Una noticia de alto impacto político e imprevisibles consecuencias

La renuncia de Máximo Kirchner cayó como un balde de agua fría sobre todo en el propio oficialismo, porque expuso una grieta que hasta ahora solo parecía ser dialéctica.

Por José Angel Di Mauro

El silencio táctico que Cristina Fernández de Kirchner mantuvo desde el viernes llevó a pensar a propios y extraños en el pragmatismo de los Kirchner.En efecto, mucho se dijo y escribió antes y después del entendimiento con el Fondo Monetario Internacional respecto de esa supuesta actitud del kirchnerismo que los lleva a acelerar a fondo y frenar a un metro del precipicio.

Todo lo que se dijo quedó en tela de juicio a partir de la inesperada decisión anunciada por Máximo Kirchner pocos minutos después de las 19 del último día de enero.

La renuncia del hijo de los Kirchner a la titularidad del bloque oficialista de la Cámara baja fue un hecho conmocionante. “Fueron nuestras Torres Gemelas”, ejemplificó un legislador del oficialismo que limitó a esa expresión su opinión respecto de un hecho del que los oficialistas se tomarán su tiempo para expresarse. Pero la similitud es lo suficientemente literal como para dejar claro el impacto que en propios y extraños generó la noticia anunciada por el propio presidente del PJ bonaerense -ese es el cargo más importante que ahora ostenta- a través de un extenso comunicado en el que no usa eufemismos. Más bien deja claramente expuesta su postura diametralmente opuesta a lo acordado por el presidente y su equipo económico con el FMI.

La renuncia de MK abre un sinfín de interrogantes que no tardarán en develarse. ¿Cuánto tiempo puede demorar la vicepresidenta en pronunciarse al respecto? ¿Lo hará justamente cuando a partir de este martes por la noche quedará a cargo del Poder Ejecutivo? Tendrá casi una semana en ese puesto, pues el presidente que parte este martes a las 19 regresará recién el lunes 7 de su gira por Rusia, China y Barbados. La lógica indica que CFK no es probable que se pronuncie en esas circunstancias. Bastante daño ya le ha infringido a su gobierno la renuncia anunciada por su hijo.

En el reportaje que Alberto Fernández se apuró a dar este lunes por la noche en los estudios de C5N, trató especialmente de dejar claro que la vicepresidenta no está de acuerdo con la decisión de su hijo. Así lo habría dicho el propio Máximo, según las palabras del presidente, cuya credibilidad él mismo se ha encargado de socavar de un buen tiempo a esta parte.

Como sea, la mejor opción sería precisamente esa, pues lo contrario implicaría una crisis institucional de imprevisibles consecuencias.

Así y todo, si la crisis se limitara a la renuncia de Máximo Kirchner, la onda expansiva no podría limitarse al líder de La Cámpora bajándose de su sitial. Habrá que ver cuántos diputados que le son especialmente afines terminan alineándose con quien si bien aclaró que no se apartará del bloque, es evidente que no limitará su gesto a esa estruendosa renuncia. Por lo pronto, no votará el acuerdo con el FMI cuando el mismo llegue al recinto. Una postura que seguro tendrá seguidores en el FdT.

Paradoja si las hay, fue este mismo Gobierno el que el año pasado hizo aprobar una ley para que todas las negociaciones relacionadas con endeudamientos deban tener el visto bueno del Congreso. Ahora el Frente de Todos queda atado a la buena voluntad de al menos una parte de la oposición para que la carta de intención que vaya a mandar el Ejecutivo al Parlamento reciba el aval correspondiente para ser rubricada luego en Washington. El Gobierno descontaba hasta ahora que el acuerdo tendría un amplio respaldo legislativo, más allá de algunas voces que ya se alzaron en contra del lado de la oposición. Ahora todo está en duda.

