La pandemia genera más subsidios y se complica día a día el balance fiscal

El monto total de subsidios en el primer cuatrimestre, de acuerdo con las cifras de la Asociación de Presupuesto y Administración Financiera Pública, llega a $245.440,8 millones.

Las restricciones han generado la necesidad de seguir implementando más subsidios.

El avance de la pandemia en el país y la considerable desaceleración económica que se empezó a constatar en los últimos 45 días comienzan a complicar cada día más el balance de las cuentas públicas, con un déficit que difícilmente se pueda cumplir este año en un 4,5% como se estableció en el Presupuesto y con un fuerte incremento en los subsidios económicos.

Precisamente, en estas últimas horas, la Asociación de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Asap) advirtió que los subsidios económicos del Estado crecieron en el primer cuatrimestre un 72 por ciento, una cifra realmente impactante.

Claro, si se establece con la evolución del año anterior va aparecer como muy acotada, ya que en el mismo período de 2020 los subsidios se expandieron en un 500 por ciento, pero también hay que recordar que en aquel momento se había adoptado una cuarentena absolutamente estricta que dejó al país con una pobreza a fin del año pasado del 45 por ciento.

El monto total de subsidios en el primer cuatrimestre, de acuerdo con las cifras de Asap, llega a $245.440,8 millones.

El informe de la entidad da cuenta que hubo bajas del 58% en los subsidios destinados al sector industrial y una suba del 54,4% para el Transporte, en tanto que la energía registró un incremento del 128% en las subvenciones estatales.

Las transferencias para financiar gastos corrientes (subsidios propiamente dichos) fueron de $226.728,5 millones y tuvieron un alza interanual del 65,7%, mientras que las destinadas para gastos de capital alcanzaron a $18.712,3 millones y se incrementaron un 218,9%.

Los subsidios corrientes al sector energético fueron de $152.856,6 millones (+128,4%) y se destinaron principalmente a CAMMESA ($103.605 millones), al Plan Gas no Convencional Resolución MINEM N° 46/2017 ($28.129,6 millones), a Integración Energética Argentina S.A. ($12.754,6 millones), al Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de GLP de Sectores de Bajos Recursos y a la Expansión de Redes de Gas Natural ($3.702,3 millones) y a Yacimientos Carboníferos Fiscales ($2.237 millones).

Los subsidios al Transporte totalizaron $47.801,5 millones (+54,4%), de los cuales $24.243,5 millones se destinaron al Transporte Ferroviario, básicamente a las empresas Operador Ferroviario S.E. ($20.571,7millones) y Belgrano Cargas y Logística S.A. ($2.325 millones).

Por su parte, los especialistas resaltan que pese a los ingresos extraordinarios vía retenciones que está produciendo la fuerte suba del precio de la soja no llega a compensar la fuerte expansión del gasto, donde el déficit energético y los subsidios en el sector están haciendo cada vez más estragos.

“Esto es grave porque la proyección cada vez más hacia arriba en cuanto a los subsidios y el desequilibrio en el Presupuesto. A este gobierno le está pasando lo mismo que a Macri, es decir, la crisis fiscal”, recalcó Camilo Tiscornia, economista y consultor.

En ese sentido, el economista resaltó que “la lógica del Gobierno, en su comienzo, fue reestructurar la deuda,  postergar los pagos, y pensando que ya con eso no tenían ni un problema fiscal, sumado a que tampoco había atraso cambiario”.

“Pero surgió el Covid y se arruinó el plan. Y ahora están encerrados cada vez en esta vorágine, de déficit, emisión monetaria, de deuda, de aumento de subsidios”, concluyó.

Y precisamente, el capítulo de los subsidios en el sector energético fue motivo de una severa advertencia por parte del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi.

“Los subsidios energéticos muestran una dinámica preocupante, con una

variación interanual del 50% en dólares. Para volver a alinear el gasto en subsidios con las proyecciones del presupuesto nacional son necesarios aumentos del orden del 20% en la tarifa final de gas y electricidad, que implican aumentar los precios de la energía un 40% en promedio que permitirían recomponer parcialmente los niveles de cobertura previos al inicio de la pandemia”, concluye el último informe de la entidad.

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