Reformas claves para la educación post pandemia

Por Juan Francisco Nosiglia. Sancionar la ley para la Ciudad de Buenos Aires es una oportunidad para darle sentido, direccionalidad y fundamento a la política educativa en su conjunto.

La educación en Argentina está en su momento más crítico. Fue una de las áreas más castigadas como producto de la pandemia, pero también como consecuencia de las malas decisiones adoptadas por el gobierno nacional. En junio de 2020, según los datos oficiales del Ministerio de Educación, 1,1 millones de chicos y chicas se habían desvinculado de la escuela y las estimaciones más recientes indican que ya serían 1,5 millones. Esto representa un 13% menos de alumnos en los tres niveles obligatorios.

Preocupan, también, los datos relativos a la tasa de egreso a nivel nacional. Según datos oficiales, tan solo el 54% de los estudiantes en Argentina cumplen con sus estudios obligatorios. En los sectores más vulnerables, apenas 4 de cada 10 jóvenes terminan sus estudios.

Pensamos que, en este contexto, sancionar la ley de educación de la Ciudad de Buenos Aires es una oportunidad para darle sentido, direccionalidad y fundamento a la política educativa en su conjunto y proyectarla más allá de una gestión política, para construir una política de estado. 

La educación constituye uno de los instrumentos sociales más importantes para luchar contra las desigualdades, hacer frente a los fenómenos y procesos de segregación y exclusión social, establecer los valores cívicos y democráticos e impulsar el desarrollo económico y cultural de una sociedad.

Creemos que la política educativa debe basarse en la consolidación de un sistema que asegure que la ciudadanía tenga más y mejores oportunidades de desarrollo. La educación siempre fue una prioridad para nosotros, y lo seguirá siendo ahora más que nunca. En este sentido, insistimos en poner en agenda temas que atraviesan la política educativa de la Ciudad de Buenos Aires para que se habiliten discusiones democráticas y se logren acuerdos sustentables a la hora de potenciar la calidad en la educación.

En tiempos de profunda crisis educativa, atravesada por múltiples desigualdades e inequidades que condicionan el futuro de miles de jóvenes en la CABA y en el país, es necesario construir consensos y abrir un diálogo desinteresado, responsable y pluralista con diferentes actores para sostener políticas y reformas educativas que contengan a todos.

La Ciudad de Buenos Aires, con una vasta y relevante trayectoria en materia educativa, no tiene hasta la fecha una ley de educación que oriente las políticas del sector y establezca la agenda educativa a la altura del siglo XXI.

El proyecto de nuestro bloque -UCR Evolución- presentado en la legislatura pretende avanzar en cinco reformas que son claves para fortalecer la educación y adaptarla a los cambios más recientes. Creemos que es necesario aumentar la inversión en materia de educación en la Ciudad, que necesitamos planificar la incorporación de la tecnología y los sistemas y herramientas necesarias para su aprovechamiento, que tenemos que ser más rigurosos en la articulación entre los tres niveles educativos, que es imprescindible trabajar en mejorar la formación docente y desarrollar el legajo único estudiantil como una herramienta para el seguimiento de la trayectoria de cada estudiante. Entre otras propuestas que el proyecto de ley hace.

Los desafíos en materia de educación a los que tendremos que enfrentarnos en la era de la post pandemia son considerablemente mayúsculos, porque no solo se trata de revertir la crisis estructural que Argentina tiene desde hace muchísimo tiempo en materia de educación, sino que además implica adaptarse al escenario pos pandemia. Es por este motivo que tenemos que ser capaces de dar respuestas que sean compatibles con las nuevas demandas como consecuencia de las transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de los últimos tiempos, pero sin dejar de atender la grave crisis educacional más inmediata que hoy tiene nuestro país.

La experiencia mundial muestra la existencia de una estrecha correlación entre el nivel de desarrollo de los países, en su sentido amplio, con la fortaleza de sus sistemas educativos y de la investigación científica y tecnológica. La crisis en la educación argentina es uno de los problemas más graves que tenemos hoy. Afortunadamente, ya nadie duda de eso. No hay más tiempo. Necesariamente debemos hacer efectivas reformas para que la educación en Argentina recupere la calidad de la enseñanza, se adapte a las nuevas transformaciones, sea más inclusiva y vuelva a construir ciudadanía para las generaciones que vienen.

*El autor es legislador porteño por UCR-Evolución.

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