El avión aportó confusión a una crisis que el propio Gobierno construye

Los economistas siguen descartando una hiper, pero todos los caminos conducen a una inflación de tres dígitos. Al gobierno ya se sumó Scioli, para llevar volumen político y despertar resistencias puntuales. La imagen de los políticos en caída libre.

El avión venezolano metió al Gobierno en una controversia, como si le faltaran problemas.

Por José Angel Di Mauro

Dos referencias puntuales sobre hechos notorios confluyeron la última semana sobre el fiscal Nisman. Una fue referida a una cuestión que genera más interrogantes que certezas: la del avión venezolano con tripulantes iraníes. Donde la única convicción pareciera ser la singular impericia del gobierno para salir airoso de esta controversia: no está comprobada aún ninguna imputación para con esta administración, pero impera la sensación de que el gobierno oculta más de lo que revela, que miente en parte de lo que dice y que manejó la situación de mal en peor. Hubo además cuatro días en los que por negligencia, parsimonia o insólita ignorancia no hizo nada: los que mediaron desde que Shell, Axion e YPF se negaron a proporcionarle combustible a la aeronave y las autoridades nacionales fueron informadas, hasta que la nave fue rechazada desde Montevideo y Asunción.

Más allá de la presencia de iraníes en el caso, la referencia a la muerte de Nisman fue la comparación que se hizo entre las supuestas desprolijidades entre el allanamiento de la aeronave y el del departamento del fiscal cuando apareció muerto.

La otra mención del caso Nisman fue tras la veloz resolución judicial de la denuncia sobre el Gasoducto Néstor Kirchner por parte del juez Daniel Rafecas. Recordemos que es el mismo magistrado que desechó en tiempo récord la denuncia que el fiscal hizo antes de morir. En el caso de la investigación del presente, estaba cantado que Rafecas resolvería como lo hizo y de manera veloz, atendiendo las urgencias de un gobierno con el que tiene una relación cercana. Como sea, la oposición que motorizó las denuncias que originaron la investigación resolvió no objetar el fallo exprés. En Juntos por el Cambio, que se autopercibe “favorito” para las próximas elecciones, hay opinión generalizada de que lo mejor que puede pasar es que la construcción del gasoducto avance con rapidez, pues es clave su puesta en marcha para la próxima gestión.

El propio Rafectas posteó en su Instagram esta foto tras emitir el fallo sobre el gasoducto, con este texto: “Cuando pones a prueba tu equipo de trabajo y este responde sin dudarlo… fueron dos semanas de trabajo muy intensas y de mucho aprendizaje… gracias Adrian Rivera, @miliperazzok @florifoschino @valenpayo @justogreco por honrar a la Justicia”.

El Presidente recién habló del avión este sábado, negando opacidad donde garantizó que no la hay; y es muy probable que así sea, pero las dudas son muy notorias como para soslayarlas. Un Boeing 747 es muy grande para transportar solo lo declarado, con demasiados tripulantes y uno de ellos sindicado de manera oficial por un país amigo como terrorista. La actitud oficial pareciera atender cuestiones ideológicas del ala más ideologizada de esta administración, generando más misterio a un caso de por sí oscuro.

Está claro que el gobierno acusó el impacto. En un tiempo en el que no hay nada que celebrar, apenas suspiró aliviado cuando la inflación de mayo dio 5,1%, acumulando 29,3% en el año. El registro más grande para los primeros cinco meses desde 1991, en un año en el que Martín Guzmán había proyectado 33%. Eso había redactado en el proyecto rechazado en diciembre pasado, pero en la actualización presupuestaria que a instancias del FMI hizo Economía y difundió el jueves, elevó a 62% la proyección anual.

Tal expectativa sigue siendo moderada: los privados hoy estiman un 72,6%; en el recinto de Diputados, durante el debate del “alivio fiscal”, el referente económico de la oposición legislativa Luciano Laspina habló de 80% y se animó a apostar un lechón a que el año que viene cerrará en tres cifras. Aun así, los economistas propios y ajenos se resisten a augurar una hiperinflación. Marina Dal Poggetto se inscribe entre los moderados, aunque alerta al gobierno que “es difícil hacer una hiper, pero están trabajando activamente para construir no una hiper en los términos de los 80, pero yendo directamente a una zona de tres dígitos”.

Carlos Heller, que aceptó la apuesta de Laspina, ya debería estar ahorrando para el lechón.

El FMI le dio una buena noticia a Martín Guzmán al considerar cumplidas las metas trimestrales. Lo consiguió con un margen del 28%, pues el déficit primario en la primera parte del año fue de 272 mil millones de pesos (la meta establecida era de 378 mil millones). El Instituto para el Desarrollo Social Argentino advierte que esos datos no son genuinos, pues no son consecuencia de cambios estructurales en el mal manejo de las cuentas públicas, sino que provienen de artilugios contables que ya fueron limitados para los meses siguientes. De no haber apelado al “maquillaje”, señala IDESA, Economía estaría incumpliendo la meta en un 52%.

