YPF Litio: Éramos muchos y parió la abuela

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza la coyuntura actual en torno al desarrollo del mercado del litio en el país.

Éramos muchos y apareció YPF. El trascendido de que la petrolera estatal argentina, ahora con billetera gordita por el ingreso de los fondos del “impuesto a los ricos”, se meterá de lleno en el negocio del litio es el último dato de este mercado que merece un par de análisis.  

Con Néstor, Cristina, Mauricio y Alberto -es decir: con Repsol, los Eskenazi, Galuccio y las cúpulas que vinieron después – YPF estuvo envuelta en una sucesión de problemas que la devaluaron a pesar de tener entre manos el tesoro de Vaca Muerta y políticas energéticas ad hoc. 

Estas peripecias hicieron, según el sector minero, que nunca se animara a incursionar en el “oro blanco” del que tanto se habla en la Argentina y que en estos días está adquiriendo tonalidades de gesta latinoamericana y anti imperialista (aclaración: en los despachos oficiales cuando se habla de dominación extranjera, se excluye a China y Rusia, que en el diccionario son “aliados estratégicos para el desarrollo”). 

Tal es así, que YPF perdió oportunidades suculentas, la más recordada fue cuando la canadiense Lithium One puso el cartel de venta, en 2012, a las salmueras de Sal de Vida en el catamarqueño Salar del Hombre Muerto. Se la podría haber llevado por US$ 20 MM. Meses después la compraría la australiana Galaxy por un precio seis veces mayor. 

En el macriato, el litio upstream terminó de salir del foco de la empresa. Ya antes, su unidad Compañía de Inversiones Mineras S.A (CIMSA) se concentró en un negocio de cash flow y estrategia: las arenas chubutenses de Dolavon, que en su momento enfrentaron en una puja con sordina al gobierno de Rawson con la Nación, o mejor dicho a afines a La Cámpora – por entonces más humilde que ahora – con históricos concesionarios, superficiarios y funcionarios chubutenses.  

La razón social CIMSA volvió a estar en negritas el año pasado cuando el secretario de Minería de la Nación, Alberto Hensel, sugirió que esta unidad de negocios podría ser una herramienta para una minera estatal de orden nacional. Para los funcionarios nacionales, sobre todo los de signo peronista, la Constitución Nacional de 1994 que le otorga a las provincias la soberanía sobre sus recursos, es un dolor de cabeza o una piedra para quitar del medio en los planes de funcionarios nacionales, sobre todo del signo peronista. 

Por eso en el largo reinado Kirchner-De Vido-Mayoral el primer aliento fue la formación y respaldo de mineras provinciales, cuyo máximo ejemplo es la santacruceña Fomicruz, que se quedaron con áreas en algunos casos o capitalizaciones compulsivas en otras (como ocurre con la jujeña JEMSE en el litio). Por este escenario, las mineras transnacionales con proyectos y minas en la Argentina no vieron con buenos ojos la iniciativa de Hensel, luego abandonada por el funcionario. “Si YPF quiere participar en minería, bienvenida, esperemos que lo haga en igualdad de condiciones”, dijeron más o menos en mayo 2020. 

Esto es lo que han vuelto a decir a propósito de la iniciativa de crear de YPF Litio, una empresa dentro del holding que tendría presupuestos y profesionales, pero no podrá rescribir una historia a la que llega tarde. “El catastro minero del litio argentino está todo ocupado, mejor dicho, quedan pocas cosas buenas, pero más caras que 10 años atrás”, coincidieron diversas fuentes consultadas por Mining Press.  

En esa línea, la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) se apresuró a saludar la creación de YPF Litio, no sólo por aquello de lo políticamente correcto sino también porque por otro lado acecha al sector el “litio nacional y popular” que este lunes fue tapa de este diario. Una moneda en el aire que ya sospecha como caerá porque la impulsa Cristina Kirchner, la primera y última dueña hoy por hoy del látigo y la billetera nacional. Ayer, en zooms y llamaditas, los empresarios de la minería se preguntaban si YPF Litio y los proyectos de ley para el “litio estratégico” son dos universos paralelos, con actores que ni se hablan, o sí serán dos ríos que confluirán en algún momento. 

La Argentina frustrante no deja de ser un espacio generoso. Estas dos noticias volvieron a poner en blanco sobre negro hasta dónde puede llegar el litio argentino que tiene US$ 400 MM de inversiones en el portafolio. Hoy hay sólo dos minas que exportaron US$ 200 MM en 2020, pero en 2030 podría multiplicarse por diez a los valores actuales. En el camino hay certezas y aventuras como corresponde a nuestra tradición y decadencia. Entre ellas, la de la criptomoneda Atómico3 que pretende lograr el respaldo en reservas del litio, un proyecto que alienta el mismo grupo que promueve el litio nac&pop pero que hasta ahora sólo consiguió la adhesión de Santa Cruz, bien lejos de los salares del NOA pero que se dice sustentable por aquello de que con más frío las usinas de minado de las cripto se recalentarán menos. Como Islandia, digamos, pero en plan realismo fantástico latinoamericano. Teléfono para Elon Musk y Tesla. 

Ya se despejará el horizonte nublado por otras tensiones extra negocio, como las del fuego amigo en la coalición gobernante. Por lo pronto, hay técnicos y políticos que ya lobbean para mojar un cargo en el nuevo retoño de YPF que debería tener una sinergia con la próspera YPF Luz que en 2020 ganó US$ 302 MM con su target de eólicas y negocios downstream. YPF quiere ser verde como las big oil del mundo y para ello su unidad Y-TEC formó el consorcio H2ar con 30 empresas de las renovables ERNC para subirse a la ola del hidrógeno. Lejos de negocios cool como aquel joint venture con una estadounidense para poner monopatines eléctricos en las calles del país, llegó la hora del litio upstream. Más vale tarde que nunca. 

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