Yo te amo, yo tampoco

Por Daniel Bosque. El periodista y director de Mining Press y EnerNews analiza los cambios de gabinete tras la contundente derrota electoral que sufrió el Gobierno.

Habemus gabinete. Pero cómo seguir todos juntos es la gran pregunta por debajo del griterío. Las primeras horas del segundo gobierno de Alberto son extrovertidas y tensas en la coalición, como siempre difíciles para los ciudadanos y, por qué no, decepcionantes para los empresarios. 

En el duro “black monday” de las bolsas globales, en esta parte del mundo eran virales las señales del espacio ka de que toqueteará en forma el presupuesto 2022 que envió Martín Guzmán en medio del incendio, al que algunos cristinos tildaron de “presupuesto del ajuste”. Y que prefiere archivar la Ley de Promoción de Hidrocarburos, tan polémica, escondida e insinuada hasta que Alberto, Martín Guzmán y Darío Martínez la presentaron, justo antes de que se quemara el rancho. 

“No son tiempos de promociones impositivas” es el mensaje oficioso para mandar el proyecto al cajón. “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió” diría Joaquín Sabina. Es más que probable que muchos petroleros extrañarán la norma abortada, que cuestionaban por extensa y contradictoria y ene cosas más, pero peor es el ninguneo de que el Estado te diga que sos tan estratégico que mejor no toquemos nada. O sea: Vaca Muerta seguirá fracturando con sus tensiones de siempre, porque gas y crudo pueden ahorrar o dar divisas preciosas. Para ductos e infraestructuras imprescindibles preguntarle al Tesoro y a los chinos, eventualmente. 

Barbas en remojo, para la minería, por ejemplo, que pedía “una ley como la de Vaca Muerta”. Su autoridad reguladora hoy tiene en imprenta una bonita edición del Plan Estratégico de Desarrollo Minero Argentino (PEDMA), un documento fundacional que Alberto y los gobernadores de la Ruta 40, más el sobreviviente Matías Kulfas deberían presentar no muy lejos de hoy. 

“El PEDMA no peligra y además es fruto del amplio consenso multisectorial” dicen en el entorno de Alberto Hensel. El sanjuanino secretario de Minería sabe que apenas se entrevió que Kulfas estaba en la mira de La Gran Hermana y esa gran logia y Estado paralelo que es La Cámpora, varios salieron a probarse el traje para jurar en su cargo, una poltrona apetecida por compiscuos peronistas del Interior. El fin de suspenso llegó el viernes bien tarde: los “nominados” Martín y Matías zafaron por la agenda electoral más el naipe justicialista que impusieron otros cambios, mejor dicho, canjes. Este ha sido sólo el envido** y para el truco se verá quien tiene mejores cartas y miente mejor. Adivinen. 

¿Qué se dice en estas horas en el mundo empresarial? Por ejemplo, que, si el Estado va por un lado y las empresas por otro, como predica este peronismo progre del Siglo 21, los cimbronazos del poder sugieren separar agendas, Cómo dijo, por ejemplo, la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), cuando fustigó la crisis palaciega de la semana pasada. Pero si no le gusta mi ideología tengo otra, decía Groucho. Así, Julián Domínguez ha debutado con loas al campo y un llamado a dialogar y poner en pie al granero del mundo. Cualquier remake con su gestión de 2009, cuando quería reinstalar la Junta Nacional de Granos, es pura coincidencia. Donde decía conflicto por la soja, tache y ponga carne. Aunque este cepo es más difícil porque está pisado por Máximo. 

Desde aquí al 14-N. (Una cepa del Covid podría llevar su nombre por las aperturas sanitarias anunciadas) además de billeteras generosas para electores ingratos, habrá más giras por todo el territorio, en las cuales se anunciarán planes, subsidios, jubilaciones precoces, etc, (aunque el Gas para Zonas Frías, cuyo principal destinatario era la clase media y baja clase media no se tradujo en votos). 

El asunto, para quienes tienen que arriesgar y dar trabajo es como creerte cuando estás a tiro de decreto, o será cosa de previsionar el gap con un fuerte colchón de ganancias. Nada de escribanía: con el peronismo desenganchado del Poder Ejecutivo, cuando al Congreso le llegue un proyecto de caballo podría legislarse un camello. 

El ya mítico Pepe Mujica dejó un puñado de consejos sobre la mente y la razón al peronismo en crisis, palabras que difícilmente pueda escuchar el FdT porque la obsesión es la elección y sostener poder. Y de paso sanar la herida narcisista de que los pobres no lo votaron a pie juntillas y en algunos casos se encandilaron con mensajes liberales, como advirtió francotiradoramente la joven Mayra Arena. 

La Argentina es poderosa. El problema es que tiene la mitad de los suyos en distintos estadios de pobreza y el gerente de este escenario ha demostrado impericia. Sus recursos humanos se lo han facturado. El desafío del gobierno popular es salir de la estanflación, más allá del rebote desde el negro 2020. Cómo sacar del infierno a multitudes sumergidas: en la Cumbre de la CELAC en la cual Argentina en pleno desquicio no estuvo, el asombrerado Pedro Castillo propuso la “rentabilidad social”, un mensaje a tono con la CEPAL, hoy lejos de Raúl Prebisch y encariñada con el Grupo de Puebla y el Foro de San Pablo, que recitan democracias y apañan las autocracias de Cuba, Nicaragua y Venezuela. 

Este mensaje es música dulce para albertistas y cristinistas. El problema es cómo comenzar a acumular capital a partir de un pacto social hoy imposible de construir, desde este rigoreo. 

Hay experiencias en provincias de diálogo público-privado muy difíciles de exportar a la provincia de Buenos Aires y a la Nación. Se trata de acordar y respetar lo firmado no sólo con los amigos y sectores protegidos sino también con el capital privado mediano y nacional que se resiste a invertir porque presiente que su rentabilidad será emboscada con más impuestos, fatalmente. Ni qué hablar de la inversión extranjera, tan disponible hoy porque si algo sobra en el mundo, cómo bien explica Francisco Tosi, es liquidez siempre que haya institucionalidad. 

La paradoja en Argentina. Es que se ha quedado sin Estado justo cuando más lo declama. Mejor dicho, su aparato estatal es caro, torpe y vago al punto que en estos días celebra la vuelta a la presencialidad lenta de agentes públicos que deberán recordar dónde estaba el baño en sus oficinas de siempre. 

Ya Alberto, el Grupo Callao y Axel se hicieron cargo del traspié. Y si se le venía reclamando un plan, ahora maníacamente y por imperio comicial aparecen varios y antagónicos en el abanico gobernante. En la Nación salen juveniles, vuelven glorias pasadas: llegó Juan Manzur, viejo lobo al que Tucumán le queda chica, aunque le cueste soltarla. El yerno de Alberto Mattar, el “Rey de la Aceituna”, y de mucho approach al mundo de los laboratorios de la salud y a Hugo Sigman, ya sonaba para las grandes ligas a fines de 2019. Al “turco” lo trajo esta derrota, lo mismo que a Seguridad al showman Aníbal F., porque ya es hora de que caigan algunos narcos para la foto. 

Entretanto en el mundo ayer apareció la nube negra de Evergrande. El gigante chino en problemas podría poner fin o pausa a la carrera de comodities. Nada es para siempre, pero este planeta que hierve, entre nuestros tantos líos de cabotaje, nos pilla muy lejos. 

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