Es que el interbloque Federal (8 diputados) dejó dudas respecto de su postura. Los cordobeses (3 diputados) adelantaron que habilitarán el debate pero se abstendrán a la hora de votar, pues qué hacer con el FMI es algo que le corresponde al Gobierno, dicen. Y otro de sus miembros, Florencio Randazzo, ya había expresado con ironía que esperaba conocer la postura de Cristina Kirchner.

Sin los libertarios, que ya se pronunciaron en contra con diferentes argumentos, y descontando siempre la postura de la izquierda, todo dependerá del nivel de disposición que vaya a tener Juntos por el Cambio, que desde un principio mostró su beneplácito por el entendimiento que evitó un default. Cosa que mal predispuso a muchos en el oficialismo. Pero ahora, con esta grieta expuesta en el seno del oficialismo hay quienes en JxC están dispuestos a replantear su eventual apoyo.

Lo dijo el propio Cristian Ritondo, presidente del bloque Pro y posible titular del interbloque en las próximas semanas: “Si no se ponen de acuerdo entre ellos va a ser muy difícil lograr consenso en el Congreso”, señaló en varios medios.Para Ritondo, en el oficialismo “tienen que dejar sus conflictos internos de lado y empezar a pensar en el país”.

Como dijimos, Alberto Fernández confió que Máximo le habló antes de anunciar su renuncia. También habría llamado antes a su madre, para adelantárselo, y lo mismo hizo con Sergio Massa, con el que estableció en todo este tiempo una muy buena relación que, aseguran desde el entorno del presidente de la Cámara baja, se mantiene. Afirman que Massa le insistió varias veces para que cambiara su postura. No tuvo éxito.

Quién será el sucesor de MK es un misterio, que según el presidente debiera develarse este mismo martes. Tendría sentido: Fernández se va de gira, convendría tener resuelto el tema cuanto antes.

Rápidamente comenzó la danza de nombres. En un gobierno parcelado como el del Frente de Todos, a priori ese lugar debiera corresponderle al kirchnerismo, pero está claro que después de lo decidido por Kirchner nadie de ese espacio podría sucederlo, por el simple hecho de que todos tendrían el mismo impedimento ideológico para defender un entendimiento con el que no están de acuerdo.

Así circularon prestamente nombres como el de Victoria Tolosa Paz y Eduardo Valdés. Encumbrados miembros del oficialismo consultados por este medio desecharon esa posibilidad: “Demasiado albertistas”, dijo alguno, y dadas las circunstancias el argumento resulta razonable. En rigor de verdad, la primera no tendría los pergaminos suficientes aún: fue cabeza de lista en el principal territorio del país, pero perdió las dos veces. El segundo tiene la particularidad de ser muy cercano a los dos Fernández, pero especialmente al presidente, con el que estará toda esta semana pues lo acompaña en su gira.

Pero las fuentes consultadas sugirieron aguardar un poco. “Se necesita alguien que tenga la suficiente musculatura política para aglutinar a un bloque tan diverso”, sugirió un observador con mucho tino, mas sin jugarse por ninguno. Lo cierto es que haría falta alguien como quien Máximo reemplazó cuando fue elegido para hacerse cargo del bloque oficialista: Agustín Rossi. Justamente el santafesino, que fue eyectado del cargo cuando decidió competir contra el oficialismo en la interna santafesina, ahora es mencionado por muchos como retornando posiblemente a algún cargo en el Gobierno.

No es de descartar tampoco una sucesión, aunque sea transitoria dadas las urgencias que imponen las extraordinarias, de Cecilia Moreau, cercana al presidente de la Cámara y vicepresidenta del bloque FdT. Lo cierto es que cualquiera vaya a ser el elegido debería contar con una serie de requisitos; el primero de los cuales debiera ser la capacidad para reunir consensos dentro y fuera del oficialismo. Porque ya había quedado claro en la penúltima sesión del año pasado, en la última intervención formal de Máximo Kirchner como presidente del bloque Frente de Todos, que su actitud beligerante se daba de bruces con las necesidades de un oficialismo que acaba de perder las elecciones de medio término y ha quedado imposibilitado de reunir quórum y ganar las votaciones por sí mismo.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password