Neira: “La Ciudad no planifica ni su desarrollo, ni la ampliación de sus espacios verdes”

La presidenta de la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público dialogó con parlamentario.com al respecto del convenio urbanístico entre el Gobierno porteño e IRSA y advirtió que a través del mismo se pretende construir torres de 45 pisos en la Costanera Sur sin “un análisis serio al respecto”.

En medio de la polémica por el convenio urbanístico entre el Gobierno de la Ciudad e IRSA S.A, la presidenta de la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público y diputada del Frente de Todos (FdT), Claudia Neira, analizó en dialogó con parlamentario.com la normativa y advirtió acerca de los profundos cambios que prevé generar en el predio de la ex ciudad deportiva de Boca, en la Costanera Sur.

“El Gobierno pretende generar un proyecto de un millón de metros cuadrados, habilitar torres de 45 pisos donde se podían construir mayoritariamente cuatro pisos, cambiar el objeto del desarrollo de deportivo a inmobiliario, en las tierras -costeras- privadas más grandes de la Ciudad, sin un análisis serio al respecto”, alertó la peronista.

Por otra parte, la legisladora también se refirió al manejo de la pandemia del coronavirus por parte del Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta y el costo político que podría afrontar el presidente Alberto Fernández en los próximos comicios.

-Hace unos días la Justicia frenó el debate del convenio con IRSA hasta que se realice un estudio de impacto ambiental. ¿Qué opinión le merece esta situación?

-Creo que tenemos un problema serio cuando el Ejecutivo plantea un proyecto de esta magnitud, sin ningún fundamento técnico, sin diagnóstico, ni marco estratégico y sin mirada ambiental. Más aún cuando en seis días consideró cumplido su tratamiento legislativo, sin siquiera haber dado intervención a la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público. Creo que en ese marco era previsible que iban a surgir cuestionamientos de la sociedad civil.

El Gobierno pretende generar un proyecto de un millón de metros cuadrados, habilitar torres de 45 pisos donde se podían construir mayoritariamente cuatro pisos, cambiar el objeto del desarrollo de deportivo a inmobiliario, en las tierras -costeras- privadas más grandes de la Ciudad, sin un análisis serio al respecto.

Desde la Presidencia de dicha Comisión venimos señalando con preocupación la dinámica que plantea el Gobierno de la Ciudad, al celebrar convenios urbanísticos que incentivan la construcción en altura y el desarrollo inmobiliario en áreas de la Ciudad sin una planificación integral de la Ciudad y sin estudios diagnósticos que contemplen las variables ambientales, físicas, económicas y sociales.

Este convenio genera como contraprestación principal del privado al Estado 48, seis hectáreas de espacio público que no son tales y que -además- terminan siendo el entorno paisajístico del desarrollo privado.

Nos parece que no sólo debe replantearse este proyecto sino también la dinámica de los convenios urbanísticos. Hoy la Ciudad no planifica ni su desarrollo, ni la ampliación de sus espacios verdes. En este sentido, el Gobierno incentiva con beneficios normativos la construcción en áreas de la Ciudad que sólo generan reserva de valor para inversores, sin ninguna estrategia para incentivar otro tipo de desarrollo inmobiliario destinado a ampliar la oferta de viviendas.

Por otra parte, tampoco hay un plan para el espacio público que se genera a partir de los convenios en emplazamientos donde muchas veces hay una oferta importante y accesible a pocos metros, mientras otros barrios continúan sin espacios verdes.

-¿Coincide con la mirada del oficialismo de que se trató de una “intromisión” en las facultades legislativas?

-Desviar el debate hacia una disputa entre poderes, parece ser una estrategia que intenta desviar el foco de lo que está en juego: el desarrollo de la ciudad en los próximos 20 años. Para dimensionarlo, pensemos que Puerto Madero tiene en 170 hectáreas de tierra, una superficie construida de 2.300.000 metros cuadrados y tardó 30 años en venderse y construirse. Aquí se propone cerca de 1 millón, que tardarán no menos de 15 años para desarrollarse, que será construido en grandes parcelas por unas pocas empresas poderosas y apuntando a un mercado comprador exclusivo.

Es necesario visibilizar que, la localización, las dimensiones de las parcelas y las tipologías propuestas en torre, son también factores de exclusión. Y prestemos atención a cuando se propone reactivar la economía con la construcción: es imprescindible dimensionar la capacidad de cada uno de los actores intervinientes en el mercado y realizar una planificación equitativa de la oferta de la actividad. Porque construir torres en grandes parcelas…es para muy muy  pocos. Y gobernar se gobierna para todos. O seguimos con este modelo de ciudad exclusiva que concentra la oferta para pocos y subestima los efectos ambientales o apostamos por un modo inclusivo, de crecimiento equilibrado, cuidado del medio ambiente y redistribución de las oportunidades.

Por otra parte, creo que no nos corresponde a nosotros decidir si la decisión judicial fue o no conforme a derecho. Para ello están las instancias judiciales superiores y en esta Legislatura siempre hemos sido respetuosos de las decisiones judiciales, nos parezcan correctas o no.

-Usted también había solicitado que el proyecto se debata en la Comisión de Espacio Público. ¿Cree que, en caso de que la iniciativa vuelva a tener debate parlamentario, su pedido va a ser tenido en cuenta?

