Weretilneck presentó su propio proyecto para ampliar la Corte Suprema

El senador rionegrino propone que el máximo tribunal esté integrado por 16 jueces, y que haya a su vez 3 magistrados por cada región del país. También se dividiría en 5 salas.

En la antesala del debate sobre la ampliación de la Corte Suprema de Justicia, impulsado por el kirchnerismo en la Cámara alta, el senador de Juntos Somos Río Negro, Alberto Weretilneck, presentó su propio proyecto de ley que prevé llevar de 5 a 16 los miembros del máximo tribunal.

De acuerdo a la iniciativa, se estipula la paridad de género entre los integrantes, al tiempo de un “cupo federal” que indica que, como mínimo, deberá haber tres magistrados por cada una de las 5 regiones del país que se establecen: CABA, Buenos Aires, Norte, Centro y Sur.

Además, la Corte estaría dividida en cinco salas, de tres miembros cada una, que se armarían por sorteo “en cada caso para evitar concentración de poder”.

El proyecto de Weretilneck, aliado del oficialismo y cuyo voto es clave cada vez que el -ahora interbloque- Frente de Todos está complicado con los números, propone que “el presidente de la Corte será designado por el voto mayoritario de la totalidad de los magistrados que la integran”.

Asimismo, “la presidencia será ejercida por un período de un año” y “no podrá elegirse un presidente de la misma región en forma consecutiva”.

La iniciativa señala que “la Corte actuará en plenario en los asuntos en que tiene competencia originaria”, mientras que “para el resto de los casos, la Corte funcionará en 5 salas integradas por 3 magistrados, elegidos por sorteo para resolver en cada caso que llegue a conocimiento de la Corte, no pudiendo el presidente integrar ninguna de las mismas”.

“Sus decisiones se adoptarán por el voto de la mayoría absoluta de los miembros que integran la sala”, agrega el texto.

El articulado también indica que “los Presidentes de Sala podrán convocar a tribunal pleno cuando consideren conveniente fijar la interpretación de la ley o la doctrina aplicables y deberán convocar al pleno cuando puedan producir una resolución contraria a la adoptada en una o más causas anteriores por otra Sala o por la Corte en pleno”.

“Al dictar el Reglamento pertinente, se podrá contemplar: el sorteo público y transparente de los integrantes de cada sala; el sorteo público y transparente de reemplazos en caso de licencia, remoción, excusación o vacancia; un mecanismo por el que el Presidente de Sala o el Presidente de la Corte puedan convocar al tribunal pleno, previo al dictado de la sentencia, a fin de evitar posibles sentencias contradictorias”, señala el proyecto.

Sobre este punto, también sugiere “un mecanismo ágil y de fácil acceso a la información para la consulta de los precedentes dictados, tanto por los miembros de la Corte como por el público en general; plazos acordes a los principios de celeridad y eficiencia a los fines de garantizar una tutela judicial efectiva; y cualquier otra actividad acorde a la transparencia y celeridad en el proceso de resolución de causas, conforme las atribuciones propias del artículo 113 de la Constitución Nacional”.

En los argumentos, Weretilneck expresó que el máximo tribunal “tiene una función mucho más elevada que la jurisdiccional de ser la última instancia de resolución de conflictos judiciales. En términos de ser la cabeza de un poder del Estado, y de controlar la validez, esto es, la constitucionalidad, de los actos de gobierno y de las normas, su poder político está a la altura del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo”.

“El problema de una Corte ‘partidizada’, sea a favor o en contra del poder político de turno, esto es, adicta o en riña con dicho poder, es la politización en el mal sentido con la que pretendemos terminar a través del presente proyecto de ley”, enfatizó.

Y justificó que se propone que esa nueva conformación “no sea tan solo cuantitativa sino también cualitativa” ya que “el objetivo es dotarlo de mayor legitimidad y, a su vez, mayor celeridad y eficiencia”.

“Parece necesario entonces, en vistas de que el tercer poder del Estado vuelva a alcanzar una politicidad en un sentido virtuoso, y no vicioso como el actual, alcanzar un nuevo consenso político en el modo de su conformación para poder lograr nuevamente una Corte independiente que garantice una representación pluralista y federal a fin de ser un contrapeso de manera genuina a la actuación de los poderes ejecutivo y legislativo”, resaltó el senador.

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