En un conmovedor discurso, Esteban Bullrich puso punto final a su paso por el Senado

El Cuerpo escuchó atentamente el mensaje del senador que padece ELA, en el que se despidió de su banca. Fue un mensaje muy emotivo y un llamado al diálogo y a superar la grieta. El video.

El mensaje de Esteban Bullrich fue un momento de enorme emotividad en la Cámara alta. (Fotos: Comunicación Senado)

Fue sin lugar a dudas el discurso más crudo y emotivo que pueda recordarse en el Senado: la despedida de Esteban Bullrich, a través de un mensaje expresado a través de la aplicación con la que se hace entender y en el que trató de dejar un mensaje de unidad, expresando en un pasaje su rechazo a las divisiones: “Ya probamos con la grieta y acá estamos”, dijo, asegurando que “esta Argentina que tenemos es la resultante de nuestra incapacidad de encontrar soluciones comunes a los problemas”.

Al concluir su discurso, desechó la posibilidad ofrecida por sus pares y las autoridades del Cuerpo para continuar ejerciendo sus funciones de manera remota, como se hizo durante la pandemia. “No hay hombres imprescindibles; hay decisiones imprescindibles”, se justificó.

Arrancó agradeciéndole a la presidenta del Cuerpo “las muestras de afecto” brindadas en “este tiempo difícil para mí”. Recordó que lleva 20 años en política y “siempre intenté ser fiel a mí mismo, no mentirme, hacer lo que sentía justo aunque no fuer conveniente”.

“Hoy desde este recinto del que me honra ser parte vengo a hacer algo que va en contra de cada fibra de mi cuerpo. Nada de lo que soy me indica que este es el camino que quiero seguir, pero creo firmemente en la idea de que el interés público siempre debe estar por encima de los intereses personales”, continuó, admitiendo a continuación que “la realidad me impone esta decisión y la vida me ha enseñado a aceptar la realidad”.

Con sus sollozos de fondo se lo escuchó decir: “Con todo el dolor del mundo y la frustración de no tener alternativa, quiero anunciar mi renuncia al cargo de senador por la provincia de Buenos Aires. Ser parte del Senado de la Nación ha sido uno de los honores más grandes, impensados y desafiantes de mi vida política y de mi vida en general. Acá encontré a un grupo de personas comprometidas con sus provincias y con la patria, y pude hacer mi aporte para lograr lo que voy a seguir buscando: un mejor país para mis hijos”.

El llanto del senador Bullrich. (Fotos: Comunicación Senado)

“Digo esto sin ataduras partidarias y les pido que tomen todas las expresiones que siguen como de quien vienen: un ciudadano –continuó-. Renuncio a mi banca con mucha tristeza y mi última actividad legislativa es un proyecto de ley de educación inclusiva por el que pido tratamiento sobre tablas, que busca igualar oportunidades y que como todo lo que hecho hasta ahora en mi vida política intenta dejar de lado egoísmos y vanidades para buscar el consenso. Y este proyecto fue acordado a partir de tres proyectos y con el aporte de senadoras y senadores de todos los bloques que dejando de lado intereses personales y visiones partidarias encontramos el proyecto común”.

El proyecto fue aprobado más tarde sobre tablas por el pleno el Cuerpo.

En ese sentido Bullrich señaló que “a lo largo de estos 20 años esto me ha pasado innumerables veces. Créanme que es mucho más lo que nos une que lo que nos divide, solo se requiere vencer prejuicios, hacer silencio y escuchar al otro. Este proyecto no es de nadie, es de todos, porque en política las buenas ideas no tienen dueños, tienen beneficiarios”.

“Y porque como dijera Borges, nadie es la patria, pero todos lo somos”, sintetizó.

Un llamado enfático por la búsqueda del diálogo

Esteban Bullrich expresó su deseo de que su paso por el Senado sea recordado por “la búsqueda constante del consenso a través del diálogo, del diálogo entendido como una conducta activa de apertura y de generosa curiosidad, en la que los participantes se abren a escuchar a la persona que tienen enfrente. Ese es para mí el valor más importante y a la vez más escaso de la política argentina. La posibilidad de entender que los adversarios nunca son enemigos y que representan a una porción a los argentinos cuyos valores, intereses y deseos son tan atendibles como los de uno y que se puede hablar, negociar y acordar sin relegar lo que uno es y lo que uno defiende”.

