Las certezas que dejó la última sesión más allá del mal de ausencias en JxC

Un fuerte sentimiento de culpa por los faltazos hizo que la oposición terminara sobreactuando la derrota, cuando en realidad había conseguido forzar una modificación del mínimo no imponible que de lo contrario el gobierno no hubiera hecho.

Por José Angel Di Mauro

Justo cuando los casos de Covid-19 mantienen un paulatino pero sostenido incremento y muchos ya se inquietan temiendo que el espejo que adelanta que representa Europa se haga realidad más temprano que tarde en estas tierras, la vicepresidenta de la Nación se mostró con artistas, periodistas y demás figuras de la cultura en un salón de eventos de Pilar. La fiesta fue multitudinaria, según pudo observarse en las imágenes que ella misma difundió en sus redes sociales, que estuvieron bien activas en la previa de la celebración navideña.

Siempre diferenciándose del Presidente, que a la misma hora organizaba el lunes pasado en la residencia de Olivos un encuentro con el bloque de diputados oficialistas, y se cuidó muy bien de que no trascendieran imágenes. Oficialmente se la presentó como una reunión de trabajo, en vísperas de una sesión muy trascendente como sería la convocada por la oposición para debatir la modificación de Bienes Personales. Fue más bien un asado, no muy distinto del encuentro que celebró el año pasado, esa vez de día y en tiempos de aislamiento más sin cumplirlo. Y como los que hacía también a fin de año Mauricio Macri con diputados y senadores.

En este caso fueron solo diputados, que debieron entregar sus celulares al llegar, como establece el protocolo de los presidentes, que Alberto Fernández no hacía cumplir hasta ahora. No fuera cosa que trascendieran fotos incómodas. Por eso no hubo imágenes del encuentro en las redes sociales de los propios legisladores, ni Presidencia difundió ninguna.

Tampoco estaba el clima como para mostrar festejos, después de la severa derrota que habían sufrido tres días antes. Al día siguiente tenían la oportunidad de resarcirse, aunque en rigor de verdad ningún proyecto muestra equivalencia con el Presupuesto. Que pregunten sino en el Fondo Monetario, donde tomaron nota del duro traspié.

El panorama no era prometedor, tratándose de una sesión convocada por la oposición y luego de los resultados de las dos votaciones que había perdido el oficialismo el jueves y viernes anterior; un resultado distinto tendría sabor a revancha y cambio de clima para el Frente de Todos.

Fue lo que en definitiva sucedió, pero en la sesión hubo mucho más que la ausencia de tres diputados. En primer lugar, el oficialismo se manejó bien esta vez. En principio, se aseguró el voto de los cinco diputados del interbloque Provincias Unidas -dos rionegrinos, dos misioneros y un neuquino-, que si bien siempre serán cercanos al oficialismo y el viernes habían votado con el FdT, habían apoyado el pedido de Juntos por el Cambio para forzar el tratamiento del proyecto sobre Bienes Personales. Debía asegurarse además que todos los miembros del bloque que conduce Máximo Kirchner estuvieran en sus bancas, requisito que los oficialismos suelen cumplir, y el actual lejos está de ser una excepción. Por último, jugó sus cartas hábilmente.

Era de manual que no terminarían oponiéndose, ni tampoco podían hacer seguidismo de la movida opositora; el fin de semana trascendió entonces que presentarían un proyecto alternativo, y el lunes altas fuentes del oficialismo lo confirmaron e hicieron trascender detalles: la iniciativa comprendería elevar de 1,25 a 1,5% la alícuota para bienes que superan los $18 millones. Para el día siguiente, fuentes de JxC aclaraban que no les había llegado el proyecto del oficialismo, pero por lo que había trascendido no les gustaba y apostarían a que en el recinto ganara la media sanción proveniente del Senado, sin modificaciones. El interbloque Federal garantizó también su apoyo a ese proyecto.

El presidente de la comisión anunció durante la reunión la decisión de modificar el proyecto del Senado. (Foto: HCDN)

El Frente de Todos recién mostró sus cartas al inicio de la reunión de la Comisión de Presupuesto, cuando el titular de la misma, Carlos Heller anunció que no habría nuevo proyecto sino que harían modificaciones a la media sanción proveniente del Senado, con ese aumento de la alícuota, más otro que le sumaron en el transcurso de la reunión: la elevarían a 1,75% para quienes tuvieran patrimonios por encima de los 300 millones de pesos. Esos aumentos de alícuotas representan más impuestos y trasgrede un compromiso electoral de JxC: nunca avalarán esas medidas, de ahí el obvio rechazo que anticiparon. Pero sin necesidad de escuchar los discursos de sus miembros, desde la principal oposición entendieron que el oficialismo se garantizaba así los votos de la izquierda, siempre de acuerdo con gravar más sobre los que más tienen.

