Los dilemas del peronismo verde y oriental

Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews analiza la compleja relación del Gobierno con el Estado chino.

Mao Zedong y Juan Perón para suerte o desgracia no pueden asentir o desmentir la narración que hizo el peronismo de su vínculo con el Gran Hermano en el zoom de los 100 años del PCCh. El líder argentino, desde su exilio en Madrid mientras lanzaba los No Alineados con Josip Broz Tito y Gamal Abdel Nasser, miraba con lejanía a la China del “Gran Salto Adelante” que mató de hambre literal a 55 millones de personas en el experimento de la Revolución Cultural. 

Pero el justicialismo está audaz en su alineamiento con Beijing y veteranos conservadores y cristianos del PJ, como el sanjuanino José Luis Gioja alaban públicamente el modelo “comunista”, que en realidad no es eso sino un ordenamiento hipercapitalista desde un hiper Estado. Pero éstas son reflexiones vanas a la hora de los bifes, porque en la exégesis del saludo pletórico de Alberto Fernández en nombre la Nación Argentina no hubo alusiones a lo que más interesa: el chorro de dinero que se espera de China para poner en marcha el “tren del desarrollo”, cuyo mejor brief fue el documento “Energía, Minería e Infraestructura: La colaboración sinoargentina en el nuevo paradigma de la sostenibilidad” elaborado por la Cámara Argentino China, que en los 90 inspiraron Carlos Spadone y familia y en la que hoy tercia fuerte el nuevo dueño de Edenor (¿transitorio hasta un take over con chinos?) José Luis Manzano. 

Los arquitectos de la campaña electoral del FdeT lo saben: el grueso de este volumen magnífico de inversiones para infraestructura y energía, no licitados sino adjudicados, llegará recién en 2022 cuando Argentina haya renegociado a 10 años, y si se puede más, con el FMI, superado la pandemia que hoy cumple 100.000 muertos oficiales y delineado una fortaleza política imprescindible tras las elecciones de medio término de noviembre. 

El menú está servido y sólo falta apretar el botón en capítulos como gasoductos, ferrocarriles y carreteras. Lo más polémico, por ahora semioculto, que será debate por muchos años en Argentina es la tercera Central Nuclear de Atucha con el reactor bisoño Hualong One (dragón fantástico) cuestionado en el sector energético por dos debilidades. Una es su carácter de debutante porque su desarrollo se demoró en la última década por reingenierías en el negocio nuclear chino al punto que recién debutó en febrero de 2021 en Fuquing, después de un accidente que alertó a la comunidad atómica mundial. El otro Hualong que ha vendido China es a Karachi, en Pakistán. Durante años intentó colocar uno en el Reino Unido pero la UE vetaba sus estándares. También preocupa en la Argentina en rojo es la ecuación de divisas del reactor chino que generará 1.200 MW, porque significa un endeudamiento de 1.300 MM/año. Un dinero precioso si se usara Vaca Muerta y otros menúes. China no ha cesado su pressing a la Argentina sobre este nuclear business. Durante el macrismo formó parte de un paquete del gran comprador de la soja que sostiene en buena medida al país y hoy está dentro del portafolio de la siempre negada “diplomacia de la vacunas post Wuhan”. 

Todo protocolo argenchino excluye, como sucede en buena parte del mundo, el control sobre la depredación ictícola en la plataforma continental y sus fronteras. En los últimos días los corrillos petroleros se han acordado bastante del asunto. a propósito de las audiencias públicas y debates virtuales protagonizados por el Ministerio de Ambiente. En estos foros el secretario de Cambio Climático, Rodrigo Rodríguez Tornquist ha dado fuertes mensajes que cuestionan los planes de exploración y explotación offshore en el Mar Argentino y en pos de la electromovilidad y metas Net Zero, que tiene como leit motive las mentadas “baterías de litio” que no son tales. 

