La omnipotencia argentina puede matar

Por Nancy Sosa. La periodista pone en relieve el cuestionado proceso de compra de vacunas por parte del Gobierno nacional, y los mecanismos de toma de decisiones.

Ginés González García durante su presentación ante los diputados el pasado 3 de febrero.

“Pero, no, está todo bien. Ya tenemos contratados un montón de laboratorios; hicimos los pedidos, tenemos millones de dosis a nuestra disposición que vendrán en forma escalonada, habrá para todos”, podría haber dicho -sin dudar de su personalidad, tan conocida en el peronismo- el exministro de Salud Ginés González García, cuando aún estaba en funciones.  

Las personas que trabajan en la Universidad ISalud son conocedoras de esa actitud personal que siempre tiende a minimizarlo todo, a subestimar los efectos, las advertencias, las hipótesis previas, las planificaciones estrictas, porque lo aprendieron de él. Mauricio Monsalvo, titular de la materia Formulación y Evaluación de Proyectos Socio-Sanitarios de la Maestría en Economía y Gestión de la Salud en el Instituto Universitario ISalud, actúa igual que su maestro.  

Por eso, cuando surgió la posibilidad de recibir el lote de dosis de vacunas correspondientes a Argentina que el COVAX (Fondo Global de Acceso a las Vacunas contra la Covid-19), Monsalvo -que siguió como subsecretario de Gestión Administrativa del Ministerio de Salud -consideró “inteligente” firmar un contrato por solo 1.900.000 de dosis en lugar de las 9 millones que le ofrecían a Argentina por la primera parte del programa que otorgaba las partidas en base al 10% de la población. El mismo programa COVAX ahora estima que puede enviar dosis en base al 50% de la población.  

“Optar por el piso mínimo fue una elección inteligente”, dijo con aires de grandeza frente a la Comisión de Salud de la cámara de diputados el pasado 3 de febrero porque “suponía” que los otros cinco contratos firmados con otros tantos laboratorios serían cumplidos en tiempo y forma. Habían dicho que en febrero llegarían 22 millones de vacunas. Eso no pasó. 

Esos son los criterios que utilizan los funcionarios del Gobierno en materia de salud para enfrentar la pandemia. A esos niveles de irracionalidad están expuestas las vidas de los argentinos que claman por una vacuna. Por esa mentalidad de “argento berreta, y omnipotente al cuete” perdimos la posibilidad de contar en febrero con por lo menos 9 millones de dosis más. Ahora se entiende la confusión de los mensajes presidenciales y la modalidad usada para la toma de decisiones.  

Este fin de semana, un envío de urgencia de la “compra mínima” por parte de COVAX, depositó este domingo en suelo argentino 864 mil vacunas Covishield, y salvaron al país de cortar la cadena de vacunación. El primer envío de 218 mil vacunas había llegado a fines de marzo. Las vacunas arribaron a las 6:22 de ayer al aeropuerto internacional de Ezeiza en el vuelo regular de pasajeros KL701, de la compañía de los Países Bajos, KLM, proveniente de Ámsterdam.  

Sobre esto último, hay que agregar un datito de color: la organización internacional rechazó el traslado por Aerolíneas Argentinas como el gobierno argentino quería imponerles. Es joda la puesta en escena de ir a recibir las vacunas embaladas al pie del avión de AA, como si Superman lo hubiera trasladado con una mano para que llegue más rápido. ¡Somos tan infantiles!  

Queda claro: mientras en el resto del mundo los cerebros funcionan a full en forma científica, aquí nos entretenemos con el garroneo, la chicana, la mirada corta y especuladora, el jueguito, el engaño. Todos defectos que esta pandemia debería ayudar a darnos cuenta de que así no podemos seguir.  

La decisión de hacer una compra mínima fue trasmitida a los diputados nacionales el 3 de febrero, a través de un zoom, y el dato pasó inadvertido por quienes ocupan sillones de cuero en el Congreso de la Nación. ¿No se dieron cuenta de lo que estaba diciendo Monsalvo? Quiere decir que, a estos representantes del pueblo, les importa muy poco el mecanismo de compra de las vacunas, porque están más preocupados por su reelección de este año, o porque no reelegirán y se irán.  

Luciano Laspina, presidente de la Comisión de Presupuesto y Haciendo de la Cámara baja, se dio cuenta al escuchar por Youtube el video de aquella reunión y lo trasmitió por las redes, pero recién hace pocos días.  

Otra pinturita para este boletín: Monsalvo, con 40 años de edad, el 5 de febrero ya tenía en su cuerpo las dos dosis de vacuna, seguramente obtenidas en el Vacunatorio Vip que funcionó en ese momento dentro del Ministerio de Salud de la Nación.  

Del cumplimiento del resto de los laboratorios, ni noticias. Todavía resuenan las palabras de González García diciendo: Argentina no necesita 30 millones de vacunas, vertidas en la misma reunión del 3 de febrero cuando aún mantenía el cargo y confiaba más en las vacunas chinas y rusas.  

(Parte de los datos que contiene esta nota de opinión fueron tomados del informe en Clarín, publicado el 19 de abril por el colega Pablo Sigal). 

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