Vallejos y Laspina debatieron sobre crecimiento y distribución

Ambos diputados nacionales del Frente de Todos y Juntos por el Cambio coincidieron en la necesidad de reducir la pobreza, aunque Vallejos la relacionó con el avance de la desigualdad en los últimos cinco años. Laspina se enfocó en describir cómo elaborar un plan de estabilización para combatir la estanflación.

En las últimas semanas se reinstaló una discusión tradicional del debate económico, con respecto a la relación entre la distribución y el crecimiento de la economía argentina. Con este telón de fondo, la diputada Fernanda Vallejos (Frente de Todos) y su colega Luciano Laspina (Juntos por el Cambio), espadas legislativas en temas económicos en las dos principales bancadas de la Cámara baja, marcaron su posición en una charla virtual organizada por el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).

Vallejos descartó que exista una contradicción entre ambos elementos, y encauzó la discusión hacia otro punto. “No tengo ninguna duda de que una justa distribución es impulso del crecimiento”, destacó al comienzo de su alocución. Argumentó esta premisa en que, en el marco del impacto de la pandemia en los sectores más vulnerables, es necesario aplicar políticas de mejora distributiva orientadas a generar mayor consumo popular para traccionar la actividad y, por lo tanto, también favorecer el empleo y la inversión.

“Es indiscutible que nuestro país necesita crecer y generar más y mejores puestos de trabajo”, aseguró. “Distribuir para recomponer la calidad de vida y la capacidad de compra de los trabajadores y trabajadoras, empezando por los desocupados, los informales y los pasivos, no es sólo una incuestionable necesidad de justicia social, es también una política de pura racionalidad económica para garantizar, por la vía del mayor consumo, el crecimiento de la actividad y el empleo y la puesta en marcha de la rueda virtuosa de la economía”, sostuvo la economista.

Como ejemplos, la diputada contrapuso las experiencias de los gobiernos kirchneristas y macrista. En el primer caso, remarcó que se apuntó estimular la demanda a través de la suba real de las jubilaciones -y la cantidad de sus beneficiarios; mejorar los salarios de los trabajadores activos; ampliar los derechos sociales (AUH y AUE); aplicar políticas de salario indirecto (subsidios tarifarios); en materia de precios, el Estado concentró sus esfuerzos en la contención de los más sensibles, como los alimentos; por último, también cuidó los bolsillos mediante una política cambiaria donde predominó la estabilidad del tipo de cambio.

De la mano con estas políticas, en materia de evolución de la distribución la brecha de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre, medida por ingreso per cápita familiar, se achicó un 27% entre el segundo trimestre de 2010 y mismo periodo del 2015. Esto es, cayó de 22 a 16 veces. En el mismo lapso (2010-2015), el PBI creció un 7,6%.

Como contracara, sostuvo que durante el Gobierno macrista aumentó la desigualdad a la par de la caída del PBI. Este último cayó un 3,95%, mientras que la brecha de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre creció 25%, de 16 a 20 veces. Y desde entonces, al segundo trimestre de 2020 había crecido otro 25%, de 20 a 25 veces.

Acto seguido, Vallejos enumeró las políticas que provocaron esta caída del producto y el aumento de la desigualdad. “Devaluación, tarifazos, reformulación de las actualizaciones de las prestaciones sociales, eliminación o recorte de retenciones que, junto con la persistente devaluación, dispararon el precio de los alimentos, reforma tributaria regresiva”. Y remató: “Un conjunto, en definitiva, de políticas que erosionaron la demanda de consumo”.

Las políticas de Macri, además, provocaron a su juicio “la caída de la inversión en un 15%, contra un crecimiento de la inversión inducida por la expansión de la demanda y la actividad, de casi 7,7% entre 2010 y 2015”, precisó Vallejos.

A su turno, Laspina se enfocó en describir cómo elaborar un plan de estabilización para combatir la estanflación que, según su visión, remonta su comienzo a 2010. “El aumento del gasto social  no es condición suficiente para reducir la pobreza”, señaló, aunque no relacionó la pobreza con la desigualdad.

“La estanflación del kirchnerismo arrancó allá por el año 2010. Ahí empieza una suerte de stop and go, y ni hablar del 2011 en adelante”, agregó.

Según datos del INDEC, el PBI creció en 2010 (10,1%), 2011 (6%), 2013 (2,4%) y 2015 (2,7%); y cayó en 2012 (1%) y 2014 (2,5%).

“Solo subiendo el gasto público un poco más para que aparezcan las inversiones, no funciona, porque esa estanflación y ese estancamiento del PBI per cápita coincide con una etapa de enorme gasto público y también de las políticas sociales. Esa receta no vale”, remarcó. “Si queremos generar empleo y bajar la inflación para bajar la pobreza, debemos buscar una solución de largo plazo”, dijo el diputado Pro.

Hacia el final, Vallejos retomó el llamado a construir consensos básicos en materia de debate económico que había propuesto antes Laspina. En particular, con relación a que el gran problema a resolver para sostener el crecimiento en Argentina es la restricción externa. “Resolver eso es condición para que el crecimiento deje de chocar con esa barrera”, subrayó.

Por último, la legisladora resaltó que el otro consenso es no aceptar la convivencia entre los niveles de pobreza y los niveles de concentración de la riqueza. “Con cuidado de no caer en dilemas falaces que pretenden cercenar la puja distributiva confrontando a trabajadores con trabajadores (activos contra pasivos, ocupados contra desocupados, formales contra informales), porque la verdadera disputa está centrada en la obscena concentración de un 10% más rico que acapara más del 30% del ingreso nacional, contra un 10% más pobre que apenas participa de algo más del 1%”.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password