Esteban Bullrich: “Me emocioné hablando con Cristina”

El senador nacional contó que la vicepresidenta lo llamó por su enfermedad y hablaron de la fe. También habló durante una entrevista sobre Alberto Fernández y, sobre todo, de lo que representa la enfermedad que sufre.

Por primera vez el senador nacional Esteban Bullrich detalló en el marco de una entrevista la enfermedad que padece, ELA. Cómo se dio cuenta que algo estaba funcionando mal, que sintió al ser diagnosticado. Habló de su tratamiento, habló de la muerte. De su fe y de sus deseos de hacer.

Habló también un poco de política, del presidente Alberto Fernández y de los problemas de la dirigencia argentina.

En una emotiva entrevista con el programa Conecta2, de CNN en Español, el senador nacional reconoció que a partir de saber el diagnóstico de su enfermedad pasó por etapas. Primero la de la angustia, en la que se planteó qué iba a perderse, lamentando que no podría entrar con sus hijas a la iglesia; luego el enojo. “Ahora estoy en paz”, aseguró.

Vive el día a día, afirmó, pensando en todo lo que puede hacer todavía. Y tratar de disfrutar de la vida. Hoy trata de ayudar a que la esclerosis lateral amiotrófica, su enfermedad, se conozca, “porque hay muchas cosas que se pueden hacer”. Con todo, le advirtieron que no va a poder comer, pero hoy puede; que no va a poder hablar, y por eso le recomendaron hacer discursos cortos. “Con entrenamiento el otro día en el Senado hablé 10 minutos como antes. Bueno, no como antes, pero sí en términos de poder decir y expresar lo que siento. Entonces parte de lo que quiero hacer es ayudar todos aquellos que transitan la enfermedad, a crear una esperanza, una esperanza de que se puede vivir bien disfrutando lo que hacés”, señaló en la entrevista que dio a María O’Donnell y Ernesto Tenembaum.

Ante ellos contó que advirtió el inicio de su enfermedad el 11 de septiembre del año pasado durante un Zoom con el viejo gabinete de Mauricio Macri en la Ciudad. Pero lo que pensó era apenas una frase en la que había patinado, se fue produciendo cada vez más seguido. Por eso pensaron que era un cuadro de estrés y se fue de vacaciones inmediatamente después del debate sobre el aborto: un mes. Pero al volver hablaba “igual o peor”, contó.

Durante la entrevista recordó cuando le diagnosticaron cáncer a su hija de 7 años, que hoy tiene 18. A los 5 o 6 meses de dar vueltas le diagnosticaron ELA, enfermedad que describió así: “Los nervios que son como los cables dejan de transmitir electricidad por lo cual el cerebro manda órdenes, pero el músculo no responde. No hay más conexión. Empieza como si fuera un cable pelado que pierde electricidad, por eso lo que te contaba de esa fasciculación que tengo en los hombros. Es como un cable pelado que suelta electricidad entonces el músculo late. Yo lo tengo permanentemente en los hombros”.

Advirtió que se trata de una enfermedad cuyo tratamiento es muy caro, en la que no hay mucha inversión porque la padece uno de cada cien mil habitantes. “El remedio, el más conocido para la enfermedad, Riluzol, cuesta un mes $ 56.000”, ejemplificó. El frasquito de 60 pastillas que se toman 2 por día. En ese sentido contó que está “trabajando con congresistas americanos para hacer una ley en paralelo con los americanos y acá para mejorar el acceso a las drogas experimentales”.

Durante la entrevista recordó cuando le diagnosticaron cáncer a su hija de 7 años, que hoy tiene 18.

Sobre las dificultades para hablar, admitió que antes hablaba todo el tiempo y ahora se cuida, “porque lo que diga tiene que ser relevante”. Porque la gente tiene que hacer más esfuerzo para escucharlo, estar más atenta. “Tengo todas las ideas en la cabeza y quiero decirlas a la misma velocidad y no puedo. La primera vez que lo probé fue en el discurso del aborto. Me imagino hablando con mi hija de seis años, no puedo hablar rápido ni muy complicado, eso me ayuda a ser más claro y más preciso en las palabras que digo”, señaló.

Su cabeza funciona perfectamente, ese es otro dato de la enfermedad, lo cual hace que sea muy consciente de cada cosa que va pasando.

No puedo estar enojado, soy un afortunado de la vida. Ayer cumplí 52 años, conozco más de 50 países; tengo amigos en más de 30, ayer me llamaban y saludaban en cuatro idiomas diferentes. No puedo estar enojado, sería injusto estar enojado”, afirmó en otro pasaje de la entrevista.

No piensa en la muerte. Admitió que la esperanza de vida en el ELA es de 2 a 5 años: “Es como una condena, pero en la que después no viene la libertad, viene la muerte. Pero ahora no porque nadie sabe el día ni la hora”.

Hoy el problema más grave que tiene la Argentina es la falta de humildad de su dirigencia política para pedir ayuda”.

Contó también que la presidenta de la Cámara alta, Cristina Fernández de Kirchner, a la que venció en las elecciones de 2017, lo llamó por teléfono. “Yo me emocioné hablando con ella. Hablábamos de la fe, lo importante que es la fe para crecer en todo momento. Y bueno, ese es un caso también, el de Cristina. Bueno, mucha gente, nos parece que no está bien, que es invasivo o que vas a estar muy sensible. Yo ahora abrazo cuidando el distanciamiento social, pero abrazo a la gente. Lo hacía antes, pero ahora lo hago mucho más”.

En materia política, dijo que el milagro será entender que al país se lo tiene que “sacar entre todos, pidiéndonos ayuda entre nosotros. Nosotros en nuestro gobierno, para hacer autocrítica, nos costó pedir ayuda y lo mismo que le pasa a Alberto ahora. No hay humildad”.

“Una vez que llegás ya sos presidente. Sí, sos presidente, pero no quiere decir que todos los problemas los resolvés solo, yo no podría enfrentar esto solo. Me costaba mucho pedir ayuda, ahora no solamente la pido, acepto la ayuda. Así que no es Alberto, a nosotros nos pasó igual. Por eso es tan nociva la grieta es fácil para ganar una elección, pero es imposible gobernar”, señaló.

Admitió que creía en Alberto Fernández, aunque obviamente no lo votó, “pero creí en él. Creí que podía cambiar, que podía mejorar, que podía tener un diálogo franco con la oposición, constructivo. Yo creo que fue un tema, obviamente la pandemia, pero de su propia incapacidad de superar los límites que la misma coalición le ponía. Él no pudo ganarle a esa incapacidad porque no pidió ayuda”.

Para Esteban Bullrich, “hoy el problema más grave que tiene la Argentina es la falta de humildad de su dirigencia política para pedir ayuda. Esa es la principal razón de que haya oscuridad en el futuro, la luz es todo el resto. Es la falta de humildad es lo que tenemos que trabajar”.

La entrevista concluyó con el senador del Pro admitiendo que “estar vivo es un regalo de Dios, levantarte cada día con la oportunidad de cambiar lo de ayer es un regalo. Siempre podés cambiar lo que hiciste ayer, siempre al estar vivo podés cambiar lo que viene después. No te condena el pasado, nunca estás atado al pasado. El pasado es solo parte de tu historia, lo que importa es qué haces hoy, no importa si hablás así, si hablás bien, si escuchás menos o si escuchás más, importa qué haces con eso que tenés para seguir mirando adelante, nunca mirar para atrás, siempre para adelante”.

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