“El diálogo no puede ser solamente táctica, convencimiento y competencia. La lógica transaccional en la que negociar es solamente un cálculo contable, nos despoja de sentido y nos convierte en meros mercaderes políticos que dejan de mirar el bien común”, sostuvo, para agregar luego que “el diálogo, la búsqueda de la razón entre dos debe ser un acto de generosidad, de amor y de caridad cristiana, entendiendo que la verdad y la justicia son valores que encontrar, no propiedad de algunas de las dos partes”.

El afecto de su esposa María Eugenia. (Fotos: Comunicación Senado)

Reconoció que “esa falta de diálogo trasciende estas paredes. Vivimos en un país enfocado en la grieta y en el debate violento, un país en el que la gente escapa de la política, la desprecia y la condena. Un país en el que la gente se recluye en lo privado, soltando el sueño de ser parte de la construcción de una Argentina mejor. Un país en el que empujamos a la gente a ejercer el rol más importante de la democracia: el rol de ciudadano”.

El senador del Pro dijo que se va “con la tranquilidad de que acá hay mucha gente que tiene la vocación de construir un mejor país y resolverle los problemas a la gente, anímense a ejercerlo. Hagan carne el mandato de la gente  aprovechen que Dios les da la voz y la fuerza para desempeñarlo y tengan el coraje de hacer solamente lo que saben correcto”.

“Nuestro país clama por consensos. Los números de pobreza, la falta de desarrollo, los jóvenes que se van del país, la catástrofe educativa y la continua y prolongada postergación de nuestros sueños producida por un estancamiento del que somos culpables los políticos, nos obliga a gobernar diferente”, advirtió.

Para Esteban Bullrich, “todos hemos sido culpables de gobernar con tapones en los oídos, nosotros también; no hay más tiempo para eso.

Nadie tiene más tiempo a que juguemos a no ponernos de acuerdo”, dijo, y por eso llamó a “encontrar puntos de equilibrio donde asentar las bases del país que queremos ser. Quizás así podamos evitar el desastre”.

En otro pasaje habló de “sentarse en la mesa del diálogo no pensando en qué me voy a llevar cuando me levante, sino qué voy a dejar en la mesa para alcanzar el acuerdo, sobre todo nosotros los dirigentes políticos”.

Einstein decía que si querías resultados distintos, no hicieras siempre lo mismo. Ya probamos con la grieta y acá estamos. Esta Argentina que tenemos es la resultante de nuestra incapacidad, de encontrar soluciones comunes a esos problemas”, observó el senador nacional.

Promediando su mensaje, aclaró que deja los honores, pero no la lucha, que es su sostén. “Seguiré trabajando por un país mejor porque ese es el compromiso que asumí por mis hijos hace 20 años. Y es un compromiso para toda la vida”.

Anunció que el tiempo que viene lo dividirá entre su familia, “que merece tenerme presente después de tantos años de compartirme con ustedes”, y la lucha contra la ELA. “Esta enfermedad que por poco frecuente está poco investigada y poco atendida y contra lo que hay mucho por hacer. Mi fundación recientemente lanzada va en ese sentido, quiero hacer mi aporte, como hicieron mis abuelos en la lucha contra el mal de los rastrojos, para que la ELA sea una enfermedad que se atraviese más aliviadamente y para que empecemos a transitar el camino hacia una cura”.

Los agradecimientos

Esteban Bullrich agradeció a continuación “a todos los que han sido parte de ese camino. Primero a Dios por esta cruz, él nunca nos pone pruebas que no podamos superar, y aunque a veces duela el cincel del escultor, sé que solo si nos dejamos moldear por él llegamos a nuestra mejor versión. Esta cruz me ha permitido recibir infinitas muestras de cariño y amor diariamente, esta cruz que me ha enseñado que la vida es hoy y el mañana es esperanza”.

Agradeció luego a su esposa, María Eugenia, “con quien hace unos días cumplimos 22 años de casados y sin quien nada de lo que hice hubiera sido posible. María Eugenia es una santa y es a la vez mi conexión con el cielo y mi cable a tierra; a mis hijos, a quienes ver crecer es la felicidad más grande de mi vida y quienes con generosidad toleraron a un padre que trabajaba mucho más que lo que ellos hubieran preferido. A mi equipo, que ha trabajado incansablemente día tras día para cubrir mis debilidades, y errores, y francamente estos crecieron los últimos meses”.

