Encendido debate en Diputados en torno a la política exterior argentina

Una fuerte discusión entre oficialistas y opositores se dio en torno a las posturas del Gobierno en torno a los derechos humanos en Venezuela, Cuba y Nicaragua. Y también por la actitud del embajador Bielsa al defender a Jones Huala en chile.

La Comisión de Relaciones Exteriores que preside el diputado nacional Eduardo Valdés (Frente de Todos – CABA) celebró este jueves una reunión presencial para tratar una docena de proyectos consensuados, entre ellos varios convenios tales como el que otorga jerarquía constitucional a la Convención Interamericana sobre Protección de Derechos Humanos de las Personas Mayores, o dar luz verde a cónsules.

Pero estaba cantado que en el marco de la reunión se producirían reclamos puntuales de parte de la oposición para reclamar la presencia del canciller Santiago Cafiero, como así también habría un debate en torno a la política exterior argentina. Y finalmente eso ocurrió, cuando tomó la palabra el vicepresidente de la comisión, el radical Facundo Suárez Lastra cuando quedaba un puñado de proyectos para ser expuestos y se abrió un acalorado y extenso debate.

El pedido formal lo había hecho al principio de la reunión, que se extendió más de dos horas, la diputada radical Dolores Martínez, quien expresó que ameritaba la presencia del nuevo canciller para dar explicaciones en torno a la situación de los derechos humanos en Venezuela, Cuba y Nicaragua, o la adquisición de material bélico en China y la situación en Armenia. Por eso pidió la inclusión de los proyectos existentes en torno a esos temas en el temario de la próxima reunión, como así también contemplar la posibilidad de que Cafiero concurriera antes de terminar el año, habida cuenta de la extensión de las sesiones ordinarias hasta fin de año.

El desarrollo del encuentro continuó con normalidad hasta que al exponer sobre un proyecto de ley para otorgar jerarquía constitucional a la Convención Interamericana sobre Protección de Derechos Humanos de las Personas Mayores, adoptada por la Organización de los Estados Americanos durante la 45ª Asamblea General de la OEA, el diputado oficialista Nicolás Rodríguez Saá (Buenos Aires) encendió los ánimos cuando luego de exponer sobre esa iniciativa recordó que cuando en 2016 desde la entonces oposición –hoy oficialismo- se pidió convocar a la entonces canciller Susana Malcorra para exponer sobre el tema Malvinas, ella “mandó al vicecanciller”. Y ahí la emprendió contra la exfuncionaria al citarla como “una canciller a la que tuvimos que pagarle todos los argentinos el lobby para que fuera secretaria general de la ONU y hoy desconozco qué rumbo tiene”.

Le contestó desde JxC el diputado Alberto Asseff (Buenos Aires), diciendo que no tenía sentido “extrapolar situaciones de hace 4, 5 años, y los rangos de quiénes vinieron y dejaron de venir a informar. Lo cierto es que hoy hay que informar y tiene que venir el canciller”. Su par Karina Banfi (UCR-Buenos Aires) lo siguió señalando que “si vamos a hacer y actuar en función de lo que hacen otros, estamos faltando a las responsabilidades incluso penales que tienen los funcionarios públicos. El canciller tiene que venir aquí porque lo vamos a convocar, ahora, en un mes, o el año que viene. Usted con esta retórica anacrónica está poniendo en jaque a un funcionario suyo”.

Rodríguez Saá aclaró que él había dicho que estaba de acuerdo en que el canciller debía concurrir al Congreso, a lo que Banfi repuso: “No lo había entendido porque se fue en la retórica banal”.

Fue un aperitivo del debate que estaba por venir.

La posición argentina en torno a tres países

El debate se calentó aún más cuando la diputada Silvia Lospennato (Pro – Buenos Aires) trajo a colación la discusión en torno a la movilidad jubilatoria y se trenzó duramente con su par oficialista Marcelo Casaretto (Entre Ríos), pero ya promediando la reunión fue que Suárez Lastra pidió plantear una discusión en torno a la posición del Gobierno argentino en torno a la situación de los derechos humanos en Nicaragua, Venezuela y Cuba.

“Nos tiene muy preocupados la posición que Argentina ha tomado como país”, planteó el vicepresidente de la comisión, para aclarar luego que “no venimos con ánimo acusatorio, sino reflexivo”.

En ese sentido reivindicó la necesidad de contar con la presencia del canciller para “poder discutir en persona estas cosas. Nosotros tenemos una mirada muy distinta, porque nos parece que hay una mala apreciación de la idea de ‘no intervención’ en asuntos extranjeros”, que se viene exteriorizando de parte de nuestro país en el marco de votaciones que se dan mayoritariamente de manera condenatoria, y en las que la posición argentina termina siendo contraria.

Suárez Lastra consideró “básicamente muy curiosos” los argumentos brindados por el embajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, respecto de la postura argentina sobre la situación en Nicaragua. “Desde una perspectiva progresista, tenemos que dar un debate -dijo-. No existe hoy la idea de progresismo si no está asociada a la idea de libertad y democracia”.

