Elecciones en tiempos de pandemia

Fundadora y directora de IDEMOE, Silvana Yazbek analizó con parlamentario.com las particularidades que se desprenden de la modalidad de votar en esta excepcional coyuntura que atravesamos desde hace más de un año.

Por José Angel Di Mauro

Observadora nacional e internacional de elecciones en todo el continente, Silvana Yazbek es palabra autorizada a la hora de analizar las particularidades que ofrece la modalidad de votar en tiempos de pandemia. Un tema que a los argentinos nos interesa especialmente, en momentos en que ya se ha puesto en marcha la cuenta regresiva para las elecciones legislativas previstas, a priori, para los meses de agosto y octubre.

¿De qué manera impactó la pandemia en el mundo a nivel electoral? ¿Disminuyó la concurrencia a las urnas? ¿La pandemia puede llegar a favorecer a los gobiernos?

Sobre esas cuestiones habló con parlamentario.com la fundadora y directora ejecutiva del Instituto de la Democracia y Elecciones (IDEMOE), quien ha desarrollado tareas de observación electoral en Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Colombia, Brasil, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

– ¿En qué medida afecta la pandemia a las elecciones?

– Desde la declaración de estado de pandemia, sus efectos fueron inmediatos en la realización de elecciones para quienes ya las tenían convocadas o debían hacerlo en 2020. Algunos países pudieron celebrarlas en las fechas originales, otros decidieron postergarlas un tiempo, e incluso aplazarlas significativamente. Tal es el caso de las elecciones locales en Paraguay, originalmente programadas para el 8 de noviembre de 2020, que se trasladaron al 10 de octubre de 2021.

En Argentina, el primer caso se presentó con las elecciones para intendente y concejales de Río Cuarto, programadas inicialmente para el 20 de marzo, y realizadas finalmente el 29 de noviembre de 2020, las cuales he acompañado como observadora electoral. También las presidenciales de Bolivia, Ecuador y la primera vuelta en Perú que en IDEMOE acompañamos como observadores internacionales del voto de sus residentes en nuestro país.

– ¿Cuál es su experiencia en cuanto a elecciones en este marco de pandemia?

– Todas las elecciones realizadas en la región durante la pandemia nos están dejando aprendizajes. Entre ellos, la importancia de analizar con la mayor anticipación posible los pasos a seguir, el dictado de protocolos preventivos del contagio del Covid para cada actor del proceso electoral y sus etapas, la actualización de padrones y DNI, la ampliación de centros de votación, la información oportuna de esos cambios. Asimismo advertimos la prioridad de asegurar la presencia de autoridades de mesa capacitadas y de nuevos auxiliares sanitarios; las reglas de campañas en escenario pandémico y virtual, las posibilidades de fiscalizar y observar las jornadas electorales, el control de los escrutinios e integridad en la entrega de los resultados. En este marco se requiere también considerar que la realización de elecciones sea imprescindible, dado que el contexto exige financiamiento de mayores recursos materiales y humanos para organizarlas, más los riesgos que todo movimiento y reunión social conlleva.

Elecciones ecuatorianas: voto residente en Argentina.

– ¿Existe predisposición en la gente para ir a votar igual?

– En la región a la gente le gusta ir a votar, aunque puede haber desinterés si hay disconformidad con la propuesta electoral

– ¿Ha bajado la concurrencia en este contexto?

– Ligeramente. En general, la concurrencia se ha mantenido y en algunos casos la participación electoral aumentó, como en las presidenciales de Bolivia. Excepcionalmente, se vieron abstencionismos significativos, que a veces tienen que ver con la obligatoriedad -o no- de concurrir a votar. En Estados Unidos, donde el voto no es obligatorio, marcó una participación histórica, debido, tal vez, a la incorporación de la opción del “voto por correo”, que tuvo un rol determinante y por tratarse de una elección presidencial trascendente. En Perú recientemente, las clases altas que pueden pagar las multas por omisos, prefirieron no votar, mientras las clases con bajos recursos sufragaron, para evitar principalmente para evitar las sanciones pecuniarias. Salvo casos puntuales, los promedios de participación históricos no se modificaron en razón de la pandemia.

– Mencionaba el caso del “voto por correo” y el rol que tuvo en las elecciones norteamericanas. Acá el Gobierno acaba de derogar el decreto que habilitó su utilización en las elecciones de 2019. ¿Cree que eso es un retroceso en materia electoral?

– Cuando se habilitó la posibilidad de voto por correo postal para electores en el exterior que estuvieran lejos de embajadas y consulados, no se trató en el Congreso, entonces este decreto, además de cuestionable por su validez y legalidad electoral, precisamente fue una estrategia política, dado que se especulaba con que se ampliaba derechos a votantes del oficialismo, y eso quedó demostrado en los resultados de 2019, donde casi en su totalidad votaron a Juntos por el Cambio. Y en esa interpretación, a la inversa, se entiende también la derogación por parte del actual Gobierno del Frente de Todos. El voto en el exterior existe por ley desde 1991, y está garantizado para las elecciones 2021 como siempre, con boleta única. No es obligatorio; en la última elección votaron 13% , antes votaban menos del 9% del padrón de argentinos residentes en exterior. La cifra de participación es mínima en relación a los costos y garantías de inclusión. Dar mayores posibilidades de votar, es inclusión electoral y desde IDEMOE la promovemos, también con una mirada federal. En Argentina existen más de 500 mil residentes en una distrito distinto al que tienen en su domicilio real, trabajadores transitorios, estudiantes, personas con tratamientos… Sin embargo, nunca se otorgó la posibilidad de ampliación de derechos para que estos electores puedan ejercer el derecho a sufragar y sí la obligación de justificar su falta al deber de votar en las comisarías, donde en cada jornada vemos largas filas de gente que quiere votar y no tuvo cómo.

