Un senador propone poner en circulación billetes de $5.000 y $10.000

El fueguino Pablo Blanco reconoció que esta emisión no resolverá el problema de la inflación, pero apunta a reducir costos y “poner en valor” la Casa de Moneda.

El senador nacional Pablo Blanco (UCR) presentó un proyecto que propone que el Banco Central de la República Argentina y la Casa de Moneda “dispongan las medidas necesarias para la creación y emisión” de un billete de curso legal de 5.000 pesos y otro de 10.000 pesos.

“La emisión de dinero en la economía argentina crece vertiginosamente y desborda la capacidad que tiene el Gobierno para imprimir sus billetes. La Casa de la Moneda no tiene suficientes recursos para abastecer la creciente demanda de efectivo agravada por la cuarentena”, señaló el legislador de Juntos por el Cambio.

Al defender su iniciativa, el fueguino recordó que el Gobierno nacional anunció que “volverá a importar billetes realizados por completo en el exterior, como ocurrió durante el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner vía convenios con Brasil y Chile, ante la imposibilidad de la Casa de Moneda local de dar abasto con la emisión necesaria”.

“La inflación le quita poder adquisitivo al dinero al mismo tiempo que vuelve prácticamente inservibles los billetes de bajas denominaciones. Hoy todo el mundo sabe que con 1.000 pesos se compra poco y nada en cualquier supermercado, y que infinidad de transacciones que se realizan por fuera del sistema electrónico formal importan volúmenes grandes de billetes”, remarcó.

Para el radical, la impresión de billetes de este monto “generarán un sustancial ahorro en el costo de emitir billetes de alta denominación, ya que el costo de emisión de un billete como los que aquí se proponen es prácticamente el mismo que uno de $1.000, mientras que la cantidad de billetes necesaria de imprimir para satisfacer la demanda pasaría a ser mucho menor”.

Es inentendible el capricho del Estado Nacional de no querer imprimir billetes de mayor denominación, cuyos beneficios son de variada índole: desde reducir costos al no tener que imprimir inmensas cantidades de billetes de menor denominación, recuperar la independencia en la impresión de los mismos, evitar el faltante y rápido agotamiento de circulante en cajeros automáticos en los que se generan largas filas a principio de cada mes, ocupar menos espacio físico en toda la cadena de traslado, etc.”, enumeró.

Blanco insistió que “es momento de poner en valor nuestra propia Casa de Moneda, reducir costos y generar trabajo dentro de ella y no fuera del país”.

“Evidentemente, la emisión de estos nuevos billetes no solucionarán el problema inflacionario ni pondrán fin al déficit fiscal, pero sí permitirá una adecuación en los billetes en circulación para el desenvolvimiento de la actividad económica basada en transacciones con efectivo”, finalizó el senador por Tierra del Fuego.

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