El avance de las TIC sobre los debates parlamentarios 

Por Luis Gerardo Del Giovannino, secretario de ALCAP y exdirector de Diputados Televisión. El autor señala la necesidad de robustecer la acción legislativa de cara a los representados y reconocer los avances de la tecnología de la información.

Es mi propósito poner el acento en esos cambios sutiles, que se suceden ante los ojos de todos sin que recabemos en su importancia y significación, está claro que un ladrillo sobre otra forma una pared. 

Dias atrás, concurrí a la constitución de una comisión de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina (HCDN) y note con atención que más allá de contar con los requisitos que estipula el articulo 108 del Reglamento en cuanto a la cantidad de miembros necesarios para funcionar, todos esperaban la seña que debía dar un técnico, que indicaba el inicio de la transmisión, para que se diera formal inicio al debate de la comisión. 

Esta imperceptible cuestión en la que nadie reparó, me generó algunas reflexiones, que deseo compartir. El trámite parlamentario se va constituyendo en un espectáculo comunicacional, que comienza cuando se está transmitiendo y/o grabando para ser emitido por las señales digitales de la HCDN, aunque en verdad esto no esté incluido en el Reglamento de funcionamiento de las comisiones. 

Si debo aclarar, que, en el caso de tratarse de las Audiencias Públicas, que regula el artículo 114 bis, de dicho Reglamento en el final del punto a), se indica que su realización deberá ser comunicada en su caso a la “Dirección de Informática a los fines que correspondan”. 

Quiero decir que, con estas acciones, se puede producir un desplazamiento de la autoridad de la propia comisión, hacia los técnicos que manejan las transmisiones de las reuniones y su registro, sin que sean las mismas autoridades las que determinen cuando y como transmitir lo que allí sucede; más allá de la validez de la misma que estará garantizada por las autoridades reglamentarias, por sobre las contingencias que pudieran sucederse con el sistema de grabación y/o transmisión de la misma. 

En tal caso el Reglamento del Senado es más expreso al determinar en su artículo 98 que las reuniones de comisión son públicas. Por su parte en diputados, no debería presumirse así, ya que el articulo 110, trata sobre la confección de actas y de un “resumen que será puesto en Secretaría a disposición de la prensa” …lo que implicaría que no tendrían acceso directo al debate, siendo esto último una interpretación personal, porque de lo contrario podrían concurrir y hacer sus propios resúmenes. Todo esto, más allá de la obligación del secretario Administrativo de labrar el acta de lo acontecido para su publicación en el Boletín de Asuntos entrados (BAE) que determina el articulo 165 del Reglamento y en el posterior Diario de Sesiones, que se debe distribuir a los diputados y a la prensa. 

Lo cierto y concreto es que el protocolo que rigió para el trabajo a distancia durante la vigencia de las restricciones promovidas por la Covid 19 y por medio del cual se constituyeron y funcionaron comisiones a distancia, mediante plataformas web, donde los técnicos establecían las pautas para su funcionamiento va dejando secuelas. Hoy las comisiones son transmitidas por tv y por la web, más allá de no haber sido reformado el reglamento que da funcionamiento a la Cámara. 

Está claro que la determinación sobre donde deben debatir las comisiones esta dado en el párrafo final del articulo 106 del Reglamento de Diputados y el articulo 89 párrafo 1 del Reglamento del Senado y que hoy no habría límites ni impedimentos para hacerse desde cualquier lugar de manera virtual, telemáticas o remota, según estime más adecuado el concepto, cuestión que permitiría a muchos legisladores hacerlo desde su lugar de origen. 

Quizás un caso sirva como ejemplo, al comienzo de este período de sesiones ordinarias, en el ámbito de la Comisión de Legislación General y a los fines de comenzar el tratamiento de las modificaciones a la ley de alquileres, cuestión muy apremiante que se sufre en toda la extensión de un país como la Argentina, con extensiones mayores a los cuatro mil kilómetros y con el propósito de establecer los mecanismos de funcionamiento de audiencias informativas, reguladas por el artículo 114 bs, del Reglamento, como ya se ha mencionado, algunos diputados, plantearon la posibilidad de realizar las reuniones vía zoom. 

En ese momento se informó que se analizaría la cuestión, aunque finalmente se resolvió, no darle lugar y se efectuaron todas de manera presencial tal como lo estipula el reglamento, en las dependencias de la HCDN. Esta decisión implicó que especialistas y representantes de organizaciones, cámaras y agrupaciones vinculadas a esta problemática deban recorrer miles de kilómetros para dejar su aporte de siete a diez minutos, con todos los costos y perjuicios que esta acción le ocasionaran. 

Pero volviendo a la curiosidad que despierta en mí, esta idea sobre quien da la orden de empezar con el debate, si un técnico o un diputado electo por la voluntad popular, concluyo que intentar volver a como era antes será imposible, no solo porque ya nada será igual, sino porque las TIC, penetran como el agua en nuestros comportamientos y acciones. Hoy debo admitir que hay comisiones que ya debaten por grupos de WhatsApp, como si fueran un grupo de padres de un jardín de infantes, sin que nadie pueda asistir ni ver que debaten ni deciden, utilizando plataformas extranjeras entregando parte de la soberanía nacional a corporaciones mediáticas que aportan sus plataformas tecnológicas para su funcionamiento. 

Sería oportuno poner en debate, como debemos robustecer la acción legislativa de cara a los representados, incorporando manuales y actualizando los reglamentos para generar buenas prácticas legislativas y de participación ciudadana, que incorporen y reconozcan estos avances de la tecnología de la información y la comunicación, sino serán ellas mismas las que impongan las reglas. 

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