En Juntos por el Cambio ya no contabilizaban a Alvaro González para la sesión del Presupuesto. Diputado de confianza de Horacio Rodríguez Larreta, de larga experiencia y muy respetado al punto de haber sido vicepresidente de la Cámara el primer año de la gestión Fernández, nadie le había reprochado que se tomara licencia desde el 13 al 31 de diciembre para asistir al casamiento de su hija en Alemania. Se fue sabiendo que no estaría para votar el Presupuesto, pero Juntos por el Cambio siempre dio por sentado que no obstruirían su aprobación, así que no lo necesitaban. Cuando la oposición en su conjunto terminó rechazándolo, la diferencia fue tan holgada que nadie reparó en su ausencia.

Impulsora de esa sesión especial pedida por la oposición, Silvia Lospennato lo llamó el sábado a Alemania para ver si le era posible volver, mas ya no había tiempo. Pasado el mediodía del martes se supo de la baja inesperada de Camila Crescimbeni -extitular de la Juventud PRO y cercana a María Eugenia Vidal-, en este caso por haber dado positivo su test de Covid. Secretaria Parlamentaria de Juntos por el Cambio y por lo tanto encargada del “poroteo”, Lospennato ya tenía conocimiento de otra ausencia “por viaje”, la de la radical cordobesa Gabriela Brouwer de Koning. Demasiada ventaja para ganarle a un oficialismo necesitado de victorias.

La diputada Silvia Lospennato motorizó la sesión y llevaba el conteo de los propios.

El triunfo oficialista resultó ser un bálsamo para el Frente de Todos, equiparable a la mejora electoral entre las elecciones de septiembre y noviembre. Un resultado distinto hubiera ahondado la crisis soterrada que anida en el bloque oficialista. Pero no oculta datos que no hicieron más que verificarse: el número que pueden llegar a sumar en la Cámara baja es muy exiguo y no les alcanza siquiera para el quórum. Solo pueden confiar en el interbloque Provincias Unidas y en el santacruceño de origen kirchnerista Claudio Vidal, integrante de un bloque de dos que completa el riojano Felipe Alvarez, que hasta ahora es mirado con lupa, pero pareciera estar privilegiando su relación con Rodríguez Larreta y viene votando junto al resto de la oposición.

Con 123 voluntades, ni siquiera puede depender el oficialismo de los cuatro de la izquierda: no llegan al quórum y solo pueden ganar por mayoría simple si se dan en la oposición ausencias como las del martes.

Precisamente el mal de ausencias tuvo tal repercusión para Juntos por el Cambio que en adelante todos se cuidarán mucho más. Venían relajados luego de dos años de haber puesto el tema de las asistencias en las votaciones en un segundo plano. Lo de la cordobesa del bloque Evolución Radical es inaceptable y las facturas se las pasarán a Rodrigo De Loredo por no haber garantizado la presencialidad de toda su bancada: los argumentos de ella en su defensa son cuanto menos ingenuos; dijo que su familia se había ido el 16 y ella viajó al día siguiente porque no sabía de la sesión que ella misma había votado durante una reunión que terminó a las 10.21 del viernes. La oposición pidió la sesión para el martes venidero antes del mediodía y a las 12.57 la HCDN la confirmaba a los medios. Antes de llegar a Ezeiza Browuer de Koning ya debía estar enterada.

Gabriela Browuer de Koning quedó en el ojo de la tormenta.

Lo de la diputada con Covid es un llamado de atención: nadie sugiere que vayan a diagnosticar falsos positivos para diezmar a la oposición, pero en JxC reclaman una auditoría ante el temor de que para una sesión con final ajustado puedan llegar a omitir casos en el oficialismo.

Como sea, con un fuerte sentimiento de culpa la oposición terminó sobreactuando la “derrota”, cuando consiguió forzar una modificación del mínimo no imponible que el gobierno tenía decidido no cambiar este año. Así como tienen que unificar liderazgos, deberían ordenar el discurso. Si bien el gobierno anticipa que habrá llamado a extraordinarias, nadie espera que vaya a haber sesiones este verano salvo por temas relacionados con el acuerdo con el Fondo. Gabriela Cerruti anticipó que “en algún momento del verano” será presentado el Plan Plurianual. No es lo que confió a este medio una encumbrada fuente oficialista del Congreso, que sin descartarlo lo puso en duda: “Faltó el primer escalón, que era el Presupuesto. Ese rechazo te condiciona los demás escalones”, advirtió.

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