Citó luego a “dos senadores que han sido un ejemplo en esto de dialogar sin traicionar la propia esencia”, señaló en referencia a Federico Pinedo y Miguel Angel Pichetto, y de los que dijo que fueron “mis maestros cuando hacia los primeros palotes en este Senado”.

“A mi bloque, a sus conductores Humberto (Schiavoni), Juan Carlos (Romero) y Luis (Naidenoff), y a Martín (Lousteau), ese amigo que me ha dado el Senado”. Sentado a su izquierda, Lousteau mantuvo todo el tiempo su mano en la espalda de Bullrich, consolándolo.

Esteban Bullrich consolado por su amigo Lousteau.

“Les agradezco el afecto, consejo y contención que me han dado especialmente en los últimos meses. Me han ayudado a llegar hasta acá y lamento mucho dejarlos en lo que viene, pero Dios tiene otros planes para mí. Espero seguir aportando desde otro lugar a la enorme tarea que tienen por delante”, expresó.

Luego agradeció a los senadores José Mayans y Silvia Elías de Pérez, por “su acompañamiento espiritual permanente”, agradeció también a la secretaria administrativa del Senado, María Luz Alonso y con ella a todo su equipo y al personal de seguridad que estuvo pendiente siempre de sus necesidades, sobre todo en este tiempo.

“Es muy importante para mí saber que a pesar de las diferencias y las peleas, vibra en cada uno de ustedes el deseo latente de hacer una Argentina próspera sostenible, pujante e inclusiva. Hoy doy este paso con tristeza, pero también sabiendo que si no dejan de hablarse y tender puentes, si son honestos con los demás pero especialmente con ustedes mismos, van a encontrar el camino que nos alejó en este tiempo la ceguera y el egoísmo. Será a partir de ahora sin mí, pero sepan que aunque no esté estaré, que la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, los ilumine a ustedes y a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”, concluyó el senador.

Un conmovedor aplauso cerró las palabras de Bullrich. (Fotos: Comunicación Senado)

Un pedido para que siguiera en su banca

Tras un prolongado aplauso de todo el Senado, un conmovido José Mayans pidió la palabra para hacer lo que él mismo definió como “una propuesta inusual”. Y expresó: “Nosotros no queremos que se vaya Esteban del senado, creemos que con la ayuda de (su esposa) María Eugenia, él puede seguir trabajando, esperando su recuperación, que hay formas para que él pueda seguir trabajando desde su casa, como se ha hecho en toda la pandemia. Mientras esperando su recuperación, porque puede producirse eso”.

Pidió entonces a que el deseo de Bullrich fuera reconsiderado, que el bloque en su conjunto expresara su voto y su presencia, e insistó: “el puede seguir trabajando desde su casa. Yo creo que él se va a poder recuperar, no podemos aceptar su renuncia. El tiene que seguir siendo senador de la Nación”.

La presidenta del Cuerpo tomó la palabra, para decir que si Bullrich consideraba que podía continuar haciéndolo, eso podía ser acordado. “Si él quiere y puede seguir trabajando desde su casa en forma remota, como lo hemos hecho durante un año y medio, la tecnología es la que le permitiría seguir ejerciendo en forma remota, porque su cabeza funciona”, señaló Cristina Kirchner, aclarando que si expresaba su voluntad racionalmente, ella personalmente como presidenta no tenía ninguna objeción y descontaba que el cuerpo lo iba a aceptar. Pero aclaró que “el que tiene que decidir, más que el Cuerpo, que nosotros o que yo, es el senador Bullrich”.

Desde Juntos por el Cambio habló el presidente del interbloque, Luis Naidenoff, quien consideró que sería conveniente, en función de la voluntad expresada por Esteban Bullrich, “que nos tomemos un tiempo, el propio Esteban, y nosotros acompañando esa decisión, que requiere una interpretación y una modificación reglamentaria”.

Pidió entonces unos días para que él lo reflexionara, con lo que Cristina coincidió, pero aclaró que además no había hecho la presentación formal de la renuncia. “Objetivamente no hay ningún inconveniente en considerar esto en las próximas sesiones, para no forzar esto”, aclaró, aunque a continuación le informaron que el senador estaba redactando la respuesta.

Y minutos después la expresó, agradeciendo el pedido pero aclarando que su decisión ya había sido expresada. “No hay hombres imprescindibles; hay decisiones imprescindibles”, concluyó.

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