Sobre la vida breve de Dardo Cabo, revisitada en novela por Vicente Palermo

Por Nancy Sosa. El autor de este trabajo tuvo la idea de rescatar la figura del joven de quien la mayoría de sus congéneres recuerdan el nivel de audacia y su capacidad de emprender proyectos temerarios.

Hay en la memoria de los viejos militantes un leve recuerdo de quien fue Dardo Cabo. Tipo secote, de pocas palabras, más bien expresivo con los gestos y su acción política que fue variando con el paso del tiempo.

Fue un politólogo muy reconocido en el país, director durante cuatro años del Club Político Argentino, Vicente Palermo, quien tuvo la idea de rescatar la figura del joven de quien la mayoría de sus congéneres recuerdan el nivel de audacia y su capacidad de emprender proyectos temerarios, no todos lúcidos ni de largo alcance. Uno de ellos: secuestrar un avión para viajar a las Malvinas -algo prohibido- para plantar la bandera argentina como testimonio de que el archipiélago en litigio con el Reino Unido era argentino.

1966, fue el año de la osadía, de ese hecho que lo marcó para siempre. En verdad, Dardo Cabo no fue un protagonista de primer nivel en el cartel de la historia argentina porque el hecho que lo envalentonó fue un “toque y me voy”, una escarapela pegada al vuelo en la solapa del Atlántico Sur. Tres años de Palermo tomó la vida de este joven, hijo de un militante metalúrgico de enorme trascendencia en la historia del peronismo. Un dirigente importante, un apoyo sustancial de Eva Perón para tomar decisiones bravas.

No voy a hacer aquí una reseña literaria, no voy a caer en la actitud de críticos o historiadores, ceñidos a la espera productiva de Palermo para marcar que esta vez no se apegó al ensayo o al análisis politológico. Yo voy a aceptar que Palermo hizo una novela con la vida de Dardo Cabo, la breve vida de “Lito” que convocó su atención.

Los que escriben no tienen por qué adherirse a aquello que siempre hacen si se acepta la libertad de incursionar en otros géneros. Tampoco haré aquí un salvataje académico porque no me da el cuero. Creo, sinceramente -y no en joda- que la idea de hablar, discutir, discrepar, traerlo de vuelta al terreno material de la política para discutir con él protagonista ciertos tópicos que quedaron pendientes en la historia, es una buena idea para construir una novela. Coincido en que no es la típica novela que esperan los que se reconocen “buenos lectores”, pero es una novela.

El mecanismo novelístico consiste en este caso en hacer hablar a un muerto, o varios, sobre algo que pasó en la realidad argentina, del hilván de la propia vida que, concebida como herencia para ser superada, hizo de un muchacho muy joven con una idea clara del peronismo mamada desde pequeño, un personaje trashumante por lugares tal vez contradictorios, tal vez todos ligados a una reserva intrínseca de violencia reprimida.

La historia de Dardo Cabo da para una novela -probablemente una mucho más ligera que la lograda por Palermo-, porque sus condimentos esenciales lo justifican y solo lo temporal lleva y trae, en una ruta por momentos escabrosa, un remolino de acontecimientos.

No quedan dudas de que hay en esa bruma del tiempo la singularidad que arrastra el peronismo plebeyo, como lo llama el propio autor. Ya en esa disputa esotérica, Dardo mismo plantea: “la cuestión nunca fue si eras peronista o no, sino a qué clase de peronismo pertenecías”. Se lo planteaba el protagonista principal de la novela, que había pasado de Tacuara al nacionalismo peronista del Movimiento Nueva Argentina, después a Descamisados y finalmente a Montoneros. Leerlo en el tercer decenio del siglo XXI, no es mera casualidad.

En la novela no se destaca que Dardo Cabo haya sido un líder carismático, sí que fue un hombre de carne y hueso, con una infancia diferente a la de otros chicos, una trayectoria política intensa, con sueños y pasiones, sufrimientos y rebeldías como cualquiera de los jóvenes de la década del 60 pero con contactos heredados de su padre, inalcanzables por sus pares.

“La vida breve de Dardo Cabo – Pasión y tragedia del peronismo plebeyo” no es cualquier título, es símbolo epocal que ilumina una parte controvertida de la historia del peronismo, personajes que para los nacidos en las décadas del 40 y 50 se hicieron comunes en la militancia juvenil y la más adulta, rescata incluso buena parte del lenguaje de aquel momento y sobre todo una manera de pensar la política que hoy no existe.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password