Homenajearon a cuatro referentes de barrios populares porteños

Los diputados distinguieron a Fabiana Gamarra, Antonia García, Graciela Margarita Miranda y Liliana Chiri, como un reconocimiento a “su labor cotidiana destacada al servicio de sus grupos comunitarios”.

En el marco del Día Internacional de la Mujer la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires distinguió a Fabiana Gamarra, Antonia García, Graciela Margarita Miranda y Liliana Chiri, mujeres referentes de barrios populares, como una forma de reconocer “su labor cotidiana destacada al servicio de sus grupos comunitarios”.

La iniciativa recientemente aprobada había sido impulsada por la legisladores de Vamos Juntos (VJ) Ana María Bou Pérez, Mercedes De Las Casas, Carolina Estebarena, Natalia Fidel, María Sol Méndez, Paola Michielotto y Gimena Villafruela.

“Con motivo de la Conmemoración del Día Internacional de la Mujer que se celebra el 8 de marzo del corriente año, en esta oportunidad quiero brindar especial homenaje, reconocimiento y agradecimiento a quienes anónimamente, con destacado y especial esmero dedican su vida al servicio de su grupo comunitario”, señalaron las diputadas.

Cabe recordar que Gamarra es la referente del espacio comunitario Kevin, ubicado en el Sector 31 Bis del Barrio Mugica. Vino desde Paraguay en el año 1993, primero vivió en Colegiales en la casa de su tía. Luego conoció a su marido y se instalaron en el barrio Múgica y con mucho esfuerzo comenzaron a construir su casa. Por esa época el barrio 31 Bis era un basural y ellos eran de las primeras familias en ubicarse en el sector.

En 1994 comenzaron a realizar ollas populares para los vecinos. Comenzaron con donaciones y a recibir ayuda hasta constituirse formalmente como Grupo Comunitario en 1997. Su espacio era muy humilde, instalado en el patio de su casa y acondicionado con bancos de madera y pallets. Fabiana se consolidó a lo largo del tiempo como referente del sector 31 Bis del Barrio Mugica. 

En tanto García nació en Paraguay y vino a la Argentina en búsqueda de una mejor vida para sus hijos y oportunidades de trabajo. Siguiendo los pasos de su mamá se dedicó a trabajar por el barrio desde “El Mundo del Revés”, el grupo comunitario que crearon con su familia. Lleva ese nombre en referencia a aquellas cosas que funcionan al revés y no como deberían ser, asisten a personas que viven un mundo patas para arriba que nadie ve, faltantes de oportunidades de desarrollo y alimento.

Allí se brinda almuerzo y merienda a diario. Dentro de las actividades que realizan están: hockey, fútbol femenino y patín. Reúnen aproximadamente a 70 niñas y niños de todas las edades de lunes a jueves. Cuentan con computadora para poder asistir a la comunidad. Realizaron talleres de barbería, apoyo escolar, gastronomía y peluquería, a través de voluntarios que se acercan al grupo.

Después de tanta lucha, cuentan con su personería jurídica y además están en tratativas de crear su propia cooperativa.

Mientras que Miranda es referente del Grupo Comunitario Los Pochitos en el Barrio 15. Graciela comentó que el comedor inició en el año 1998 en su casa, como le gusta aclarar, “fruto también de su propia necesidad. Inicialmente fue ella quien se encargaba, sola, de brindar asistencia alimentaria a 45 vecinos del barrio. Con el transcurso de los años, la demanda fue creciendo y con ella la participación de otras mujeres familiares de Graciela (su suegra y su cuñada).

Paralelamente al comedor, que seguía funcionando en la casa de Graciela, en el año 2006, comenzaron a trabajar – y hasta el año 2012- junto a “Madres de Plaza de Mayo”.  Junto a esta Asociación y con vecinos del barrio iniciaron trabajos en obradores de vivienda en diferentes localidades del conurbano bonaerense (como Almirante Brown y Tigre, por ejemplo) y también a realizar talleres de costura y computación que funcionaban en el ex “Elefante Blanco”.

En el año 2012 conformaron una Cooperativa de trabajo que actualmente emplea a 300 personas en actividades de seguridad y barrido. Además, cuentan con personal de albañilería, de plomería y electricidad que, financiado por la cooperativa, brinda estos servicios al barrio.

En el año 2018, con la Cooperativa funcionando, el comedor comenzó a funcionar en las instalaciones actuales de las cuales son propietarios.

El espacio cuenta con un gabinete de computación para realización de cursos de informática para aproximadamente 20 personas. Además, con dos espacios equipados para realizar actividades culturales y de deporte (fútbol, boxeo, gimnasio, danzas y telas). Tienen un espacio totalmente equipado y adaptado para la realización de talleres textiles con 20 máquinas de coser de diferentes modelos y tipos.

Por su parte Chiri vivió varios años en el Barrio Ricciardelli junto a sus padres que decidieron mudarse debido al peligro que siempre padecían por los tiroteos a cualquier día y horario. Fue entonces cuando, Liliana decidió convertir su antiguo hogar en un espacio comunitario donde comenzó en 2008 con un merendero.

Con el correr del tiempo y las necesidades del barrio, comenzó también a brindar almuerzos a las familias. Luego crearon talleres de género y Juegotecas en distintas festividades. Debido a la demanda es que también se creó la huerta comunitaria para tener abastecimiento y contención familiar. La misma está ubicada en el CESAC 40 en la calle Coronel Esteban Bonorino 1729.

A partir de esta huerta, lograron articular con todos los servicios de salud del mismo: Odontología, Pediatría, Educación Sexual, Oftalmología, Vacunación. Lo cual más allá de brindarse en el CeSAC permitió que se realicen jornadas de estos servicios para la comunidad.

El espacio comenzó siendo pequeño, pero actualmente cuenta con tres plantas, donde se tiene planificado hacer talleres de apoyo escolar y de género. Por otro lado, tienen una cooperativa de Barrido, que nació en el año 2015, donde se le brinda trabajo a más de 10 mujeres del barrio (mayormente madres solteras y de tercera edad).

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