Qatar 2022: La pelota está manchada 

Por Guillermo Whpei, presidente de la Fundación para la Democracia Internacional. El autor advierte sobre las condiciones laborales a los que son sometidos los trabajadores migrantes en Qatar.

En promedio, más de 12 trabajadores murieron cada semana desde que Qatar fue elegida sede del Mundial de Fútbol en diciembre de 2010. Casi dos por día. Flanqueado por los premios Nobel de la Paz, Lech Walesa (1983) y Rigoberta Menchú (1992), expuse la situación de los trabajadores migrantes en Qatar a través del informe “Detrás de la pasión. La trama de explotación y corrupción del mundial de fútbol de Qatar 2022”. 

Me entrevisté con el Papa Francisco y le entregué un informe en el cual detallé los reportes de muertes de las propias embajadas de Sri Lanka, Nepal, Bangladesh y Pakistán, que oficialmente confirmaron 6.751 casos y advertí que aún no hay datos de países como Filipinas y Kenia, entre otros. 

El Papa me abrió un puente con Infantino. Pero la FIFA hizo oídos sordos. Lo cierto es que, en 2022, en Qatar, no hay nada para festejar. La pelota está manchada de sangre. Más de 7.000 trabajadores, la mayoría nepalíes, han muerto en obras de infraestructuras del Mundial de Qatar. 

Vale decir que la península de Qatar tiene alrededor de dos millones de trabajadores migrantes, de los que casi el 40% trabaja en la construcción. Estos 2 millones de trabajadores constituyen el 95% de la fuerza de trabajo del país. 

Sus condiciones laborales son pésimas. Hasta hace poco, existió el llamado kafala, un sistema de patrocinio mediante el cual el trabajador quedaba atado al empleador. Si bien se habla de la abolición del Kafala como sistema, las prácticas siguen siendo muy parecidas: jornadas de trabajo interminables, sueldos miserables, pago de tarifas de reclutadores, y retención de pasaportes, entre otros usos, son habituales en Qatar.  

Esto quedó demostrado durante el terremoto de Nepal de 2015, en el que cientos de personas no pudieron viajar a enterrar a sus seres queridos porque sus empleadores guardaban sus pasaportes. 

Además, trabajan entre 16 y 18 horas, a veces a 56º C y en condiciones insalubres; y las condiciones habitacionales son inhumanas, hacinamiento, mugre y hambre reinan en el lugar. 

Todo esto está naturalizado en el país. El mundial debe ser un vehículo para el desarrollo de los pueblos, para el progreso social. Se necesita la defensa de los trabajadores. Ante la ausencia de Estado, la ausencia de ley pasa a ser la ley. 

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