La riesgosa jugada de Mario Negri en estas PASO

Dejará en caso de ganar la estratégica presidencia de la principal oposición en la Cámara baja; pero si pierde, su autoridad se vería interpelada.

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Precandidato a senador nacional en la provincia de Córdoba, el diputado Mario Negri se juega mucho en los comicios del 12 de septiembre. Siendo Córdoba la capital del antikirchnerismo y donde más ventaja suelen sacar Cambiemos, Juntos por el Cambio, o como se llame la principal oposición, el espacio tiene todas las de ganar en noviembre. Por eso lo más importante es lo que se juega en la provincia mediterránea en las PASO.

Podría decirse que sin exagerar el actual titular del interbloque de Juntos por el Cambio en la Cámara baja se juega su futuro en esa elección primaria. Y tan es así que muchos se arriesgan a dar por sentado que cualquiera sea el resultado, el cordobés dejará a partir del 10 de diciembre de encabezar el bloque.

Obviamente si va al Senado abandonará la presidencia del interbloque que ostenta desde 2015, y no se espera que en la Cámara alta vaya a reemplazar a Luis Naidenoff al frente de la bancada opositora. Si en cambio sigue en Diputados será porque perdió la interna ante su comprovinciano Luis Juez, y semejante derrota conspiraría contra su autoridad y habrá llegado el momento de hacer un “barajar y dar de nuevo”.

Siempre tuvo dudas Negri de competir para el Senado. Reelecto en 2019 en una gran elección que Juntos por el Cambio tuvo ese año, tiene mandato hasta 2023. Pero a la hora de analizar posibles nombres para el Senado, él siempre figuró en un lugar de privilegio. Por supuesto que lo tentaba la posibilidad de una victoria amplia que representaría un trampolín para 2023 y la posibilidad entonces de buscar la gobernación con semejante antecedente.

Aunque legislativamente significaría un nivel de visibilización menor para Mario Negri. No solo dejaría el protagonismo de la Cámara de Diputados, sino que iría a una Cámara donde el Frente de Todos es mayoría amplia y seguirá siéndolo aunque no le vaya muy bien en esta elección. Y Negri, como dijimos, ya no presidirá el bloque de Juntos por el Cambio.

Por el contrario, el cordobés perderá protagonismo al no ser ya el número uno de su bancada, sino también deberá compartir cartel por ejemplo con el presidente de su partido, Alfredo Cornejo, que para entonces dejará de serlo, pero es un peso pesado que querrá hacerse sentir más que lo que pudo hacer en Diputados. Y con el también radical Martín Lousteau, con el que ya esta semana tuvo un cruce tuitero, al reaccionar el actual senador por dichos de Negri en los que reprochaba que su provincia no hubiera tenido “una voz potente en el Senado” desde hace años. Por más que el diputado se haya referido al schiarettismo, lo cierto es que en el Senado Juntos por el Cambio tiene los dos senadores por la mayoría correspondientes a esa provincia y así se lo recordó Lousteau: “Quiero creer que opinás por desconocimiento y no con mala intención”, lo cruzó, agregando que “Laura Rodríguez Machado y Ernesto Martínez son extraordinarios senadores con los que trabajamos para enfrentar al kirchnerismo. Muchas veces tuvieron las posturas más duras en nuestro bloque”, y le reclamó un pedido de disculpas para con ellos.

Está visto que Lousteau le marcó el territorio antes de que desembarque en esa Cámara. Pero para eso antes Negri deberá vencer a Luis Juez en las PASO. El exembajador argentino en Ecuador había sido el elegido de Mauricio Macri para encabezar la lista para el Senado. Juez para la Cámara alta y su exministro de Turismo, Gustavo Santos, en Diputados. El expresidente toma a la provincia de Córdoba como el patio de su casa, ante la evidencia de que llegó a la presidencia por decisión de los cordobeses, y por lo tanto se considera con el derecho de usar al menos allí la lapicera. No contaba con que, efecto Manes mediante, los radicales se negaran a ser pasados por alto y se ocuparan de convencer a Negri para enfrentar a Juez.

Macri tiene una especial predilección por Negri y está convencido de que es el hombre ideal para seguir conduciendo el interbloque de Diputados. Así se lo hizo saber por teléfono, desde Suiza, donde sigue varado. Pero terminó rearmando sus piezas y auspiciando la fórmula Negri – Santos para el Congreso en esta elección. Y ahí fue que las fórmulas terminaron reconfigurándose, con Juez jugando con Rodrigo De Loredo, que originalmente iba con Negri.

Como sea, ya hemos dicho que se le complicará a Negri seguir presidiendo el bloque JxC si pierde en las PASO. Más allá de que en ese caso habrá seguramente una corriente de apoyo por la continuidad, en principio habrá que ver qué resulta de las elecciones de noviembre. Cómo es el reparto puntual en la Cámara de Diputados a partir del resultado electoral. Tal vez el Pro considere, después de que todos los sectores mostraran los dientes en esta interna, que llegó el tiempo de presidir el interbloque. De hecho, en 2019 llegó a trascender que Cristian Ritondo presidiría el interbloque a partir del paso de JxC al llano. La especie duró muy poco y todo quedó como antes. Ya el Pro tenía y tiene más diputados (53) que la UCR (46).

Está visto que en diciembre llegarán varios pesos pesado a la Cámara baja. A priori, difícilmente alguien reclame la presidencia de alguno de los bloques. Cosa que sí se imaginó cuando se especulaba con el desembarco de Patricia Bullrich en la Cámara baja. Trascendió entonces que en ese caso Ritondo le dejaría el lugar a la presidenta de su partido y él se iría al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como ministro de Seguridad. Pero fue solo una especulación que se desactivó ni bien Bullrich se bajó de esta elección.

No se espera que Diego Santilli llegue con intenciones de disputar lugares legislativos, cosa que tampoco hará María Eugenia Vidal, otro peso pesado  que desembarcará en la Cámara baja. Allí llegarán también Rogelio Frigerio y el expresidente de la Cámara, nada menos, Emilio Monzó.

Es en definitiva una jugada arriesgada la de Negri, que de todos modos tiene mucho por ganar también, pues como hemos dicho, un gran resultado lo dejaría en primera fila para disputarla gobernación en 2023. Mientras, tanto, si llega al Senado, ya tiene el discurso para justificar su presencia allí: Cristina Fernández de Kirchner ha hecho del Senado “su escritorio”, afirma, al punto tal de convertirlo en “su madriguera del poder”.

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