Como se supo, la noruega Equinor cuestionó a estos rumbos verdes del gobierno argentino y advirtió informalmente sobre el futuro de su acuerdo con YPF, mixta, pero con golden share estatal. Los mineros, por su parte polemizaron bastante en un foro público-privado con los funcionarios de Cabandié encandilados por el “New Green Deal”. “Miren que para esta revolución verde hacen falta muchos más minerales y la Argentina o los explota porque los tiene en abundancia o debe salir a comprarlos”, les advirtió, palabras más palabras menos, el secretario de Minería de la Nación, Alberto Hensel, por zoom. 

Lo verde no para. Ayer se conoció el estímulo para pymes con fondos FONDEP para impulsar la electromovilidad y otros desarrollos sostenibles. Las mineras del litio no creen demasiado en estos planes y saludaron que la asignación de recursos será modesta. El 90% de una batería de litio tiene insumos que la Argentina no produce y no faltan quienes creen que en este segmento pueda replicarse una pequeña Tierra del Fuego, un ensamble de componentes importados que salga de fábrica con la oblea Industria Argentina y subsidios en el lado oscuro de la luna. 

El justicialismo 2021, en su versión verde y oriental, seguirá en estas babeles, porque para algunos el extractivismo es el diablo y hay que saltar esta tapia con más desarrollo tecnológico impulsado por el Estado y para otros esta generación de divisas por exportaciones o por inversiones, es lo que hay. Vaca Muerta es el mejor ejemplo, tras el repliegue inaudito del abril negro en Neuquén por los bloqueos del sector Salud, resurgieron las fracturas shales empujadas por el Plan Gas Ar y un presente de precios que estimula. Paradojas de la “transición energética global”: parece destinada a aniquilar el oil & gas, pero hoy ha llevado el barril a acariciar US$ 80 y el GNL spot por arriba de US$ 10 MM/BTU. En la Cuenca Neuquina menos de US$ 40 es mala noticia y en los números de Economía más de US$ 70 pone en riesgo las tarifas en el freezer. El desinfle que significó la suspensión de la Resolución 46 en la agonía de Macri, le está costando a la balanza comercial una fortuna, que también se encareció en el globo por el auge de la demanda. 

En plena vorágine electoral en la que Macri es el diablo elegido, Messi es Dios y Nicaragua y Cuba no existe o no sabe no contesta, el Frente de Todos ensaya, da pistas y deja hablar a los actores stakeholders de la Ley de Promoción de Inversiones en Hidrocarburos, pero lo más probable es que el calendario electoral se precipite y la norma sea parida después de noviembre. ¿Será de 126 artículos como se filtró a la prensa, o terminará en 80 con pactos y globales? ¿U otra Ley Corta de la cual se desprendan anexos, regulaciones y disposiciones que encorseten menos o más a la autoridad de aplicación y quienes quieran invertir? Eso se sabrá, mientras en la transición florecen adendas y foros provinciales como el que armó Chubut. Dos grandes actores del petróleo y aliados estratégicos del kirchnerismo, como son Alejandro Bulgheroni y Eduardo Eurnekian, no dijeron esta boca es mía, pero salieron funcionarios y sindicalistas a expresar los reparos de que la ley tan comentada prioriza a Vaca Muerta, donde el partido gobernante tiene además de divisas un apetito declarado por gobernar Neuquén. 

Con más dinero en los bolsillos de los ciudadanos avanza el armado de listas y el proselitismo. Martín Guzmán resuelve la deuda, Matías Kulfas y Darío Martínez parten y reparten críticas y subsidios calentando las Zonas Frías y China espera para abrir la billetera. Por lo pronto quiere cobrar lo que puso en las obras de las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, que por lo pronto podrían seguir, pero con fondos del Tesoro Nacional. El proyecto que asoció a Gezhouba con Electroingeniería ya es un escándalo conforme se conocen los déficits y chapucerías en su ingeniería y ejecución primaria. 

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