Asimismo advierten que con casi todas las categorías de gasto incrementándose por encima de la inflación, es casi un hecho que no se logrará cumplir con la meta fiscal de 2,5% del PBI pactada para este año. “El gasto debería ordenarse, pero todo indica que no es algo que esté en los planes”, observan.

En este contexto asumió Daniel Scioli al frente de Desarrollo Productivo, y todos dan por descontado que el exvicepresidente de la Nación se las arreglará para darle brillo a su gestión. Mientras algunos sugieren que el gobierno no tardará en “manzurizarlo”, término que refiere a las expectativas con las que el jefe de Gabinete había llegado al cargo -al punto tal que se habló enseguida del proyecto presidencial “Juan XXIII”-, cerca del exgobernador bonaerense se muestran confiados en que “él sí le dará a la gestión el volumen político necesario”.

Daniel Scioli con Pesce y Guzmán, en un encuentro para conocer lo que encontrará el nuevo ministro.

Un día antes de asumir se difundió una fotografía del ministro designado reunido con el titular del Palacio de Hacienda y el presidente del BCRA. No había sonrisas y no hacía falta esforzarse para saber que allí se hablaba de las restricciones que habrá que reforzar ante la carencia de dólares, algo que va a contramano de las expectativas de Scioli. Preocupa más que el cuadro crítico se da en un contexto récord de liquidación de divisas: en mayo el complejo agroexportador liquidó U$D 4.231 millones, un 33% por encima del mes previo. El mayor registro histórico de liquidación de agrodólares para un solo mes, según refiere un informe de la Universidad Austral. Sin embargo Alfredo Romano, director de la diplomatura de Mercado de Capitales de la Universidad Austral y presidente de Romano Group, advierte que “los enormes inconvenientes que el Banco Central tiene para acumular reservas son alarmantes”, y lo atribuye a “los mayores gastos por importación de energía y la salida de divisas a través de la cuenta de servicios, que viene incrementándose considerablemente en lo que va de 2022”. Se suma así a quienes consideran “imposible” el cumplimiento de la meta de reservas para 2022 de 4.100 millones de dólares.

La llegada de Scioli al gobierno reavivó viejos enconos con un actor principalísimo de esta gestión, Sergio Massa, quien no asistió a la asunción del nuevo ministro. Tuvo como excusa la sesión en la Cámara baja, donde precisamente se debatía para la hora en que juró Scioli el “alivio fiscal” que el propio Massa impulsó.

Para hacer control de daños, el equilibrista Alberto Fernández le propuso al presidente de la Cámara baja poner al secretario de Industria y él lo rechazó argumentando que era “poco”. Finalmente le dieron la Dirección General de Aduanas y allí fue designado Guillermo Michel, que responde a Massa.

Hablando del presidente de la Cámara, llamó la atención que no acompañara al titular del bloque oficialista de Diputados, Germán Martínez, cuando éste concurrió el jueves a la Rosada para reunirse con Alberto Fernández.Al salir de la reunión, el santafesino señaló que con el Presidente había hablado sobre el proyecto del Ejecutivo para gravar la renta inesperada y que se encargaría de ponerlo a consideración del Cuerpo en la última semana de junio. Se sabe que el titular de la Cámara cuestionó el envío por parte del Ejecutivo de esa iniciativa, ya que “no sale, no están los números”.

Alberto Fernández recibió el jueves a Germán Martínez en la Casa de Gobierno.

A la crisis económica se le suma la política: la dificultad para encontrar soluciones a los problemas de los argentinos repercute directamente en la imagen positiva del Presidente, que alcanza un mínimo histórico desde el inicio de su gestión 18,6%, según Taquion. Una caída que en este contexto adverso se extiende a los políticos en general. Mayo fue un mes malo para todos según esa encuestadora que advierte un claro aumento en las imágenes negativas de la mayoría de los políticos respecto de meses anteriores. Evidencia del cansancio de una sociedad que los cuestiona por la crisis.

La caída incluye a Javier Milei, cuya escalada meteórica llegó a mostrarlo con un 42,4% de imagen positiva. Pero bajó en un mes a 32,3%, con una negativa de 44,8%.

Con todo, un 43,1% se inclina por votar a alguien que sea parte de la política, pero ya un 34,4% preferiría a un outsider. Y de ese porcentaje, un 77,2% optaría por alguien que no tenga nada que ver con un partido. Un clima que se expande en la región, donde este domingo habrá una prueba de fuego con el balotaje colombiano entre el candidato de izquierda Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, un outsider al que viajó a respaldar Milei, pero ambos ajenos a los partidos tradicionales y representantes directos del “anti-establishment”.

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