La cámara de la industria del vino de la República Argentina publicó un informe de actividad para los primeros meses de 2021, y advierte los bajos niveles de salarios, financiamiento y de stocks.
La cámara de la industria del vino de la República Argentina realizó un informe de actividad para los primeros meses de 2021 correspondiente al sector vitivinícola. El documento ha sido elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la entidad, y advierte que el 2021 probablemente será otro año perdido para la inversión y el crecimiento:
Durante todo el 2020 la noticia fue el aumento de volumen de consumo en el mercado interno. La causa fundamental de este aumento es que se hizo a costa de una fuerte caída de precios y de facturación. Los pronósticos de 2021 de salarios, financiamiento y bajos niveles de stocks no permitirían repetir esta performance.
La tendencia histórica de caída de precios en el mercado doméstico quita atractividad a este mercado. Sólo las compañías grandes, donde la escala licua los costos fijos, pueden competir en esas condiciones. En las más chicas la venta de vinos de gamas más altas no compensa las pérdidas de los de menor precio.
En los últimos cuatro años se ha expandido la facturación en categorías más elevadas de precios. Este fenómeno ha sido una forma de compensar la baja o nula rentabilidad de las categorías bajas de precios. En el agregado hubo una caída de facturación que deteriora la capacidad competitiva de las bodegas
En los últimos tres años un mejor tipo de cambio fue la clave de una reversión de las tendencias de exportación. Todo indica que 2021 tendrá un retraso cambiario lo que podría revertir la tendencia anterior. Tanto en lo coyuntural como en lo estructural se perderán incentivos a exportar.
Todo indica que en 2021 como consecuencia de la prolongación de la pandemia y la delicada situación macroeconómica del país las variables que más influyen en el sector vitivinícola se deteriorarán. Los salarios continuarán su caída de tres años frente a niveles de inflación elevadísimos. El tipo de cambio se retrasará en relación a la inflación. El financiamiento al sector privado seguirá siendo muy escaso Los incentivos a la inversión se presentan muy negativos.