Greenpeace ¿atenta contra el desarrollo de los pueblos?

Por Carlos Lionel Traboulsi, secretario general PDC CABA. El autor señala que es posible pagar la deuda externa sin retenciones al campo, y sin más aumento de impuestos simplemente explotando nuestros recursos naturales.

Recientemente hemos visto una campaña que Greenpeace junto con enviados de Infobae realizaron en el Atlántico Sudoccidental mostrando como hay buques que depredan, pero terminaron metiéndose en la política interna de la Argentina reclamando el dictado de la ley de Área Marítima Protegida (AMP) a la zona conocida como agujero azul. 

Una zona delimitada más allá de las 200 millas de la zona económica exclusiva pero dentro de las 350 millas soberanas nacionales, en alta mar y en donde nuestro país hoy carece de logística para ejercer el control de un área marítima protegida, máxime teniendo en cuenta que en esas áreas nada se puede hacer, ni siquiera el ejercicio turístico o educativo.  Son zonas que por ley quedan absolutamente vedadas a la actividad del ser humano. 

Esta actitud de Greenpeace de injerencia en la política nacional escudada en la defensa de la biodiversidad marina, implica que solamente la Argentina sería la perjudicada con la creación del AMP ya que tenemos soberanía sobre la plataforma, suelo, lecho marino y de todas las especies sedentarias, mientras que sobre el resto de los recursos naturales no tenemos posibilidad de impedir que los terceros países piratas sigan depredando.  ¿En consecuencia, a quien le sirve el AMP? Solo a quienes depredan, en este caso entre otros al Reino Unido e Irlanda del Norte quienes podrán seguir su depredación dentro de una pecera. 

Ahora bien, vemos que esta ONG, una de las más grandes del mundo, actúa en forma radical generando sospechas de sus verdaderos intereses por cuanto sus acciones solo benefician a las potencias desarrolladas quienes rechazan el desarrollo económico de los países pobres en cuanto a sus recursos económicos bajo argumentos de cambio climático, depredación de fauna, etc. 

Patrick Moore uno de los fundadores de Greenpeace a principio de los 80 descubrió en una conferencia sobre medio ambiente que la ONU celebró en Nairobi, el concepto de “desarrollo sostenible”. Fue cuando constató las dos posturas que existían dentro de los activistas: los de los países desarrollados que se oponían por principio al desarrollo económico, mientras que los de países pobres eran favorables. “Era complicado rebatir sus argumentos”, decía refiriéndose a estos últimos. Y añadía: “una persona bien alimentada tiene muchas preocupaciones, una persona hambrienta solo tiene una”. 

A partir de esta conferencia Moore se dio cuenta de que el verdadero reto era buscar el modo de hacer que los valores ecológicos que habían ayudado a crear sirvieran para hacer mejor la vida de la gente, y esto tenía que ser realizado de manera que no perjudicara al desarrollo económico: “era claramente una cuestión de equilibrio, de difícil equilibrio; no de adherirse dogmáticamente a un principio”. 

En otras palabras, su nueva misión requería ser moderado y constructivo, dos notas que nunca habían caracterizado la idiosincrasia de Greenpeace: “No habíamos tenido problema con la confrontación -habíamos hecho un arte de ella-, pero no éramos buenos cooperando ni consiguiendo compromisos”, afirmaba Moore. 

Greenpeace si fuera auténtica apoyaría el desarrollo sostenible de los pueblos y actuaría firmemente en la lucha por el desarme y en particular por el uso de la energía nuclear bélica.  Un área como las Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur que están militarizadas con base de la OTAN y armamento militar nuclear británico no es objetivo de esta ONG, pero sí la presión para establecer una AMP en una extensión marítima que responde a intereses nacionales para dejarlo en manos piratas. 

Tengamos cuidado con los zorros disfrazados con piel de cordero.  Tomemos conciencia que los recursos naturales son desarrollo económico, trabajo, educación, alimentos y porvenir.  Solo debemos tener en cuenta que el desarrollo debe ser sustentable, esto es, que el medio ambiente y la biodiversidad sea protegida. Cuidar la naturaleza, la Tierra, porque es nuestra casa, más jamás debemos hacer como la parábola del mal administrador de talentos que guardó el talento recibido para cuando el Señor regrese a solicitarle la devolución.  Los bienes naturales están puestos para el uso y disfrute de todos los seres humanos, solo tenemos que usarlos con racionalidad y cuidado para el bienestar de nuestros pueblos. 

Defender la vida y la naturaleza es correcto, no explotarla para que el ser humano sufra y desaparezca es deplorable y detestable. 

El cambio esta en el mar. 

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