Cabandié afirmó que el 95% de los incendios son intencionales y se quejó de la Justicia

Ante el Senado el ministro habló de prácticas arraigadas entre los productores y cuestionó la ineficacia judicial para dar con los autores de esos hechos.

El ministro de Ambiente se presentó este miércoles ante los senadores. (Foto Sol Vázquez/Bloque FdT Senado)

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, se presentó este miércoles ante la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Senado, para hablar del desastre provocado por los incendios en la provincia de Corrientes. En ese marco, el funcionario detalló lo sucedido con los aviones hidrantes e hizo hincapié en que la gran mayoría de los focos ígneos son provocados por la mano del hombre.

Antes de darle la palabra al ministro, la titular de la comisión, Gladys González, hizo una introducción en la que enfatizó la frase “crisis es oportunidad”, en referencia al hecho de que esta catástrofe ha generado que una comisión que suele ser postergada sea la primera que se reúne este año. “Es triste que sea por una cuestión de desastre y tragedia, pero también una oportunidad para que la gente ponga prioridad en esta materia”, enfatizó.

Asimismo recordó que los hechos de Corrientes generarán una cadena de consecuencias que afectará a toda la población, como por ejemplo el aumento de los productos producidos en esa provincia, como la yerba mate. Así las cosas, remarcó que el cambio climático merece ser tenido en cuenta. “Siempre se subestima la cuestión del cambio climático”, advirtió, por lo que remarcó que la situación requiere que “dejemos de subestimar los cambios climáticos, porque atraviesan todas las políticas”.

A continuación, Juan Cabandié dijo coincidir con la reflexión de la senadora Gladys González, “porque ciertamente estamos ante una situación crítica, pero al mismo tiempo es una oportunidad única. Primero, para esclarecer cómo abordan los estados la problemática de los incendios forestales; la competencia, y es una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de generar cambios en todas las instancias del Estado”.

“Los ejecutivos tenemos la obligación frente a los focos ígneos de prevenir y apagar, pero quien tiene que prever con el peso de la ley es la Justicia”, señaló el ministro, que se ocupó en esa primera parte en apuntarle a ese poder por la supuesta falta de resultados. “Apagamos y a los tres días se vuelve a prender”, señaló Cabandié, para recordar luego que “las áreas ambientales no estamos facultadas para investigar a quienes prenden fuego, ni para agarrarlos in situ, juzgarlos imputarlos o procesarlos”.

Y puso como ejemplo que durante todo el año 2020 hubiera una recurrencia de incendios forestales en Entre Ríos, más específicamente en el Delta del Paraná. “Ibamos a apagar y a los tres días estaba prendido de vuelta. La Justicia no descubrió a una persona”, advirtió el funcionario.

Precisó luego que desde su cartera su presentaron ante la Justicia como querellantes, brindando las herramientas técnicas a su alcance para dar con la información georreferenciada de los focos ígneos, datos de catastro, tanto en Entre Ríos, como ahora en Corrientes, “pero la Justicia nunca encontró a nadie. Por eso creemos que además de hacer un relevamiento del Estado nacional frente a los focos ígneos es una oportunidad para normar”, señaló.

Asimismo Cabandié destacó la necesidad de discutir la ley de humedales y recordó que hace pocas semanas iniciaron un proceso para abrir un debate a nivel federal para “poner en discusión una ley de humedales, que lamentablemente perdió estado parlamentario”.

Luego destacó la creación del nuevo Parque Nacional Ansenuza, que con sus 600 mil hectáreas será el parque más grande de la Argentina, además de ser el mayor humedal del país. También destacó la creación de otro parque en el Islote Lobos, en la provincia de Río Negro, como así también el Agujero Azul en la plataforma marina, con lo que se duplicará la cantidad de hectáreas hoy protegidas. Esas tres iniciativas figuraban en el temario de extraordinarias, pero ninguno de los proyectos agendados por el Poder Ejecutivo fue tratado.

A continuación, el ministro de Ambiente mostró filminas donde se advertía que la temperatura supera con creces el promedio histórico en la provincia de Corrientes. Habló del proceso de sequías que tiene el país, y destacó también la bajante histórica del río Paraná, como un “síntoma muy claro de lo que significa el calentamiento global”.

