Advierten por la creciente del narcotráfico a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná

En un informe elaborado por el diputado radical Carlos Fernández se alerta sobre el tráfico ilegal de marihuana y cocaína, pero también de “tierras raras”, como se denomina a metales necesarios para elementos tecnológicos.

A través de un informe titulado “La Hidrovía verde y blanca”, el diputado radical Carlos Fernández advirtió por la creciente del tráfico ilegal de marihuana y cocaína a través del sistema de navegación fluvial que se extiende a través de los ríos Paraná y Paraguay.

En el documento, al que accedió parlamentario.com, el presidente de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara baja aseguró que “la hidrovía Paraguay-Paraná se ha ido convirtiendo desde hace años en la principal ruta fluvial para el transporte ilícito de la marihuana cosechada en la República del Paraguay, principalmente en los distritos de Canindeyú y Pedro Caballero”.

Según datos del Ministerio de Seguridad, entre el 2016 y 2019 se realizaron en la Hidrovía 588 procedimientos de incautación de mercaderías, se secuestraron 22.000 kilos de marihuana y se detuvo el contrabando de mercaderías por un valor de unos 65 millones de pesos. Pero, de acuerdo al trabajo realizado por Fernández, los controles disminuyeron a partir de diciembre de 2019, con la asunción del nuevo gobierno.

“En la zona sur de la Hidrovía el contrabando de marihuana es el más reiterado mientras que en el norte se potencia el tráfico ilegal de soja o cocaína”, señala el informe, que además habla de “otro contrabando” como es el de “tierras raras”, que son metales que sirven para la producción de tecnologías imprescindibles en la fabricación de productos tecnológicos de avanzada, desde computadoras y robots, hasta misiles.

“Sin embargo, los controles no parecen ser suficientes y hay un tema de fondo que la Argentina no logra resolver aún: la ausencia de un acuerdo internacional entre los países del Mercosur y Bolivia para realizar operativos conjuntos y ejercer un mayor control en la Hidrovía”, se reclama.

El documento se suma al pedido de informes que otro diputado radical, el tucumano José Cano, solicitó a la cartera de Seguridad a cargo de Sabina Frederic para que brinde explicaciones sobre por qué no se capturó al barco “Cap San Atemissio” que salió de Paraguay, pasó por Buenos Aires, y fue detenido en marzo con 16 de toneladas de cocaína en Hamburgo.

De acuerdo detalla el informe, el área de influencia de la Hidrovía llega al sur del Perú, donde se ubica el VRAEM (Zona del reciente atentado de Sendero Luminoso del 24/5/21), acrónimo del Valle de los Ríos Apurimac, Ene y Mantaro; la región donde actualmente se concentra la mayor producción de cocaína de ese país.

Ese pingüe negocio está en manos de una gran cantidad de clanes familiares, que cuentan con la protección armada del Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP); un movimiento insurreccional que proclama su relación con Sendero Luminoso.

La cocaína del VRAEM es “exportada” a través de los puertos sobre el Pacífico con destino a Asia y Europa; pero también sale por modo aéreo en dirección al Beni boliviano; de ahí a Paraguay y luego sigue camino para Brasil o la Argentina, afirma la investigación del diputado.

La Hidrovía ampliada se acerca a la otra región productora de cocaína: el Chapare boliviano, cuya producción, junto con la de los yungas paceños, se une al flujo blanco que baja por la corriente de los grandes ríos hacia su vertiente atlántica. Emplean aquí también el modo aéreo; pero la mercancía puede alcanzar el curso del río Paraguay en forma terrestre y de allí bajar por medio fluvial hasta Paraguay, Brasil y Argentina.

La tercera zona conflictiva que influye sobre la Hidrovía es la zona productora de marihuana del Paraguay, centrada principalmente en los departamentos de Amambay y Canindiyú. El centro neurálgico de la zona es la ciudad de Pedro Juan Caballero, llamada “Pedrojuán” en la jerga local.

“En esta zona, la cosecha de marihuana, que se realiza hasta tres veces por año, alcanza magnitudes llamativas; lo que puede explicar los abundantes hallazgos -con pocos detenidos- que hacen las fuerzas de seguridad argentinas. En tal sentido, se sabe que en la zona operan bandas de tráfico de cocaína peruanas, bolivianas e incluso colombianas”, sostiene el informe.

Y agrega que “otro sector conflictivo que por su proximidad se relaciona con la Hidrovía es el puerto de Santos en Brasil y su ejido de influencia; principal puerta de salida de la cocaína hacia Europa, dominado por el Primer Comando de la Capital (PCC); que ha desplazado de la zona, sin eliminarlo por completo, al Comando Rojo (“Comando Vermelho”, CV)”.

“Los clanes criminales en Argentina se fortalecen con el aumento del consumo interno de estupefacientes, mientras que las redes de tráfico proliferan en sus regiones fronterizas”, indicó Fernández.

El diputado Carlos Fernández, presidente de la Comisión de Defensa Nacional, reclama mayores controles.

Con cifras de la OEA, el legislador aseveró que en 2019 Argentina “ocupaba el 2do. lugar en consumo per cápita de cocaína en el hemisferio occidental, superado solo por EE.UU. Casi el 2% de la población habían consumido cocaína en el último año, según la OEA” y “el aumento del consumo se había intensificado, en parte, por la mayor participación del país como punto de tránsito de cocaína”.

En tanto, “la provincia de Misiones sigue siendo un punto de ingreso importante para la marihuana y el contrabando procedentes de Brasil y Paraguay”. “La marihuana se introduce a Misiones principalmente por el río Paraná, donde los controles son escasos. Cerca del 60% de los decomisos de marihuana del país se hacen en esta provincia del noroeste argentino. La marihuana también se lleva a Corrientes, otra provincia fronteriza, luego de lo cual se mueve más al interior”, añade el texto.

“No es sorprendente entonces que alrededor del 20 por ciento de la marihuana ilegal producida en Paraguay se lleve a Argentina, y gran parte de ella pasa por poblaciones como Irati. Pero al llegar la droga a Argentina, se necesitan puntos de almacenamiento y otras redes de transporte. Ahí, afirman los investigadores judiciales, es donde entran en escena los políticos y burócratas locales”, alertó el radical.

Asimismo, a través de distintas fuentes consultadas, se asegura que “los ríos Paraguay y Paraná constituyen la principal ruta fluvial para el ingreso en nuestro país de la marihuana que se produce en territorio guaraní” y “quienes se prestan al tráfico ilegal, inducidos por dinero, trasladan la producción de cannabis que se consumirá en ciudades de nuestro país, donde Buenos Aires y Rosario son los principales destinos”.

“De las dos cosechas que anualmente se recogen en Paraguay, el 80% se comercializa en Brasil, especialmente en San Pablo y Río de Janeiro, y el 20% restante, en nuestro país y en Chile. En el itinerario que sigue esta mercancía prohibida por el río Paraná, se la descarga primero en centros de acopio ubicados en Corrientes o Formosa y luego la carga es llevada a las principales ciudades de consumo“, asevera el documento.

Finalmente, Fernández enfatizó que “hoy en el debate en torno al control de la Hidrovía, de cara a su licitación, obligan a repasar y pensar qué complicidades son necesarias para que el gran negocio del narcotráfico que tiene al país y los puertos como trampolín de salida, sea posible”.

“Sin embargo es claro e innegable que sin la complicidad de los grandes financistas, los funcionarios públicos y fuerzas de seguridad (encargadas de los controles de estos puntos nodales del sistema narco), las consecuencias violentas que se desprenden de este negocio no serían parte de la realidad cotidiana de los argentinos”, concluyó.

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