Silvana Yazbek desarrollando su tarea de observadora electoral el pasado 11 de abril, en la segunda vuelta presidencial de Ecuador.

– ¿Ustedes promueven entonces que el voto postal se implemente a nivel local?

– Nosotros venimos propiciando esta propuesta a nivel legislativo. Luego de derogar este decreto, tal vez sería interesante dar el debate en el Congreso, con estas iniciativas, es decir la posibilidad del garantizar el voto por correo postal, u otro instrumento de votación, para ambos tipos de residentes -del interior y exterior- puedan votar. Las normas electorales que amplían derechos hay que perfeccionarlas, y no restringirlas o eliminarlas, porque desde la mirada política, que condiciona a quienes proponen reformas electorales por conveniencias coyunturales, terminan, en siguientes procesos electorales, tal vez perjudicando sus propios intereses. Por eso, siempre sostengo que los efectos de las leyes electorales tienen, en su mayoría, la particularidad de desprenderse rápidamente de quienes quisieron dictarlas en su provecho y beneficiar a quienes se opusieron a sancionarlas.

– ¿Ha habido aprovechamiento de parte de los gobiernos para sacar partido de la situación?

– La efectividad de especulaciones políticas de los gobiernos -y oposiciones-, en los casos que pudo ser percibida y comprobada incluso con acciones concretas vinculadas al Covid, se fueron diluyendo en tanto más cerca estaba la realización de las elecciones. A la inversa, situaciones de emergencia como ésta pueden desfavorecer a los oficialismos en gestión, y aprovechadas políticamente porque no están en gestión. Sabemos que en los países de la región bajó el índice de confianza en la dirigencia política e instituciones públicas. A pesar de eso, se vienen celebrando elecciones regulares, organizadas por autoridades electorales que en general gozan de legitimidad, y que han podido garantizar el desarrollo normal de procesos electorales y sus resultados, más allá de la aceptabilidad de los mismos por parte de quienes no resultan beneficiados.

– ¿Cómo se han llevado adelante las medidas de control del voto, en este contexto?

– Como siempre, con protocolos de seguridad, que limitan el número de fiscales partidarios, por ejemplo.

– ¿Qué cuestiones deben tenerse en cuenta o puede recomendar para la realización de elecciones en pandemia?

– Antes que nada, es esencial el consenso político, que además represente las demandas de los electores y electoras, en cada decisión que se tome.

Desde lo formal, es clave imaginar que las elecciones fueran hoy y que debemos organizarlas como lo hicimos hasta ahora, sabiendo que existen deficiencias en el padrón electoral, una importante deserción de autoridades de mesa, escuelas con demasiadas mesas receptoras, y en muchos casos, exceso de fiscales con derecho a participar, y que éstos actores no están todos vacunados a la fecha. También proyectar las cuestiones de logística, que nadie ve. Tal el caso del Comando Electoral que debe realizar desplazamientos. Por ejemplo, en la provincia de Catamarca no hay unidades de Fuerzas Armadas; todos los militares que trabajan en las elecciones se trasladan desde Córdoba, y se alojan juntos en una misma sede.

Respecto a la vacunación de quienes cumplen funciones en la jornada electorales, tal como lo solicitó la Cámara Nacional Electoral de Argentina, tenemos el caso de Chile, que habiendo vacunando a todo el personal actuante, igualmente aplazó sus elecciones por el agravamiento de la pandemia.

Residentes peruanos en la Argentina votando en los comicios de su país.

– ¿Qué opina sobre la celebración de PASO?

– Las elecciones PASO tienen adeptos, también cuestionamientos de fondo y forma, que han sido planteados en 2019 por sectores que hoy las defienden. Hace 10 años no existían. En las circunstancias extraordinarias e inciertas que atravesamossería conveniente no sobreactuar la eficacia democrática en la selección de candidaturas mediante este mecanismo y revisar cómo mejoramos éste sistema de selección de precandidaturas.

Desde la mirada ciudadana, la pregunta es: ¿para qué y a quienes beneficiamos con su realización? El interés del electorado no se ve reflejado, entonces ante cualquier otra valoración, hoy pone más el ojo en los costos de los comicios -que algunos subestimamos en relación a los parámetros del sostenimiento del sistema democrático-.

A nivel nacional y provincial, la clave es cuántas jornadas electorales podemos realizar en este escenario excepcional, respetando la ecuación democracia y salud, manteniendo el equilibrio de la decisión de extremar cuidados para evitar contagios, restringir eventos públicos, exigir distanciamiento y, a la vez, realizar elecciones que es esencialmente un momento de alta movilidad social, reunión de personas y manipulación de material electoral.

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