El legislador radical agregó que “nos parece que hace al prestigio de la Nación cómo se relaciona con los demás países en los ámbitos donde se debate esto y vemos con preocupación que bajo el argumento de la no injerencia se está desarrollando un principio de indiferencia”.

Recordó la “dictadura atroz” que sufrió la Argentina y el papel que tuvo entonces la OEA. “La Argentina no puede seguir aislada de las corrientes democráticas del mundo. Aspiramos a que el Congreso se exprese en el sentido de acompañar esa línea política”, expresó el legislador radical, que recordó luego la reunión entre el presidente argentino y su par francés en Roma, al cabo de la cual el comunicado argentino no hizo referencia a que se había hablado de la cuestión en Nicaragua. “¿Qué más señales necesitamos de que los países tienen preocupación por estas situaciones y nos preocupa que aparezcamos en una posición que nos hace aparecer como soporte de dictaduras de América Latina”.

Si bien celebró que en su última votación nuestro país “afortunadamente” expresó “una tímida corrección sobre Nicaragua”, recordó que la posición argentina había hasta ahora pasado por alto que en el proceso electoral de ese país “estaban en cana los candidatos presidenciales”, y según la postura argentina “parecía que era inoportuno opinar”.

El presidente de la comisión, Eduardo Valdés (Frente de Todos – CABA) tomó la palabra para responderle y en ese marco expresó su “orgullo sobre la política exterior argentina que se desarrolla a partir de la presidencia de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner”.

Valdés se remontó a la historia y consideró que su par tenía “una equivocación” al hacer el análisis histórico del papel de la OEA, recordando que en el 79 estuvo al frente de ese organismo el argentino Alejandro Orfila y que no había venido ese año a la Argentina una representación de ese organismo sino de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“Los miembros de este gobierno tenemos muchas diferencias con quien es el secretario general de la OEA”, remarcó en referencia al uruguayo Luis Almagro, y recordó de manera crítica el papel de ese organismo “cuando se persiguió a dirigentes de América Latina de la misma manera que en Nicaragua”, país del que, recordó, la Argentina retiró a su embajador.

Valdés aseguró que han discutido con Nicaragua lo que allí sucede, pero señaló que “en la OEA no compartimos para nada cuando se quiere discutir la cuestión electoral desde la visión de Almagro. Esa OEA de Almagro nada dijo el día que destituyeron a Dilma Rousseff en Brasil; el día que Argentina inmediatamente reconoció al presidente Michel Temer; la OEA no dijo nada, avaló la proscripción de quien era el candidato Lula, y cuando proscribieron y persiguieron judicialmente a Rafael Correa. Hay sistemas judiciales en los que Luis Almagro puede opinar y en los que no opina”.

A continuación, Eduardo Valdés la emprendió contra el Grupo de Lima, y trajo a colación la postura del mismo en torno a Evo Morales, de cuya suerte el entonces presidente electo Alberto Fernández se preocupó y ante la negativa de Mauricio Macri a darle asilo, recordó que le pidió auxilio al presidente mexicano, que envió un avión, pero “el Grupo de Lima no permitió que el avión pudiera abastecerse en los países que lo integraban”, y celebró entonces la acción del presidente paraguayo Mario Abdo de autorizar que su país recibiera el avión para marchar desde allí rumbo a Mëxico.

Reivindicó luego la salida de nuestro país del Grupo de Lima para irnos al Grupo de Contacto, que aseguró que “está teniendo éxito” en Venezuela, aunque aclaró que las negociaciones son difíciles “porque esto no se resuelve de un día para otro. Yo soy partidario de que se resuelvan las situaciones siempre por diálogo, nunca por intromisión en otros países”.

El papel de Bielsa

Luego Eduardo Valdés salió en defensa del embajador argentino en Chile, Rafael Bielsa, por su intervención personal en el proceso judicial en Chile. Dijo que fue a pedido de la abogada defensora de Facundo Jones Huala, y en esos casos es decisión del embajador o el cónsul intervenir. “Me encanta que se involucren los embajadores más que los cónsules”, aclaró el legislador, que recordó luego cuando Diego Guelar –al que definió como un “brillante” embajador- intervino en Estados Unidos para defender al argentino Víctor Saldaño, condenado a muerte por asesinato, para que lo sacaran del corredor de la muerte.

Valdés planteó si la diferencia estaba en que uno fuera blanco y el otro mapuche, pero consideró “ejemplar” la actitud asumida por Bielsa.

Y concluyó afirmando que “en pocas situaciones tengo tanto acuerdo como en la política exterior de este gobierno”.

Karina Banfi habló a continuación. Lamentó que la única vez que la Argentina hubiera tenido un presidente en la OEA haya sido “un milico”, aunque luego le aclararon que Alejandro Orfila era diplomático de carrera, a lo que ella entonces corrigió llamándolo como “alguien muy amigo de los militares”.

