos los senadores del Frente de Todo que hablaron mencionaron a Macri. La fueguina María Eugenia Duré lo hizo 3 veces, ya no en el debate por Ganancias, sino en el homenaje a los héroes de Malvinas que se hizo al inicio de la sesión y en el que criticó duramente la política macrista en relación a las islas. Una vez lo nombraron los senadores Carlos Caserio, Daniel Lovera, José Neder; 2 Beatriz Mirkin y Oscar Parrilli; 3 Alfredo Luenzo y Sergio Leavy; 4 Maurice Closs; 6 Gerardo Montenegro y otras tantas el chaqueño Antonio Rodas.

Rodas definió a Macri como “el piloto de tormentas que nos llevó a un mar de deudas y de compromisos incumplibles”.

Al tope estuvieron la vicepresidenta del bloque FdT, Anabel Fernández Sagasti, con 11 menciones, y el presidente de esa bancada, José Mayans, con 15.

El formoseño ubicó a Macri en la misma línea que Jair Bolsonaro y Donald Trump respecto de la pandemia; dijo que son aquellos “que dicen: ‘sálvese quien pueda’”, señaló. Sobre el final de sus intervenciones, Mayans mencionó cinco veces al exmandatario, al que en ese pasaje atribuyó incluso ser “dueño de La Nación”.

“Nunca hubo tanta plusvalía como en el gobierno de Macri, porque es la parte que se le saca al trabajador y que agarran las empresas”, dijo Mayans.

Los únicos que no incluyeron referencias al expresidente en sus discursos fueron el catamarqueño Dalmacio Mera y el riojano Ricardo Guerra, que acaba de reemplazar a Carlos Menem en su banca. Y, curiosamente, la chubutense Nancy González, que suele ser durísima con Macri.

Entre los opositores que no nombraron al expresidente, Martín Lousteau sin embargo se refirió al inicio de su discurso al clima áspero que acompañó esa y en general todas las sesiones de esa Cámara. No se refería puntualmente al exmandatario, sino a la hostilidad permanente en general. “Quisiera hacer una reflexión acerca de cómo estamos debatiendo -arrancó-. Hay dos cosas que me llaman poderosamente la atención y esta no es la primera oportunidad. Inclusive cuando estamos discutiendo y vamos a votar proyectos en donde hay unanimidad, las discusiones arrancan por una agresión muy alta y eso genera una escalada de agresiones. Me parece que no es el contexto nunca, y mucho menos hoy que este sea el tono con el que debatimos”.

Y continuó: “Hace poco la presidenta de este Cuerpo homenajeaba, aun con un fallido, el comportamiento que tuvo Antonio Cafiero, en ocasión en que la democracia estuvo jaqueada, compartiendo el balcón con Raúl Alfonsín. Ahora, a mí no se me ocurre que eso pueda pasar cuando estamos en este tono: es decir, que pudiéramos abordar temas complejos si esta es la manera en que nos hablamos los unos a los otros. No se me ocurre que Alfonsín le hubiera dicho ‘imbécil’ a un miembro de la oposición; no se me ocurre que Cafiero hubiera dicho que un senador hablaba boludeces o lo hubiera acusado de ser el responsable de las muertes por pandemia. Entonces, creo que tenemos que bajar un tono”.

Tiempo de grietas, nada indica que ese deseo pueda llegar a cumplirse en el futuro cercano.

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