El desafío del FdT en Diputados: la sucesión de Sergio Massa

Desde la bancada oficialista prefieren no anticipar nombres, pero desde que comenzó a cobrar fuerza la designación del actual presidente de la Cámara baja en el Ejecutivo, comenzaron a barajarse nombres para el sillón que dejará.

Massa, en diciembre pasado, al ser reelecto como presidente de la Cámara baja.

En menos de un mes -pues esa posibilidad nunca quedó cerrada- el nombre de Sergio Massa para asumir en el Gabinete, en busca de una reestructuración del Gobierno nacional ante la marcada crisis económica, vuelve a sonar con fuerza y su arribo a la Casa Rosada sería inminente.

Al confirmarse su asunción en un cargo de relevancia, como será el de ministro de Economía al frente de un “súperministerio”, el tigrense dejará un sillón importante vacante: el de la presidencia de la Cámara de Diputados.

En ocasión pasada, durante el primer fin de semana de julio, cuando Martín Guzmán renunció, el nombre del líder del Frente Renovador aparecía como variable para la Jefatura de Gabinete, pero finalmente eso se frustró.

Durante esas vertiginosas horas se especulaba con que, si eso pasaba, la titularidad de la Cámara baja no iba a quedar también para el massismo; pero ahora la realidad sería otra, pues hay quienes afirman que ese espacio sí conservará ese sitio y será para alguno de los legisladores que responden a Massa.

Independientemente de para qué espacio de poder quede el cargo, el Frente de Todos enfrenta el desafío de nombrar a un nuevo presidente o presidenta que reúna ciertos requisitos indispensables: tener llegada a todos los sectores de la atomizada bancada oficialista y poseer un buen diálogo con los bloques de la oposición.

Ambas condiciones no podrían hacer pensar en un nombre de La Cámpora, por ejemplo, sobre todo por el segundo punto. Si eso ocurriera, la oposición unificada podría caer en la tentación de votar un presidente propio. Sin embargo, hay quienes también afirman que no tienen intención de “quedar pegados” a una gestión que califican de “desastrosa”, entre tantos otros términos.

De todos modos, en caso que Massa presente su renuncia, automáticamente asumirá como presidente el vicepresidente primero, que es hoy Omar De Marchi. Hombre del Pro, el mendocino cumplirá ese papel hasta tanto se proponga y vote en una sesión al sucesor que designe el oficialismo.

Mientras Massa negaba haber recibido algún ofrecimiento por parte de Alberto Fernández, pero al mismo tiempo crecían las expectativas por los cambios que se anunciarían en el Gabinete y se instalaba una especie de “operativo clamor” por su nombre -gobernadores como el santafesino Omar Perotti, el salteño Gustavo Sáenz y el chubutense Mariano Arcioni ya salieron a respaldarlo por redes-, desde el bloque Frente de Todos preferían no anticipar quién podría sucederlo.

“Esperemos que algo se confirme y ahí vemos”, respondían escuetamente por estas horas desde el oficialismo, donde otra de las fuentes consultadas por parlamentario.com admitía que “en todo caso el tema reemplazos y nuevas autoridades están en manos de la Rosada”. Es decir, al igual que sucedió cuando se fue Máximo Kirchner, sin aval del presidente no se ungirá a nadie.

En la danza de nombres, dentro de lo que es el sector massista, siempre aparece la figura de Cecilia Moreau, vicejefa del bloque y de buen vínculo con Máximo Kirchner. No obstante, su actitud para salir al cruce de la oposición cuando se trata de defender a su bancada no sumaría para ese puesto. Hay también otras mujeres massistas como Marcela Passo o Mónica Litza, o varones como Ramiro Gutiérrez.

Al igual que sucedió hace menos de 30 días, el sanjuanino José Luis Gioja, quien ocupa la vicepresidencia segunda, surge entre los candidatos, pero con menos probabilidades; como también el porteño Carlos Heller, que comanda la Comisión de Presupuesto y Hacienda; o el entrerriano Marcelo Casaretto, titular de la Comisión de Industria y uno de los diputados con alto perfil del Frente de Todos. Otro de los nombres suena es el de la exgobernadora de Tierra del Fuego Rosana Bertone. Y otra chance -aunque más baja- sería la del propio jefe del bloque, el santafesino Germán Martínez, hombre de Agustín Rossi. Pero sacarlo de ese lugar podría provocar un desajuste para el oficialismo.

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