Juntos por el Cambio suma 17 bloques en ambas cámaras

Para muchos es una muestra de fragmentación en la principal oposición, pero en el espacio rechazan que eso sea un defecto y prefieren considerarlo una forma de canalizar el crecimiento del espacio y admitir la diversidad canalizando las diferencias.

Podría decirse que duró poco el efecto triunfador de la oposición en las últimas elecciones. Por un lado, el oficialismo salió a festejar haber logrado dar vuelta los resultados de las PASO en (apenas) dos provincias (Chaco y Tierra del Fuego), y haber acortado distancias en la provincia de Buenos Aires, donde igual perdió. Pero el énfasis puesto en el mensaje oficial fue suficiente como para que cierta cuota amarga se percibiera en las huestes de Juntos por el Cambio.

Después vinieron los resultados en las votaciones de ambas cámaras y ahí pasó de la efervescencia a la decepción. Porque si bien rechazar el Presupuesto 2022 nunca fue un objetivo de la oposición, la contundencia de esa votación fue un fuerte llamado de atención para el oficialismo y dio bríos a Juntos por el Cambio, que a pesar de no ser siquiera primera minoría en Diputados, dio una fuerte imagen de solidez a tener en cuenta para los próximos dos años. Sin embargo después vinieron los resultados por Bienes Personales -un debate que JxC logró forzar, también en una votación- y ahí afloró la decepción, desnudando las derrotas errores de cálculo, desaprensión de algunos legisladores propios, y la realidad en un Senado donde si bien el oficialismo ya no es amplia mayoría sigue manejando los hilos y hasta encontró reservas para cuando le falte algún legislador propio.

Todo eso sin sumar el daño que le generó a la principal oposición lo sucedido en la provincia de Buenos Aires, donde se dio marcha atrás con una ley de María Eugenia Vidal de 2016, con la anuencia de la mayoría de JxC.

Pero un detalle en el que propios y extraños vienen poniendo énfasis es en la fragmentación que pareciera mostrar Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados, con nada menos que diez bloques.

En rigor, no es un dato nuevo de ese espacio, que a la postre es un frente y no un partido, donde ni siquiera tienen un eje convocante como es el peronismo dentro del Frente de Todos. Juntos por el Cambio, como antes Cambiemos, siempre fue la conjunción original de tres partidos: Pro, UCR y Coalición Cívica. Y aun cuando gobernaban, conservaron su independencia como bloques, e incluso los catamarqueños mantuvieron su Frente Cívico, a pesar de su origen y pertenencia radical. Además, antes de las últimas elecciones eran seis bloques, sin que nadie levantara la voz hablando de fragmentación: Pro, UCR, CC-ARI, Frente Cívico y Social de Catamarca y Producción y Trabajo (del sanjuanino Marcelo Orrego).

Sin dudas la mayor anomalía que pareciera mostrar la composición actual de JxC en esa Cámara radicaría en la división del bloque radical original y la ausencia de un jefe del interbloque, designación insólitamente postergada hasta el mes de marzo.

Sus 116 miembros se dividen de la siguiente manera:

Pro  50
Unión Cívica Radical33
Evolución Radical12
Coalición Cívica11
Encuentro Federal4 (Amaya, García De Luca, Monzó y Stolbizer)
Producción y Trabajo2 (Susana Laciar y Humberto Marcelo Orrego)
Republicanos Unidos 1 (Ricardo López Murphy)
Creo 1 (Paula Omodeo)
Avanzar San Luis1 (Claudio Poggi)
Ahora Patria1 (Carlos Raúl Zapata)

Panorama en el Senado

La supuesta armonía reinante en la Cámara alta omite que allí también conviven numerosos bloques. No una decena, como en la Cámara baja, pero son 7, lo que en proporción representa una proporción más grande que la de Diputados.

La diferencia es que en el Senado el radicalismo no se dividió y por ejemplo el desplazamiento de Martín Lousteau de la vicepresidencia del Cuerpo no generó controversias. En su lugar se nombró a la flamante senadora santafesina Carolina Losada, a quien el propio economista votó. Y designaron un presidente de interbloque que no preside ninguna bancada, lo cual tranquilizó ánimos.

El bloque mayoritario sigue siendo el radical, con 18 miembros, de ahí que el interbloque esté presidido por un miembro del partido centenario, mientras que el Pro cuenta con 9 miembros.

De ambas bancadas se escindieron los chubutenses, creando el bloque Integración y Desarrollo Chubutense que preside Ignacio Torres y que podría sumar también a la neuquina Lucila Crexell, pasando a ser en ese caso un bloque patagónico. Pero de momento, la exintegrante del MPN mantiene su bloque unipersonal Movimiento Neuquino.

El sanjuanino Roberto Basualdo sigue con su unipersonal Producción y Trabajo, y hay otros dos monobloques: el de la tucumana Beatriz Avila, denominado Partido por la Justicia Social, y el histórico Justicialista 8 de Octubre del salteño Juan Carlos Romero.

El exgobernador salteño encabezaba hasta antes del 10 de diciembre el intebloque Federal, con Crexell, Clara Vega e incluía también en vida a Carlos Reutemann, pero finalmente se integró a Juntos por el Cambio junto a Crexell.

Así las cosas, esta es la conformación del intebloque JxC:

UCR         18
Pro            9
Integración y Desarrollo Chubutense2 (Edith Terenzi e Ignacio Torres)
Partido por la Justicia Social1 (Beatriz Ávila)
Producción y Trabajo1 (Roberto Basualdo)
Justicialista 8 de Octubre1 (Juan Carlos Romero)
Movimiento Neuquino1 (Carmen Lucila Crexell)

¿Debe tomarse como una muestra de fragmentación que entre las dos cámaras reúnan 17 bloques? Desde el espacio lo niegan y prefieren hablar de diversidad. “Es la única forma de que convivan en el mismo bloque figuras como Ricardo López Murphy y Margarita Stolbizer”, razonó un integrante de la principal oposición. Lo mismo corre para Emilio Monzó, por ejemplo, quien regresó a la Cámara no en las listas del Pro, sino tras un acuerdo con Facundo Manes. O el salteño Carlos Zapata, del partido de Alfredo Olmedo.

En el Senado, el esquema valió para integrar a Lucila Crexell, enojada con los radicales por haber disputado su acceso a la banca en los tribunales. E incluso a Juan Carlos Romero, que de lo contrario hubiera seguido siendo aliado, mas no dentro del interbloque.

El senador Torres, que preside uno de los nuevos bloques de JxC, sostiene que “mientras haya disciplina de bloque, o de interbloque, no es un problema” que haya tantas bancadas.

El tiempo y el trabajo conjunto dirán si la experiencia resulta beneficiosa y si el espacio puede seguir expandiéndose. En este marco, sin duda la posibilidad de volver a poder es un factor aglutinante, más allá de la diversidad imperante.  

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