Acuerdo con el FMI: ineficacia o el juego del TEG

Por Nancy Sosa. La periodista se refiere a la decisión de Argentina de aceptar la presidencia de la CELAC, y la situación actual de las negociaciones con el FMI.

Atar el acuerdo de reestructuración de la deuda argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a preferencias ideológicas populistas y de presunta inclinación hacia la izquierda supone que quien encabeza esta negociación -el gobierno argentino- desconoce el abc no sólo de la política y la economía, sino del sentido común en el mundo de las relaciones internacionales. 

Es de público conocimiento la inhabilidad presidencial, y desde allí hacia abajo en toda la línea gubernamental, para encarar los principales problemas del país. En dos años de pandemia no pegaron ni una, desde la cuarentena en adelante con las restricciones y la compra de vacunas, hasta finalmente darse cuenta de que el encierro destrozaba día a día la economía. 

En la tercera ola varió el criterio presidencial pero no la ineptitud porque cuando todo el mundo se dio cuenta de que había que establecer nuevos protocolos de prevención el grupo que dirige los destinos de la Argentina dejó todo liberado al azar confiando en que se diera lo que Dios quisiera. Sin embargo, no pudieron eludir el problema del FMI, devenido en una pared difícil de demoler con una simple mirada. 

Es casi obvio que no quieren arreglar con el Fondo, de otro modo el presidente Alberto Fernández no hubiera aceptado la presidencia de la CELAC, una provocación gratuita hacia el principal acreedor del FMI y el que tiene más peso a la hora de votar. A posteriori, el ¿primer? mandatario canchereó con declaraciones inoportunas respecto de la responsabilidad del Fondo al conceder el préstamo al país y reclamarle a los Estados Unidos que debe apoyar a Argentina. Solo alguien que carece de dos dedos de frente puede hacer eso. Pero, en Argentina todo es posible. 

En sueños de propios y no tan propios, el problema de la deuda podría resolverse con el apoyo semi multilateral de un puñado de países entre los que se cuenta a China, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Rusia, Corea del Sur. Es decir, un abanico de naciones que instalaron dictaduras de carácter populista, se dice que están a la izquierda del liberalismo y la globalización, pero por el momento cada uno hace lo suyo y por su cuenta. No se advierte cohesión de bloque. 

Suponer que China auxiliará a la Argentina está entre esos sueños trasnochados pues, dentro del mismo FMI es uno de los más propensos a exigirle a Argentina la reestructuración y el pago de lo acordado para este año. 

Imaginar que los Estados Unidos van a respaldar a Argentina después de las desatinadas declaraciones presidenciales, es una quimera. 

Hay corrientes internas dentro del Frente de Todos empeñadas en encolumnar al país detrás de China. Tal vez hasta la vicepresidenta haya sucumbido a cantitos de sirena sobre el “futuro” poder internacional, más grande que el de los yanquis, y todos sus discípulos se han puesto a jugar al TEG (Plan Táctico y Estratégico de la guerra). 

Caben en un puño cerrado los que conocen a ciencia cierta “qué es lo que quiere China” para sí misma y para el mundo dentro de treinta años. Son muy pocos los que conocen cabalmente cuáles son las inversiones chinas en toda África y con qué objetivo avanzaron sobre ese continente, para luego proseguir sobre América Latina. 

Para que quede claro: los chinos no prestan plata, no eligen la timba financiera. Hacen negocios y piden a cambio coprestaciones de alto valor simbólico soberano. Si es por pedir no tienen problemas en querer una represa patagónica que tiene intereses geopolíticos para el futuro. Si es por pedir, por qué no una base nuclear, militar y energética china en Tierra del Fuego, otro lugar estratégico de envergadura. Ya no les alcanza con la pesca nocturna en el mar argentino desde el río de la Plata hasta Usuhaia y la Antártida Argentina, sin pagar un solo centavo porque Argentina no les cobra ni los multa. Queda para otra nota el listado de acuerdos. 

¿A qué estamos jugando? ¿A cambiar de dueño? No queremos, ni quisimos la colonización yanqui. Acaso, ¿alguien tiene la idea de hacer jugar al país por el comunismo chino, justo cuando la China despliega su estrategia de dominación capitalista en el planeta? ¿Qué papel tendría en ese mapa la Argentina? ¿Ha consultado Alberto Fernández al pueblo argentino si quiere formar parte de una alianza de esa naturaleza? ¿China, es confiable, de verdad? 

Veamos un ejemplo de confianza: una declaración divulgada a través de las redes por el profesor japonés de fisiología y medicina Tasuku Honjo, Premio Nobel, asegura: “Basado en todo mi conocimiento y en todas las investigaciones previas que se hicieron, puedo decir con cien por ciento de certeza que el virus Corona 19, no es un virus natural. No es un virus de murciélagos. China lo creó de manera intencional y premeditada. Si lo que digo hoy resulta ser incorrecto ahora, o incluso después de mi muerte, el gobierno de China puede retirar mi Premio Nobel. Pero China miente y todo su terrible gobierno comunista debe ser castigado severamente y con todo el peso de la ley penal internacional, porque esta terrible, imperdonable y nefasta gran verdad, algún día será revelada a todas las personas en todo el mundo entero”. 

Honjo estudió virus y animales durante más de 40 años y para él el actual causante de la pandemia que aqueja al planeta desde 2020 es “completamente artificial”. El científico premiado mundialmente dice que trabajó en el laboratorio de Wuhan en China durante 4 años y conoce muy bien a todo el personal del laboratorio. “Yo los llamé a todos después del accidente de la corona. Pero todos sus teléfonos han estado fuera de servicio durante meses, y ahora se sabe que todos estos técnicos de laboratorio están muertos”. 

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password