Qué consecuencias económicas esperan con las restricciones

Estiman que las medidas impuestas como consecuencia de la segunda ola se ralentizará la economía y habrá mayor déficit fiscal y emisión monetaria.

Las medidas restrictivas ralentizarán sin ninguna duda la economía.

El rebrote de la pandemia y las medidas restrictivas adoptadas para hacer frente a este situación ha provocado que el mercado y diversos analistas coincidan en que el objetivo de llegar a cerrar el año con un déficit fiscal del 4,5 por ciento del PBI resulta muy difícil de alcanzar, al tiempo que se prevé que habrá un incremento en la emisión monetaria.

Este tema es motivo de evaluación entre los funcionarios del gabinete económico y los funcionarios técnicos del Fondo Monetario Internacional, en las conversaciones que siguen manteniendo para arribar a un acuerdo de facilidades extendidas.

El dato no es menor, ya que la situación fiscal, que mostró una mejora considerable en los últimos tres meses, comienza a evidenciar un cierto deterioro nuevamente y en especial si se proyecta el panorama de corto plazo.

Precisamente, en el Presupuesto para este año, el Gobierno fijó una pauta de déficit del 4,5% del PBI, complementado por un crecimiento económico del 5,5 por ciento.

El panorama venía bastante a favor de los objetivos del Gobierno y particularmente las metas establecidas por el Ministerio de Economía, pero las restricciones que se implementaron en abril y que continuarán ponen en de nuevo una gran dosis de incertidumbre sobre la evolución de la economía local.

En concreto, los especialistas esperan una clara desaceleración de la mejora económica, que se observaría con más nitidez a partir de mayo y junio, con lo cual se va a erosionar la recaudación impositiva.

De esta manera, con una menor recaudación impositiva sumado a la mayor asistencia que tendrá que hacer el Estado a distintos sectores económicos se percibe que la meta de reducción del déficit para este año no se cumplirá, al tiempo que se espera un aumento de la emisión monetaria, lo cual impactaría en el mediano plazo en la cotización del dólar y en la inflación.

Por otra parte, diversas entidades y especialistas vienen advirtiendo por el fuerte aumento de la deuda remunerada del Banco Central, lo que incide en el déficit cuasifiscal.

La deuda remunerada del Banco Central en concepto de letras de liquidez (leliq) y pases pasivos representa el 124% de la base monetaria, casi el doble del 63% del 10 de diciembre de 2019.

El cálculo fue dado a conocer por la Fundación Libertad y Progreso, en un informe en el que alertó que “el monto de deuda remunerada representa un pago de intereses mensual de casi $100.000 millones”, una “bola de nieve” que, además, es “equivalente a emisión futura” en la medida que no hay otros recursos para hacer frente a sus vencimientos.

La misma Fundación remarcó que la actual gestión del BCRA duplicó la deuda remunerada.

“La magnitud de dichos pasivos es tan grande que incluso supera a la base monetaria exactamente en 1,24 veces. Todo esto en un contexto donde el último dato de inflación fue un elevadísimo 4,8% mensual para marzo y enciende las alertas para los próximos meses”, añadió el informe.

Al respecto, el economista jefe de la fundación, Iván Cachanosky, advirtió que “el principal problema de la deuda remunerada es que es equivalente a emisión futura”.

“Es muy simple, los depósitos de la gente están respaldados hoy en gran medida por las Leliqs y no por pesos. Por lo tanto, si las personas comienzan a demandar esos pesos, los bancos tendrán que devolverle las Leliqs al BCRA y la entidad se verá obligada a emitir”, indicó.

En ese sentido, alertó sobre el “círculo vicioso” que se genera cuando “la bola de nieve de la deuda remunerada crece tanto”.

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