La diputada diferenció la actitud que le corresponde al titular de la OEA con el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos y aun de la CIDH, reivindicando la independencia de cada organismo. “Cuando tienen objeciones sobre Almagro, lo hacen en nombre propio, pero no son las mismas manifestaciones que lleva adelante el Consejo Permanente de la OEA, del cual participamos activamente”, agregó.

Banfi contó que ella trabajó 10 años en el Consejo Permanente de la OEA y también después en la Comisión, “porque conviven, no es algo escindido”.

Se preguntó si la postura del Gobierno argentino en los temas de derechos humanos  de los países citados “es una necesidad retórica que tienen para justificar la relación y los vínculos que tienen con esos países”, pero resumió que “debemos concertar en un punto que hay cosas que son inadmisibles”.

“Cuando hablamos de derechos humanos, es un concepto internacionalista; siempre va a haber un nivel de intervención”, enfatizó, añadiendo es concepto al “principio de no indifeencia a los derechos humanos”.

Valdés volvió a intervenir luego, dejando claro que “donde plantea Luis Almagro ‘A’, nosotros seguramente nos vamos a encontrar del otro lado”.

El rionegrino Luis Di Giacomo (Juntos Somos Río Negro) pidió la palabra para referirse a Jones Huala, a quien definió como un “autopercibido mapuche, que fue emo, fue trotskista, entre otras cosas que se autopercibe”, y lo diferenció “total y absolutamente de las comunidades mapuches que conviven en la región”.

“Jones Huala es un dirigente de la RAM, que muchos dicen que se inventó para encubrir una represión”, dijo y sobre el papel diplomático desempeñado en su momento por el embajador Guelar sobre el argentino condenado a muerte en Texas, aclaró: “Saldaño era un delincuente común asesino que merece que se respeten sus derechos humanos. Esa actitud fue porque nosotros como argentinos condenamos la pena de muerte, (el embajador) fue a defender que no se aplique la pena de muerte. En el caso de Jones Huala, la actitud de Bielsa fue claramente política, de acompañamiento a quienes en todo caso hoy están desconociendo la existencia del Estado argentino y están perpetrando ataques tanto en Argentina como en Chile”.

A su turno, Alberto Asseff la emprendió también contra Jones Huala, asegurando que “no es argentino, quiere generar un espacio segregado de la Argentina”. Advirtió que “el justicialiso tiene entre sus tres banderas una que habla de soberanía, de eso les estoy hablando yo: él reniega de su condición de argentino, ese no es un dato menor, por lo menos justificaba que no se involucrara el embajador”.

“No porque sea político tiene que intervenir políticamente”, aclaró sobre Bielsa y concluyó advirtiendo que “si no reaccionamos nos vamos a encontrar con un problema más que grave, un problema mayor que el terrorismo. La segregación de la Argentina. Este tema del sur hay que tratarlo con mucho cuidado, sin ideología”.

El oficialista Carlos Heller celebró el debate y recogió las expresiones de su par rionegrino como “una prueba de la complejidad de algunas cuestiones y lo difícil que se hace a veces cuando hay que conciliar historias concretas como las que se describen”.

Su exposición giró en torno al bloqueo a Cuba que lleva 60 años, y la emprendió contra la OEA por no haber condenado “el golpe en Brasil”. Insistió en denominarlo un golpe a la luz de los hechos posteriores y hasta arriesgó que “uno podría decir que hay un gobierno ilegítimo” en ese país porque Jair Bolsonaro “fue elegido en una situación ilegítima”.

Se quejó también de que no se condenara “la tremenda represión en Chile”, y concluyó: “Es muy triste el rol de la OEA, históricamente, no solo con Almagro”.

Heller concluyó afirmando que le encantaría “que venga el canciller y hagamos un profundo debate sobre la política internacional argentina y cuál debe ser y por qué hay distintas varas para hablar de distintas situaciones, según el signo político del cual estamos hablando”.

Volvió a intervenir Facundo Suárez Lastra para reconocer que él como tantos correligionarios de su generación tuvieron una “corriente de simpatía con la revolución cubana y la nicaragüense”, aunque aclaró que no fue así con Venezuela. “No nos comimos a Chávez ni un día”, destacó.

Y más allá de esa “simpatía y acompañamiento” que tuvieron, como así también recordó haber tenido “el privilegio de haber tenido una larguísima conversación de más de 4 horas a solas con Fidel Castro, esto no quiere decir que uno no tenga una mirada crítica de un proeso que se desarrolla en el tiempo que no ha logrado dar satisfacción a su pueblo”.

Consideró “equivocadísima” la política de Estados Unidos respecto de la isla, “pero ninguna de esas circunstancias hace que nos pongamos los tapaojos para no ver lo que está pasando hoy” allí.

Concluyó aclarando que “de ninguna manera estamos comprando la historia de la OEA, lo traen ustedes para no discutir lo que estamos hablando. No tengo nada que ver con la historia de la OEA ni lo traje al debate”.

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