Vallejos repudió la presión del FMI para forzar un aumento en las tarifas energéticas

La exdiputada oficialista presentó una propuesta para mantener los subsidios a la energía y evitar un tarifazo. Además, remarcó que la deuda fue “fraudulenta” y “una estafa”.

Tras reiterar su rechazo al acuerdo por la deuda macrista porque “fue una estafa”, la economista y exdiputada nacional Fernanda Vallejos repudió la presión del Fondo Monetario Internacional para forzar un aumento en las tarifas energéticas mediante políticas focalizadas de eliminación de subsidios y sugirió gravar más a los sectores de ingresos altos con el fin de compensar la proporción de los subsidios que reciben sin afectar a los ciudadanos de ingresos bajos y medios ni al sector productivo.

En ese sentido, la economista jefe de Proyecto Económico y referente peronista presentó una nueva propuesta para mantener los subsidios a la energía y evitar un tarifazo energético que afecte los ingresos de los sectores medios y bajos y al sector productivo. Según un informe de Proyecto Económico alentó un esquema mixto por el cual los consumidores paguen una tarifa reducida que cubra los costos operativos de la empresa más una ganancia razonable y que las inversiones queden a cargo del Estado.

El trasfondo de la iniciativa consiste en compensar el subsidio que reciben los deciles de mayores ingresos gravando sobre “la base de ganancias (ingresos) y bienes personales (riquezas)” a estos mismos sectores”.

A través de la red social Twitter, Vallejos presentó las bases del problema y la respuesta: “Si el problema, como algunos plantean, es que resulta ‘injusto’ que reciban subsidios quiénes no lo necesitan (comparto), la segmentación no es la solución. ¿Quiénes no lo necesitan? Nunca se aclara. ¿Qué porcentaje de la población? ¿El 10% más rico? ¿El 20%? No puede ser más que eso”, indicó la economista y acto seguido en un segundo mensaje acotó: “Si la idea es corregir ese sesgo, que sería injusto, para que quienes no necesitan el subsidio, dejen de recibirlo, no hace falta ningún galimatías: basta y sobra con cobrarles más impuestos a ese 10% o 20%, con escalas y alícuotas progresivas, según el nivel de ingresos y riqueza”.

De esta manera, Vallejos sumó otro aporte para evitar un aumento en el servicio energético que impacte en los sectores de ingresos bajos y medios, incida sobre los costos de las empresas y del sector productivo y agregue más presión al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

“Cuando el Estado subsidia, inyecta recursos. Cuando cobra impuestos, los absorbe. De modo que, si se quiere, sobre la base de ganancias (ingresos) y bienes personales (riquezas), subiendo esos impuestos se absorben entre los sectores q no necesitan, los recursos que se inyectaron”, explicó la dirigente del Grupo 25 de Mayo, quien a través de un nuevo mensaje se explayó: “Cobrando impuestos a los más ricos, para recuperar los recursos que se volcaron en subsidios en esos sectores, se termina la distorsión de la política tarifaria. Es falso que haya tocar las tarifas, segmentar, etc. Si no se hace de ese modo, es porque el objetivo es otro”.

De esta manera, la economista salió a responderle al Fondo Monetario Internacional (FMI) que “presiona a la Argentina para que eliminen o reduzcan sensiblemente los subsidios a la energía con el fin de destinar dichos recursos al pago de la deuda de U$S44.500 millones que el Gobierno de Mauricio Macri contrajo en el 2018 violando la normas legales que establece el país y el propio convenio constitutivo del organismos financiero internacional”.

“El FMI y el BM han tenido históricamente una posición (cosmética o, si se quiere, demagógica, que les permite incorporar a los “sectores vulnerables”) a su relato, en pos de políticas ‘focalizadas’. No es algo nuevo, siempre fue así, como lo proponen ahora para ajustar tarifas”, arremetió vallejos al tiempo que recordó: “Peronismo y progresismo siempre nos opusimos a esa focalización’. Nuestros países no son Suecia. Argentina, por ejemplo, tiene 40% de pobreza estadística (por ingresos) y 50% estructural. Y además, hay otro porcentaje de trabajadores (clase media) en riesgo de caer en la pobreza”:

Con esta misma lógica, Vallejos aclaró que la propuesta apunta en realidad a afectar la política del gasto público de la Argentina e indicó: “Efectivamente, el objetivo del FMI es otro: recortar el gasto. Recortar subsidios afecta a sectores mucho más amplios que sólo los ricos, golpeando a trabajadores de clase media más o menos empobrecida. Y no es progresivo ¿o las tarifas aumentarán más según la escala de ingresos?”.

La economista también desmereció las políticas focalizadas de eliminación de subsidios al señalar que “algunos han hablado de mantener la tarifa social (estamos hablando de una población más cercana a los indigentes, por la cantidad que lo recibe) que al 50% de pobres, aumentando la tarifa para el resto. ¿Qué pasará con los pobres y los que están en riesgo de caer en la pobreza?”.

Los términos del preacuerdo que el Fondo Monetario Internacional pretende imponerle a la Argentina estipulan que el Gobierno debe reducir este año el gasto público del 3,3% del Producto Bruto Interno que el Poder Ejecutivo había pautado en el presupuesto 2022 impugnado por la oposición a un 2,5% del PBI, mediante la eliminación “focalizada” de subsidios a la energía.

En este sentido, Vallejos defendió las políticas universales del gasto público y las contrapuso con las focalizadas que impulsan desde el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID): “¿Por qué no se corrige el sesgo regresivo (toda política universal lo tiene; es un debate archi resuelto en la disciplina económica, que aplica, por ejemplo: de igual manera al salario básico universal, ¿cobrando impuestos directos a los ricos para compensar esa renta básica) con impuestos? Porque los impuestos directos descargan el esfuerzo en los más ricos. En cambio, el recorte del gasto distribuye el ajuste sobre el conjunto y, proporcionalmente -se sabe- más sobre quienes menos tienen (no es igual pagar 80% más de gas para un rico o un laburante de clase media)”, ahondó la economista.

De acuerdo a un informe de Proyecto Económico “la suba de tarifas implicaría un aumento de la tasa de inflación, produciendo una baja del salario real promedio y una suba de la pobreza”, lo que traería aparejado “una transferencia de ingresos del conjunto de los asalariados hacia las empresas prestadoras y llevaría a un empeoramiento de la distribución funcional del ingreso”. El informe sugiere un esquema mixto por el cual los consumidores paguen una tarifa reducida que cubra los costos operativos de la empresa prestadora más una “ganancia razonable” y que las inversiones queden a cargo del Estado.

Por último, Vallejos recordó que “los servicios básicos son DDHH, por supuesto, nadie lo menciona. Y el FMI, menos. Porque, históricamente, se ha dedicado a pisotear los DDHH de los pueblos de los países endeudados”, y reiteró el carácter fraudulento de la deuda que el FMI le entregó a Macri y la imprescindibilidad de recurrir a la Corte Internacional de Justicia. “En cualquier caso, lo nuestro fue una estafa, no una deuda regular. Insisto: el camino es la CIJ”, concluyó Vallejos.

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