Cristina y Alberto presentaron juntos un proyecto de ley para el agro

El reencuentro tras el enfrentamiento fue con Cristina Kirchner en silencio y un Alberto Fernández nervioso. Un acto solemne para evitar errores, pero la tensión se adueñó del Museo del Bicentenario. Prometen que no será una ley más. El Gobierno apuesta a esta iniciativa.

El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezaron este jueves, en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, la presentación del proyecto de ley de “Fomento al Desarrollo Agroindustrial”, en un acto muy solemne en el que solamente hablaron el ministro de Agricultura, Julián Dominguez, y el primer mandatario, mientras que la expresidenta y el jefe de Gabinete, Juan Manzur, no hicieron uso de la palabra.

¿Cómo fue el reencuentro después de la fuerte crisis entre Cristina y Alberto que hizo tambalear a la coalición del Frente de Todos?

Fue un evento en el que las formas rígidas evidenciaron la tensión reinante en el encuentro entre Cristina y Alberto luego de la carta de la vicepresidenta que casi provoca la ruptura del frente oficialista tras un mal desempeño en las elecciones PASO.

De una Cristina alegre y que acotaba e interrumpía a Alberto Fernández en el cierre de la campaña en La Plata, a una vicepresidenta que mantuvo siempre un gesto adusto y evitó siempre cruzar la mirada con el presidente.

En ese marco, se presentó una iniciativa de ley que el propio Alberto Fernández la definió como que “no es un proyecto de ley más. Es un debate que se tienen que dar desde hace mucho tiempo”.

En su discurso, Fernández sostuvo que dicha ley respeta una “triple ecología”, en referencia a la “ambiental, la económica, para desarrollar exportaciones, y la social”, que es la que “garantiza más trabajo y de mejor calidad en las zonas rurales”.

En una sola parte de su alocución, sin mirar a su lado donde se encontraba Cristina Kirchner, dijo que “puede haber matices, lo que no se puede discutir es la necesidad de avanzar, crecer y dar más igualdad a una sociedad desigual”.

“Esta ley es el resultado de un trabajo que duró más de un año, donde participaron sectores del agro, productores, universidades y científicos”, agregó el presidente, quien continuó: “Es el resultado de escucharnos y buscar puntos de encuentro y ver cómo conciliamos intereses”.

El Presidente invitó a que “terminemos con el desencuentro, que todos digamos sí para avanzar”. Añadió: “Quiero que dejemos de lado a los cultores del no se puede, y que podamos construir, entre todos, el país que nos merecemos, el país que le diga si al productor agropecuario, al que produce en una industria, al desarrollo de la ciencia y tecnología, a los que trabajan. El país que le diga no a la división para seguir parados en el mismo lugar”. Y convocó “a decir sí. Hagamos la Argentina que nos merecemos”.

Por su parte, Julián Domínguez manifestó que el proyecto de Ley de Fomento al Desarrollo Agroindustrial “encarna la participación de todos los intereses de la cadena agroindustrial”, debido a que en su elaboración fue consensuada con mas de 60 entidades agropecuarias, con el objetivo de incrementar la inversión, sumar producción y el agregado de valor y generar empleo y mayores exportaciones.

Domínguez destacó la “obligación de cuidar el interés general y la seguridad alimentaria de los argentinos” y también señaló la responsabilidad de “administrar con inteligencia los saldos exportables del sector”.

El ministro explicó que “el trigo, el maíz y la carne son considerados bienes culturales argentinos y están en el centro de nuestras tradiciones”.

Y subrayó que la iniciativa “encarna la participación de todos los intereses de la cadena agroindustrial, por lo que celebro que se organice detrás de un proyecto común”.

El proyecto, que busca alcanzar la meta de 200 millones de toneladas de producción de cereales, oleaginosas y legumbres, tiene además el objetivo específico de incrementar las exportaciones de bienes y servicios agrobioindustriales para llegar a los 100 millones de dólares en 2030.

Asimismo, busca promover nuevas inversiones con agregado de valor en origen para alcanzar un desarrollo sostenible que contribuya a la reducción de la pobreza y la desigualdad, y que genere estímulos fiscales para mejorar los rendimientos en el sector.

Participaron del acto varios ministros; los integrantes del Consejo Económico y Social y su presidente, Gustavo Beliz; y representantes de los trabajadores y de asociaciones, entidades e instituciones vinculadas al sector agroindustrial nacional. De manera virtual, también acompañaron gobernadores de todo el país.

De qué se trata esta ley que se presentó en el inicio de la campaña electoral y trae beneficios para el sector agrícola industrial, un espacio esquivo para el FdT en las urnas.

El proyecto propone fundamentalmente agregar valor a los productos para crear empleos y promover inversiones, incrementar las exportaciones de bienes y servicios del sector, aumentar el ingreso de divisas y alcanzar la meta de 200 millones de toneladas de producción de cereales, oleaginosas y legumbres en 2030.

La iniciativa tiene como eje consolidar a nuestro país como líder agroalimentario y agroindustrial en un mundo que demanda cada día más alimentos y acompañar al sector para la creación de 700 mil puestos de trabajo de calidad hacia 2030, con reglas claras y de largo plazo que aseguren estabilidad y generen confianza.

También se establecerán beneficios fiscales e impositivos para los productores y de esta forma se busca incentivar la inversión de las distintas cadenas agropecuarias. Se establecerán cinco criterios (producción, empleo, ventas, exportaciones e inversiones) para establecer las líneas base de la incrementalidad.

Mediante la definición de cinco criterios para las áreas de producción, empleo, comercialización, exportaciones e inversiones, se busca otorgar previsibilidad a las cadenas de valor agrobioalimentarias con beneficios fiscales sujetos al incremento de la productividad.

De esa forma, alcanza a más de 150 actividades agrobioalimentarias y agrobioindustriales, y a los sujetos contenidos en esas cadenas como productores, emprendedores, cooperativas, formas asociativas, empresas industriales y de base tecnológica, entre otros.

Entre sus principales beneficios se incluyen la amortización acelerada y el menor tiempo en la devolución del IVA para nuevas inversiones, y la promoción de prácticas de cuidado ambiental y del suelo a través de la cesión de bonos correspondientes al 50 por ciento de la inversión como créditos fiscales.

Además, impulsa la promoción de la llamada semilla fiscalizada para especies hortícolas, cereales, oleaginosas y legumbres mediante un bono del 50 por ciento de la inversión como crédito fiscal.

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