Para 2022 se espera una mayor presión fiscal sobre los contribuyentes

El tema sería incluido en el próximo Presupuesto, atento al crecimiento del gasto público estimado en el 40%.

Frente a un nuevo desborde fiscal y de emisión monetaria que se viene arrastrando desde que comenzó el segundo semestre de 2021, diversos analistas económicos coincidieron en estas últimas horas en que el Gobierno tendrá que incrementar la presión impositiva para el próximo año, aspecto que se incluiría en el proyecto de Presupuesto del próximo año.

Con un gasto público que este año va a finalizar con un crecimiento del 40 por ciento real, más el aumento de partidas que se incluya en el Presupuesto, los especiaistas consideran que el Ejecutivo el próximo año irá por un nuevo incremento de impuestos, especialmente para los grandes y medianos contribuyentes.

En ese sentido, la economista Diana Mondino consideró que “como la actual gestión decidió no trabajar con una mayor austeridad sobre el gasto, indefectiblemente la expansión del Presupuesto habrá que cubrirlo con aumento de recaudación impositiva”.

La presión fiscal en este momento superá el 33 por ciento sobre la actividad privada y los especialistas estiman que en función de los objetivos fiscales que se están fijando para el proximo año esa tasa podría subir entre dos y tres puntos porcentuales.

Claramente desde el Gobierno se vienen negando las insistentes versiones sobre una reimplementación del impuesto a la riqueza, pero los especialistas están convencidos que el objetivo será Bienes Personales, en especial, aquellos ciudadanos que tienen bienes en el exterior y que ingresaron al blanqueo realizado por el gobierno anterior.

Sobe este tema en particular, el tributarista César Litvin recalcó que “la presión impositiva de la Argentina se encuentra entre las más elevadas del mundo, no tanto por sus alícuotas, sino esencialmente por el grado de eficiencia en el gasto público y el grado de cobertura que ofrece el Estado a su ciudadanos”.

“Aquí hay que considerar además lo que brinda el Estado en cuanto a prestaciones, a servicios. En Escandinavia los impuestos son más altos que en Argentina, pero el grado de eficiencia es muy superior. Por otro lado, aquí tenemos el impuesto inflacionario, por lo que si se suma ese efecto, la persión tributaria es de las más elevadas del mundo”, recacló Litvin.

En estos momentos, Argentina tiene una presión tributaria que es más elevada que Estados Unidos, Canadá, Australia y gran parte de América Latina y Asia, y sólo es más baja que Escandinavia y algunos otros países europeos.

El otro gran capítulo que se deberá encarar el próximo año como resultado de los compromisos que se asuman con el FMI en un nuevo acuerdo será la reducción importante en los subsidios económicos.

De hecho, en las últimas horas la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) advirtió que los subsidios del Estado nacional a sectores económicos reiteraron en julio el cambio de tendencia que ya habían comenzado el mes anterior, al haber alcanzado un total de $671.069 millones, con un incremento del 78,9% en relación con el acumulado de los primeros siete meses de 2020.

De esta forma se desprende que el total de los subsidios otorgados por el Estado a los sectores económicos en los primeros siete meses del año es equivalente a seis veces el déficit primario de 117.739 millones de pesos.

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