-Como peronista, estoy obligada a ser optimista, sobre todo cuando aportamos una mirada propositiva que dejamos plasmada en nuestro dictamen. Hay que buscar otras soluciones: ¿qué sucede si exploramos otros instrumentos, como la transferencia de capacidad constructiva a otros sectores de la ciudad que necesitan verdadero desarrollo? Estoy convencida que puede ganar el Estado, ganar el desarrollador y sobre todo, que ganen todos los porteños y porteñas. No se trata de oponernos por oponernos.

Se trata de fundamentar técnicamente que otros caminos son posibles y deseables; y entre ellos señalamos la necesidad de dejar de conceptualizar al espacio público como un área residual del desarrollo urbano.

La Comisión de Protección y Uso del Espacio Público debe intervenir en el trámite legislativo no sólo porque corresponde normativamente y porque en los expedientes anteriores fue el criterio adoptado, sino porque resulta incoherente que se plantee que se obtienen 48,6 hectáreas de espacio público y que no haya una mirada al respecto.

-Por otra parte, la Ciudad de Buenos Aires está próxima a llegar al medio millón de contagiados desde el inicio de la pandemia. ¿Por qué se llegó a esta situación?

-Creo que no hay que caer en análisis simplistas y menos aún electoralistas. Desgraciadamente, Juntos por el Cambio ha hecho política con la pandemia y eso no es bueno para nadie.

Creo que los contagios en CABA tienen múltiples causas. En gran parte, es una Ciudad importante con mucha actividad y ha pasado en las grandes ciudades del mundo que han existido muchos casos. Por otra parte, creo que el Gobierno de Larreta ha fluctuado entre políticas razonables, en particular de su Ministerio de Salud y otras que han priorizado la popularidad a los tiempos de la pandemia. Además se ha coexistido con un discurso anti cuidados de sectores de Juntos por el Cambio que, lejos de ayudar a que los porteños y porteñas respeten los cuidados, confundieron y generaron enojo en tiempos muy difíciles.

-Pensando en la ciudad de la post pandemia, ¿cuáles serán los desafíos que deberá afrontar la CABA?

-La pandemia nos ha dejado muchas enseñanzas pero también reforzado convicciones. Al respecto, desde la comisión que presido, estamos trabajando en una publicación que pretende abordar una mirada transdisciplinar del espacio público para los tiempos venideros y que pretendemos sea un disparador al debate. Sin dudas serán múltiples los desafíos y van de la mano: en primer lugar, es necesario concertar un modelo de  ciudad para todos definiendo como queremos vivir… Porque de eso se trata finalmente y ese modelo de ciudad debe abordar diversas escalas o miradas, desde lo metropolitano al rol de las comunas.

En segundo lugar, basta recorrer las noticias del mundo para darnos cuenta que las cuestiones ambientales deben ser prioritarias en la agenda pública y de que no podemos seguir pensado el desarrollo urbano sin un Código Ambiental.

En tercer lugar, es necesario reforzar y ampliar la participación ciudadana como soporte fundamental del proceso de planificación de la ciudad. Es ese ejercicio del derecho a la ciudad, que puede verse en fenómenos cada vez más frecuentes y auspiciosos (Colectivo de Arquitectas, Mesa de trabajo y consenso de Parque Avellaneda y Parque de la Estación, etc.) y que nos van a permitir identificarnos con la ciudad donde vivimos. Pese a que hoy, el Ejecutivo avanza en plena pandemia y de modo unilateral, con la actualización del Plan Urbano Ambiental.

-¿Considera que el presidente Alberto Fernández pagará un alto costo político por la gestión que viene llevando a cabo?

-Creo que en el mundo viene siendo muy difícil para los oficialismos ya que la pandemia ha complejizado todas las gestiones y ha generado un enorme costo para los pueblos. En nuestro caso, pese a haber recibido el país en medio de una crisis económica fenomenal, nuestro Gobierno Nacional encaró la pandemia usando todas las herramientas posibles para aliviar la situación de los y las argentinas.

La verdad que fue muy difícil porque no había recursos y sin embargo se generó el IFE, el ATP, la Tarjeta alimentar y tantos otros programas para estar al lado de los que necesitaban. Y al mismo tiempo, pese a la emergencia, pudo abordar el problema de la deuda, comenzar a reactivar la economía y la producción. Claramente hay un sufrimiento enorme de este año y medio, en términos sociales y económicos pero creo que la gente sabe que el presidente hizo todo lo posible por acompañar y aliviar esa situación. Y también que ahora empieza a caminar en la dirección que nos propusimos en 2019. Se empieza a sentir la reactivación y hay otro ánimo.

-Por último ¿confía en que el FDT pueda tener un crecimiento en las urnas en estas elecciones?

-Creo que vamos a hacer una muy buena elección. Lo importante es pedirles a los argentinos y argentinas que nos den la confianza para poder hacer con fuerza todo aquello que soñamos en 2019 y que, en gran parte, se demoró porque la pandemia fue muy difícil. Ahora estamos arrancando, la economía está empezando a moverse y queremos hacer que los que perdieron el empleo vuelvan a tenerlo, que los negocios que cerraron abran sus puertas y las empresas puedan producir y generar trabajo. Para todo ello necesitamos la confianza.

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