Un Día del Niño sin nada para festejar

Por Pablo Daniel Blanco. El 67% de nuestros niños están bajo la línea de la pobreza, son 8 millones de almas en pena sin horizonte a la vista.

Dicen que vinieron a reconstruir el país y empeoraron todo. Alentando una épica lingüística sin igual prefieren todes a todos y niñez a niños. Se dicen inclusivos y lo único que han hecho desde que asumieron es acaparar lo máximo posible excluyendo a todos los que no comulgan con su relato convertido en religión.

¿Qué otra cosa sino exclusión es el cierre compulsivo de las escuelas y universidades? ¿Y el quedate en casa indefinido? ¿Y el cepo al dólar? ¿Y el cierre forzado de los cielos y de las compañías aéreas Low Cost? ¿Y la ida del país de empresas como WalMart, Falabella, Brighstar, Latam y Basf? ¿Y las fronteras infranqueables entre provincias hermanas? ¿Y el ajuste jubilatorio autoritario y regresivo? ¿Y el bono miserable para los trabajadores de la salud? ¿Y el 45,3% de pobres? ¿Y la violencia institucional como la que padecimos con la muerte del pibe Facundo Astudillo Castro? ¿Y las vacunas prioritarias para los amigos? ¿Y el 48% inevitable de inflación anual? ¿Y el karma de echarle la culpa de todo a los demás sin mirarse en el espejo?

Este domingo 15 es el día del niño y no hay nada para festejar. El 67% de nuestros niños están bajo la línea de la pobreza, son 8 millones de almas en pena sin horizonte a la vista. Un millón de chicos desertaron de las escuelas durante el último año y ninguno fue a la escuela en 2020. Todo esto planificado y ejecutado por un gobierno que hizo de la inclusión y de la soberanía alimentaria sus principales banderas mientras negociaban vacunas según preferencias ideológicas sin el menor criterio de amplitud y urgencia sanitaria.

El Plan Qunita, que también fue un negociado, acaba de volver a lanzarse para ayudar a las madres embarazadas a depender y quedar cautivas de la “ayuda” del gobierno.

En este día del niño me viene el recuerdo de Abigail agigantado por el contraste de la foto del cumpleaños de la pareja presidencial en fecha prohibida y en abierta violación a la ley.

Abigail se iba de este mundo mientras en Olivos se brindaba en la clandestinidad.

Por estas razones hoy los niños sólo tienen para festejar el amor de sus familias. Un amor incondicional y privado que, afortunadamente, el gobierno jamás podrá sabotear como sí lo ha hecho en todos los frentes donde los chicos necesitaron y necesitan la presencia del estado.

Perón dijo una vez “los únicos privilegiados serán los niños”. En la Argentina de los Fernández es claro que este precepto quedó en el olvido y que los privilegios son para ellos mismos y sus acólitos que se consideran superiores al resto de los mortales.

* Senador de la Nación – UCR Tierra del Fuego.

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