“Estamos en una situación y unos índices de peligrosidad importante”, comentó, destacando que el promedio histórico en los últimos tres ejercicios “ha disminuido considerablemente”. Es de 1.700 milímetros anuales y hubo una disminución de entre 500 y 700 milímetros. “Las lluvias son escasas”, remarcó.

Y los pronósticos no son mejores: para el primer trimestre de 2022 han pronosticado un 50% menos de precipitaciones, y una temperatura del 40% por encima de la media en la provincia.

A continuación, Cabandié advirtió que el 95% de los incendios son por acción humana. “Esto es importante para poner en contexto lo que sucede en el país. En su mayoría por intencionalidad; en menor medida por imprudencia”, comentó. Admitió que “el fuego está contemplado dentro de las prácticas productivas, no estoy inventando la pólvora”. Sostuvo que esa práctica “está muy arraigada en nuestras provincias, nuestros pueblos, pero es cierto que si tenemos una sequía tan prolongada y tenemos un estrés hídrico, con disminución de precipitaciones, temperaturas promedio muy altas, realizar estas prácticas se transforma en un problema”.

Al hablar de esas prácticas, Cabandié aclaró que “no lo realizan todos los habitantes de las provincias, pero sí unos pocos lo hacen y esos quizás al hacerlo terminan perjudicando al conjunto de los productores o a viviendas vecinas”. Luego aclaró que “nunca es bueno generalizar, pero tampoco negar, y esto sucede. No tengo intención de entrar en polémicas”.

Más adelante afirmó que en la provincia de Corrientes no vieron “ningún evento” que pudiera haber causado los incendios de manera natural, como un rayo. “Son todos intencionales”, dijo, y contó que había hablado el día anterior con el gobernador correntino, Gustavo Valdés, sobre el tema.

“También existen estas prácticas y al mismo tiempo hay empresas forestales que contratan seguros que hacen que esas empresas contraten sus propios brigadistas y hasta aviones solamente para el perímetro de los campos forestales productivos”, comentó, estimando que en ocasiones el productor tiene el respaldo de un seguro y cuando viene el fuego de otro campo no destina los recursos para apagarlo, “total ya tengo el seguro”.

Para enfatizar su denuncia sobre la provocación de esos incendios, el ministro se respaldó en información periodística y datos de las áreas técnicas y científicas del ministerio. Además, mostró una nota de la BBC que hablaba del calentamiento global y el cambio climático “impulsan incendios forestales más extremos”. En ese sentido aclaró que los incendios no pueden ser combatidos de la misma manera que hace 10 o 15 años.

En otro pasaje, Cabandié señaló que el combate del fuego se hace a través de medios aéreos y brigadistas, y destacó en ese sentido la formación de estos últimos. Valoró la labor de los bomberos voluntarios y comentó la reforma de la Ley de Bomberos Voluntarios que tuvo la oportunidad de votar siendo diputado nacional, que destina un presupuesto para ese sector, pero el mismo no es administrado por el Ministerio de Ambiente. Su cartera, añadió, le ha asignado un 3% a los incendios forestales.

El Plan Nacional del Manejo del Fuego

Habló entonces del Plan Nacional del Manejo del Fuego, que hasta agosto de 2020 estaba en el área del Ministerio de Seguridad. Ahora lo administra su cartera, pero aclaró que recién en el año 2021 comenzaron a administrar el presupuesto del Plan Nacional del Manejo del Fuego. Haciéndose eco de críticas desde la oposición que hablaron de una desarticulación del mismo -particularmente lo hizo la presidenta del Pro, Patricia Bullrich-, rechazó esas acusaciones al mostrar a través de una filmina la “fuerte disminución” del presupuesto para esa área operado entre 2015 y 2019 durante la gestión Cambiemos, y destacó que “incrementamos de forma considerable el presupuesto, llevándolo a 2.500 millones de pesos”. En efecto, el presupuesto pasó de 430 millones de pesos a 6.500.

Con esos datos, dijo, “es muy difícil argumentar que se desmanteló el plan. No creemos que haber pasado el plan a la órbita de Ambiente sea desarticularlo; no opino igual que algunos dirigentes”.

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